Movimientos desocupados en Nueva Chicago: un acto a contramano

El pasado jueves 7 de octubre se realizó un multitudinario acto de las organizaciones de desocupados oficialistas en el Estadio de Nueva Chicago. Más de 40.000 asistentes, principalmente del “Movimiento Evita” y de “Somos Barrio de Pie”, organizaron un Plenario que sería el “inicio de una campaña épica para dar vuelta el resultado de la elección” (en referencia a la derrota electoral legislativa del 12 de septiembre pasado).

Con la consigna “Por la Unidad y la Victoria” escucharon las intervenciones de sus principales dirigentes (Emilio Pérsico, Chino Navarro, Daniel Menéndez) y también a la principal candidata provincial por Buenos Aires del Frente de Todos -Victoria Tolosa Paz-, al referente de La Cámpora Máximo Kirchner y al presidente Alberto Fernández. Los movimientos sociales pidieron mayor presencia de los funcionarios en el territorio y que atiendan la agenda de las demandas populares.

A las claras se ve que el movimiento de desocupados continúa preso de las ilusiones en el Gobierno, que muchos de sus dirigentes integran como funcionarios. El malestar que se ve en los barrios y también deformadamente en el resultado electoral, es una muestra del descontento de las bases que no termina de expresarse en una ruptura con sus propios dirigentes ni con el Gobierno que tantas expectativas había generado, luego de la debacle macrista.

Los movimientos de desocupados efectivamente necesitan “unidad” pero no para una victoria electoral, sino para arrancarle todas las reivindicaciones a un Gobierno que tempranamente se ha mostrado incapaz e impotente para garantizar lo mínimo indispensable.

La “unidad” no puede ser otra cosa que la organización en los barrios, debatiendo colectivamente todos los problemas y elaborando un pliego de reivindicaciones que comience por trabajo genuino, por un plan de obras públicas, por viviendas, por salario mínimo igual al costo de la canasta familiar. Y consecuentemente un plan de lucha para conquistarlo.

La confianza en el terreno electoral, en que algún candidato pueda resolverlo a través de un proyecto de ley o con mayoría en el Congreso, significará una nueva derrota y un mayor retroceso en nuestras condiciones de vida.

La lucha de los desocupados debe entroncar con la de los trabajadores ocupados dándole la espalda al circo electoral burgués, que nada puede resolver. En ese sentido, el acto de Chicago se colocó a contramano de las tareas del momento.

 

(nota de MASAS nº403)

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