¡Basta de mentiras! ¡Fuera el imperialismo yanqui y sus lamebotas del FdT, Cambiemos y demás pájaros de cuenta!

Dos sendas movilizaciones el martes 23 de noviembre pusieron de manifiesto el clamor popular frente al oneroso y fraudulento pago de la deuda externa a la oligarquía parasitaria foránea y a las políticas represivas sobre la juventud obrera en las barriadas de CABA y provincia de Bs. As.

En el primer caso, los movimientos de desocupados coparon Plaza de Mayo con la consigna de “La deuda es con el pueblo, no con el FMI”, el reclamo siempre vigente de trabajo genuino y aumento salarial y obra pública. Cuestiones claramente atadas al sometimiento del Estado nacional a la banca extranjera y a los dictados coloniales de los EEUU.

Al cierre de esta edición ya quedaba bien a la vista que las marchas multitudinarias lejos de apagarse están en crecimiento, dados los anuncios del gobierno para el 2022: mayor asfixia para las mayorías castigadas por la pandemia de covid-19, el desempleo, programas miserables ante semejante marco de degradación social que, siempre, ha contado con la abierta complicidad de la burocracia sindical, ausente del todo y en silencio para ratificar su nefasto papel entregador.

El viernes terminaron de caer la suspensión de la ley contra los despidos y la doble indemnización, que, aunque impotentes del todo, no hacen más que retratar un mensaje claro para las masas: prepararse para lo que viene. Esto sumado a un mayor ajuste fiscal, aumento de tarifas en los servicios de luz, gas y agua, la devaluación de la moneda y la consabida pérdida del poder adquisitivo.

Luego, 50.000 manifestantes hicieron oír sus voces a lo largo y ancho del centro porteño al grito de esclarecimiento del asesinato de Lucas González junto a sus familiares y organismos de DDHH dejando en claro que este “modelo” de hambre no cierra sin balas y cárcel para la nación oprimida y explotada.

De cara a las recetas de ajuste, a los sicarios policiales, no queda otra alternativa que la pelea unitaria en las calles, en las rutas, en las fábricas, en nuestros puestos de trabajo y en nuestros barrios. Una pelea que implica la organización en la perspectiva de la huelga general activa con plan de lucha, uniendo todos los reclamos de los oprimidos hasta lograr la conquista de nuestros derechos tanta veces pisoteados.

(nota de MASAS nº406)

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