En Bolivia y en diferentes países del continente: ¿Por qué el reformismo pequeño burgués -a pesar de su agotamiento político-es catapultado nuevamente al poder?

En Argentina, a pesar de haber fracasado catastróficamente el kichnerismo por haber capitulado frente a las organizaciones internacionales para salvar al país de la crisis económica que se tradujo en una monstruosa e impagable deuda externa y a pesar de haberse hundido en el charco de la corrupción, después de un corto período de un gobierno derechista igualmente fracasado, es nuevamente catapultado al poder por las masas desesperadas; ahora, el nuevo gobierno de los Fernández que vuelve a repetir la misma experiencia kichnerista agachando la cabeza y sometiéndose al imperialismo para tratar de resolver el problema de la deuda externa y mostrando su manifiesta incapacidad para sacar al país de la crisis económica vuelve a agotarse en un tiempo demasiado breve.

En Chile, la experiencia de Allende fue dramática, probando una vez más, que no se puede acabar con el régimen de la gran propiedad privada de los medios de producción usando la democracia burguesa y conservando el Estado burgués intocado, error político reformista que condenó al país transandino a largos años de la criminal dictadura pinochetita que terminó destruyendo todas las conquistas del movimiento obrero y popular, ahora vuelve el reformismo pequeño burgués encumbrado por el voto de las masas también desesperadas de encontrar una salida a su dramática crisis económica.

En Bolivia, el MAS, después de haber caído catastróficamente como consecuencias de una eclosión social y después de la larga experiencia del fracaso del reformismo pequeño burgués en su intento del desarrollar el país en los moldes capitalistas en una larga experiencia iniciada por el MNR, vuelve al poder catapultado por el voto mayoritario de las masas y, en el breve tiempo, vuelve a fracasar y se torna en impopular por su incapacidad de atender los problemas emergentes de la crisis económica.

El recientemente elegido gobierno de Castillo en el Perú, que al principio despertó grandes ilusiones en las masas más pobres, se tambalea en meses de gobierno asediado por la derecha fujimorista debido a su incapacidad de poner en práctica una sola de sus ofertas electorales.

Últimamente acaba de posesionarse la presidente Xiomara Castro en Honduras, después de más de un decenio de un gobierno dictatorial que ha dejado el país casi destrozado, instaurando un gobierno de clara orientación reformista repitiendo las ideas del posmodernismo reaccionario y prometiendo salvar al país de la crisis económica y reconstruir sus instituciones estatales destruidas por la dictadura acudiendo al auxilio de las organizaciones internacionales imperialistas.

En el Brasil, se espera el retorno al poder de Lula frente al fracaso de la ultraderecha bolsonarista y será una nueva experiencia frustrante para el pueblo brasileño.

En todo este proceso del retorno al poder de fracasadas experiencias reformistas de contendido burgués y de experiencias frustrantes de gobiernos francamente derechistas en el continente hay un elemento común: la presencia de inmensas masas desesperadas y asediadas por la miseria, la desocupación, por sueldos y salarios miserables, la rápida destrucción de conquistas sociales, los miserables ingresos de los sectores no dependientes de un empleador; masas campesinas que ya no pueden vivir con lo que producen y se ven obligadas a migrar a las grandes ciudades aumentando el desempleo crónico; inmensas masas privadas de servicios elementales como la educación y la salud pública y contrariamente amenazadas por medidas económicas antipopulares; las masas, a pesar que ya han vivido experiencias frustrantes anteriores y por la ausencia de una perspectiva revolucionaria, una y otra vez, ensayan votando por un salvador que muy pronto los va a volver a desencantar.

El otro rasgo común es que estos gobiernos reformistas, frente a su incapacidad para atender los problemas de los más necesitados que son la mayoría, se agotan muy rápidamente y frente a la arremetida de las masas que ponen en peligro la vigencia de la gran propiedad privada se ven obligados a buscar el amparo del imperialismo con la esperanza de que, con su ayuda económica, puedan remontar las fatales consecuencias de la crisis económica.

La gran falla está en la ausencia del proletariado para mostrar una salida revolucionaria a la mayoría oprimida por el sistema capitalista en decadencia. La ausencia de esta dirección proletaria condena a las luchas sociales a frustraciones reiteradas y sin perspectiva alguna.

(POR Boliva – MASAS nº2686)

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