Bolivia: En el país y también a nivel mundial han surgido corrientes antivacuna con diversos argumentos respecto a los cuales es necesario fijar posición

POR Bolivia – Masas nº2682 y 2684

I. ANARQUISTAS, NEONAZIS E INDIGENISTAS PACHAMÁMICOS POSMODERNOS, COINCIDEN EN LAS POSICIONES NEGACIONISTAS, CONSPIRANÓICAS Y ANTICIENTÍFICAS CONTRA LAS VACUNAS

1.- La respuesta ante el COVID por parte de la OMS y la mayoría de los gobiernos burgueses del mundo fue en inicio imponer el aislamiento social; esa orientación se impuso derrotando a la otra corriente de la burguesía imperialista expresada por Trump y seguida por Bolsonaro de minimizar el impacto del coronavirus y rechazar las medidas sanitarias. Se trata de dos caras del capital financiero imperialista en contradicción.

2.- La política burguesa imperialista del aislamiento social, trajo consigo la paralización parcial de la producción y el comercio, y aceleró el desarrollo de la crisis capitalista mundial, por esta vía se facilitó la destrucción de una parte de las fuerzas productivas, para beneficio de otros sectores del capital financiero (Transnacionales Farmacéuticas, por ejemplo). En medio del choque entre negacionistas antivacunas vs. partidarios de la política burguesa del aislamiento social, está también la pugna interburguesa e interimperialista expresada en la guerra comercial que se desarrollaba desde antes de la pandemia.

3.- El CERCI y sus secciones nacionales, plantearon una política cualitativamente diferente, que pasaba por la urgencia de expropiar las empresas privadas de salud, las grandes cadenas farmacéuticas, al gran capital financiero bancario, etc., para garantizar que la pandemia y sus efectos económicos no caigan sobre las masas oprimidas del planeta como ocurrió con la política del aislamiento social diseñada por la OMS, la misma que se diseñó en base a respetar la gran propiedad privada burguesa. (Según el BM, el año 2021, 150 millones de personas han caído en la pobreza extrema, gente que vive con menos de $us 1,90 al día)

4.El hombre es un ser social. Es un producto histórico de la interrelación colectiva de este con la naturaleza mediante las fuerzas productivas que emplea, para producir y reproducir las condiciones de su existencia. El trabajo social ha modelado al ser humano. En la disputa entre el interés particular (derecho a no ser vacunado para el caso) y el interés colectivo siempre terminará por imponerse finalmente el interés general. Lo que no quiere decir que necesariamente éste se identifique con la revolución proletaria. El llamado “sentido común” es burgués.

5.En la presente polémica en torno a cómo responder a la pandemia y las vacunas, queda en pie una evidencia: Neonazis del mundo desarrollado, indigenistas pachamámicos en nuestra realidad, sectas evangélicas retrógradas y corrientes anarquistas coinciden en las posiciones negacionistas, conspiranóicas, anticientíficas y antivacunas, y todas ellas se escudan tras la presunta defensa de la libertad individual por encima del interés colectivo. En esta disputa los conspiranóicos, negacionistas, antivacunas y los pachamámicos, todos anticientíficos, ocupan la trinchera de la barbarie capitalista. Negacionistas, conspiranóicos, antivacunas, son un producto social de la época de decadencia del capitalismo en su fase imperialista, son expresión de la barbarie capitalista y del atraso precapitalista. Esa defensa de la libertad individual frente al interés social esconde la defensa del capitalista que prioriza sus intereses particulares como burgués propietario de los medios de producción frente a los intereses sociales de los trabajadores y del conjunto de la sociedad; es una postura hipócrita y reaccionaria.

6.La conspiración contra el orden democrático burgués no es atributo sólo de los revolucionarios. Los nazis, el fascismo, también conspiraron y conspiran contra la democracia burguesa y el Estado “democrático” burgués agotado en su incapacidad de resolver los problemas de las masas explotadas. La diferencia reside en que los primeros buscan acabar con el capitalismo y los fascistas buscan preservarlo, porque son la expresión bárbara del capital financiero imperialista.

 

II. EL AVANCE CIENTÍFICO, SIEMPRE ES PROGRESO, AUNQUE NO PUEDA LIBRARSE DE LOS INTERESES DEL CAPITAL EN DISPUTA CON LOS OBREROS A LOS QUE EXPLOTA Y CON OTROS CAPITALISTAS POR EL CONTROL DEL MERCADO

Las ideas cumplen un papel concreto en la sociedad humana, son expresión de determinados intereses de clase, políticos. Para el presente caso, el cuestionamiento a la vacuna viene de la mano con teorías conspiranóicas, alentadas por la ultraderecha (Trump y Cía.) que son expresión de un sector del capital financiero imperialista. Esta idea de que somos parte de un experimento mundial con oscuros fines de ciertos empresarios (judíos agregan los neonazis) dueños de transnacionales, es una de esos típicos relatos conspiranóicos que abundan por las redes sociales y que terminan llevando las cosas al absurdo irracional, negando los avances científicos que han posibilitado a la humanidad salir del salvajismo.

Los avances científicos, siempre tienen un lado insuficiente o negativo (su aplicación al desarrollo de los medios de guerra, por ejemplo), porque descubrir las relaciones esenciales que determinan los fenómenos naturales, biológicos y sociales, es una aproximación infinita. Es absurdo poner en el mismo plano los conocimientos ancestrales precientíficos con el conocimiento científico.

El que se diga que la vacuna es agua con virus, o cosas por el estilo es expresión de primitivismo e ignorancia.

El agua con microbios que ingieren los niños en el campo, en los pueblos, barrios y ciudades sin alcantarillado ni agua potable y que les da diarrea o tifoidea, etc. que mata a algunos pero que, a pesar de eso, otros sobreviven porque ha generado el mismo efecto de desarrollo de inmunidad que la vacuna pero de manera más traumática y riesgosa. La vacuna expresa la conciencia humana respecto a la dinámica de un proceso de enfermedad concreto y como puede está conciencia actuar para prevenirlo. Las vacunas son una expresión del avance del conocimiento humano, que, cómo todo avance científico, tiene aciertos y limitaciones, es por tanto perfectible. Negar el avance del conocimiento humano concretado en las vacunas es expresión de barbarie.

El avance científico, siempre es contradictorio, tiene limitaciones en esa medida es perfectible, pero, ¿puede este avance librarse de los intereses del capital en disputa por el mercado? No puede, y aun así hay un avance, incluso cuando quedó establecido el error de conceptos previos. No pocos avances de la investigación fueron impulsados por los intereses del capital aún bajo gobiernos reaccionarios. Las investigaciones en materia del desarrollo de cohetes con fines bélicos de los nazis, por ejemplo, hoy son usados para viajar al espacio. El avance de la ciencia no puede librarse de los avatares de la lucha de clases.

Para liberar la ciencia del interés del lucro capitalista, del interés egoísta de la ganancia desmedida, de su uso deliberado para fines destructivos, etc. hay que sepultar al capitalismo en descomposición.

Defender el avance de la ciencia es una posición política que nos sitúa contra el oscurantismo religioso y la barbarie capitalista, que en la presente discusión, vienen de la mano de los Neonazis, las sectas evangélicas, de los indigenistas pachamámicos y posmodernos, y de los tontos anarquistas que les sirven llevando agua al molino de la reacción.

 

III.- LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA ES UN DERECHO DEMOCRÁTICO, POR LO GENERAL REIVINDICADO POR LA PEQUEÑA BURGUESÍA; PERO ACÁ EL PROBLEMA ES OTRO, SE TRATA DE VER A QUÉ FINES POLÍTICOS SIRVE LA CAMPAÑA ANTIVACUNA

1.- La posición revolucionaria proletaria en relación al tema de las vacunas y la pandemia del COVID-19 no puede tener como eje preminente la lógica anarquista pequeña burguesa de la “libertad individual”, entendida como un valor universal, abstracto, atemporal y ahistórico, entendida como un “derecho natural”, como «libre albedrío” a ultranza. No hay que olvidar lo que señaló Marx que entendía la libertad como la conciencia de la necesidad, una formulación esbozada en contraposición al planteamiento pequeño burgués anarquista de la libertad. El proletariado consciente es partidario de que la economía planificada, reemplace la anarquía capitalista del mercado, cuya finalidad principal es el lucro para lo cual el capital no duda en empujar la destrucción del ser humano y la naturaleza.

2.- «Libertad universal» ¿Qué se entiende por eso?, ¿cuál es su contenido?, ¿incluye esa definición la «libertad de empresa»?, ¿se refiere al «derecho» de decir y hacer lo que se me «venga en gana»?…¿De qué libertad estamos hablando? ¿O es que estamos ante la visión del pequeño burgués que juzga el mundo a partir de su posición individual, de su pequeña parcela?

No discutimos el derecho que tiene cada quien de decidir si quiere o no vacunarse, el problema político no está ahí, el problema reviste en hacer conciencia de a quien sirve esa agitación, a qué intereses de clase sirve la agitación negacionista y antivacuna. La evidencia está sobre la mesa, sirve a los propósitos de la ultraderecha neonazi o fascista en el mundo desarrollado. Detrás de estas teorías conspiranóicas, se ocultan el interés de ciertos sectores del capital financiero que se apoya y busca sacar ventaja de las angustias, los sentimientos encontrados, la ignorancia y los temores de ciertas capas de la pequeña burguesía.

3.- ¿Libertad de decidir sobre mi integridad física?. ¿Cómo es que esa puede ejercerse? ¿Cómo es que eso deja de ser una abstracción pequeño burguesa? El obrero, dependiendo de cuál sea su trabajo, minero por ejemplo, habitualmente pone en riesgo su integridad física, para llevar adelante tareas que son necesarias para la producción de la cual dependen otros obreros como él y otras clases (comerciantes, comideras, transportistas, etc.) cuya actividad gira en torno a ese proceso extractivo. Por eso para el obrero consciente la libertad es la conciencia de la necesidad, entonces exigirá ropa de trabajo apropiada, medidas de seguridad industrial, etc. y obviamente una remuneración que compense el daño futuro acumulado por el trabajo insalubre, la silicosis en el caso de los mineros, por ejemplo.

Este obrero consciente, al ver la polémica sobre la libertad de los pequeños burgueses, no puede menos que sonreírse, porque sabe que en la vida las cosas deben hacerse porque son necesarias para él, para su familia y para la sociedad.

Cuidar mi integridad física para luchar mejor contra la opresión capitalista es necesario dirá el obrero consciente al igual que esclarecer a quien sirven tales o cuales ideas disfrazadas de revolucionarias pero que en realidad esconden un espíritu pequeño burgués anarquista y pro- capitalista, eso también es necesario. Disfrazar la defensa de los intereses de ciertos sectores del capital financiero imperialista tras la defensa de la libertad individual, es una postura hipócrita y reaccionaria.

 

Algo más sobre el problema de los movimientos antivacunas

IV.- EN BOLIVIA, LA SUBSISTENCIA DE MODOS PRECAPITALISTAS DE PRODUCCIÓN, ASENTADOS PRINCIPALMENTE EN EL AGRO, ES UNA FUENTE A PARTIR DE LA CUAL SE RETROALIMENTAN LAS POSICIONES NEGACIONISTAS Y ANTIVACUNA

El descubrimiento de que muchas enfermedades están relacionadas con patógenos microscópicos no visibles a simple vista (virus y bacterias), es resultado del desarrollo del microscopio, que ha permitido conocer el universo de vida que existe fuera del espectro visible del hombre y del cual este solo siente sus efectos, benéficos o nocivos. La microbiología como ciencia se desarrolla a partir de esos descubrimientos, que son posibles gracias al desenvolvimiento de las fuerzas productivas que impulso el capitalismo.

Para el hombre del campo, inmerso en el pre capitalismo, que produce de manera individual familiar en base al empleo de medios de producción pre capitalista, es decir no maquinizado, la explicación de los hechos de la vida y la producción tiene un contenido animista, que consiste en atribuirle alma, espíritu, “ajayu”, a las enfermedades o a la Tierra por ejemplo. Las enfermedades se tratan con la medicina tradicional, en base a yerbas combinadas con procedimientos místicos. Ello NO implica que la percepción sea del todo equivocada, (es materialista ingenua, diría Engels), pero será una percepción fenoménica, epidérmica, que no ha podido rebelar al agente patógeno causante del mal o del bien, para eso es necesario un mayor nivel de desarrollo de las fuerzas productivas.

La imponente presencia de las naciones indígenas ancestralmente oprimidas e inmersas en el precapitalismo, penetra en las mentes y los hábitos de los habitantes de la ciudad que nunca rompieron completamente su ligazón con el campo y las culturas ancestrales.. Pero una cosa son las creencias y el modo de ver la vida de las masas indígenas campesinas originarias y otra muy distinta la agitación política reaccionaria y retrograda de los indigenistas posmodernos, que endiosan el precapitalismo para, en el caso presente, terminar yendo de tumbo en tumbo.

Pero también se expresa su opuesto, la mentalidad del colonizador, del K´ara, del patrón que desprecia al indio hasta el tuétano y se manifiesta por ejemplo en la actitud despectiva de no pocos galenos e intelectuales desprecio hacia la medicina tradicional sin reconocerle el valor empírico del uso de algunas hierbas para aliviar algunas enfermedades. Actitud que es tan obtusa y miope como la de los indigenista posmodernos de pretender que ambas expresiones del conocimiento humano, una empírica primitiva, la otra científica, están al mismo nivel de compresión de la esencia de los fenómenos.

Vivimos la época del capitalismo en su fase imperialista decadente y del desarrollo de la economía combinada. Los rincones más recónditos del mundo son arrastrados al mercado capitalista, y en la medida de la cercanía y dependencia de estas comunidades campesinas respecto de los centros comerciales capitalista de las ciudades, es que su actitud hacia las vacunas se verá obligada a cambiar. Es ilustrativo el ejemplo del mercado Fidel Aranibar en Cochabamba, un mercado en el que se concentra la producción agrícola del valle para su comercialización. Allá los comerciantes han definido en asamblea que todos los dueños de puestos están obligados a vacunarse, porque las amas de casa tienen miedo de ir al mercado por temor a contagiarse y las ventas bajan. Así mismo se acordó prohibir la entrada a los vendedores ambulantes si es que estos no vienen con su certificado de vacuna porque pueden traer la enfermedad. Los ambulantes a regañadientes se ven obligados a vacunarse al igual que los campesinos que traen sus productos. Una Sra, que vive tierra más adentro, decía “Yo no voy mucho a la ciudad, así que mi hija es la que se ha hecho vacunar, ella me lo va al banco y compra las cosas que necesitamos”.

En los centros obreros y las fábricas la cosa es más inmediata. El empresario NO puede darse el lujo de tener obreros enfermos, así que dispone que todos los que quieran seguir trabajando deberán hacerse vacunar. Los obreros, fabriles por ejemplo, presionados por el entorno pequeño burgués, vacilan, se dejan llevar por las teorías conpiranoicas, pero al final no les queda otro remedio que vacunarse para poder preservar su fuente de trabajo. Los sindicatos terminan por recurrir a la necesidad de hacer explicaciones más científicas, para ayudar a comprender la situación.

En este escenario las posiciones del indigenismo posmoderno no tienen perspectiva, terminan chocando con la práctica efectiva a la que se ve obligada la gente. La estupidez de la agitación demagógica de los MASistas que aseguraron que el virus era un invento de la derecha y el imperialismo, termina cayendo por su propio peso. El gobierno va de tumbo en tumbo improvisando todo en medio de las presiones contradictorias de su entorno electoral. Lo que redunda en engrosar el torrente de la decepción general frente a su incapacidad para enfrentar los males derivados de la crisis sanitaria y económica.

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