El imperialismo aprieta el cerco al gobierno de Nicolás Maduro

El imperialismo aprieta el cerco

al gobierno de Nicolás Maduro

Solamente la clase obrera organizada puede derrotar a la oposición contrarrevolucionaria

En el momento en que publicamos este texto, se realizan las elecciones a la Asamblea Constituyente. En contraposición, se levanta la ficción de un “Gobierno Paralelo” formado por la oposición.

Es bien posible que Agosto marque más claramente el curso final de la brutal crisis del régimen político en Venezuela. La oposición se rehúsa a abandonar sus operaciones públicas para resquebrajar a las Fuerzas Armadas y promover un golpe, manteniendo, al mismo tiempo, las movilizaciones diarias para avanzar en la desestabilización social y política del país. Se apoya en el imperialismo para boicotear y cercar al chavismo desde el exterior. El chavismo, por su parte, retoma su ofensiva por la Constituyente, aumenta el cerco represivo contra el Parlamento y oposición, y rompe con la OEA y el Mercosur, negándose a acatar sus decisiones.

En ese cuadro, las exigencias de la oposición de liberación de los presos políticos, apertura de un “canal humanitario” de intervención de los Estados Unidos, anticipación de las elecciones generales y respeto por las atribuciones del Parlamento que permita abrir el pasaje a una transición negociada, son maniobras que sirven de preparación de un Golpe de Estado. Todo indica que el imperialismo y las fracciones de la reacción burguesa latinoamericana no pretenden permitir al chavismo reorganizar las instituciones en favor de su permanencia al frente del País.

Una salida negociada apoyada en métodos institucionales está prácticamente descartada. Crece el papel de las Fuerzas Armadas como árbitro de la situación.

 

Ruptura institucional

Hasta ahora el golpismo de la oposición venía siendo presentado bajo la cobertura formal de democracia parlamentaria. Fracasada la tentativa de revocatoria del mandato de Maduro por la vía parlamentaria y realizado el ataque al parlamento por militantes chavistas, fue finalmente bloqueada la posibilidad de la institucionalidad burguesa como vía para llegar a una transición política negociada.

La formación de un “Gobierno Paralelo” por la oposición representa un paso más firme dado por la fracción burguesa pro-imperialista para romper definitivamente la gobernabilidad chavista y abrir el camino al golpismo. Con la formación de la Asamblea Constituyente, el Congreso Nacional será disuelto y la oposición perderá la trinchera que tanto ha servido para encubrir sus maniobras golpistas.

El Miércoles 26 de Julio, en una sesión plenaria del Congreso Nacional, fue aprobada la formación de un “Gobierno Paralelo”. De acuerdo a Henry Ramos Allup, diputado de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento), la medida tiene por objetivo constituir “un compromiso para facilitar la gobernabilidad, la eficiencia y la estabilidad del próximo gobierno de unidad y reconstrucción nacional”. Los primeros pasos fueron nombrar 33 nuevos magistrados para el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) controlado por el chavismo, convocar a elecciones para escoger sus candidatos a la presidencia y presentar un planteo de restructuración de las Fuerzas Armadas.

Está claro que la creación de un “Gobierno Paralelo” es un acto público de golpismo. Sin embargo, la oposición precisa todavía de la cobertura de la farsa democrática. Busca de esa forma favorecer la intervención externa que se enarbole defensora de la “voluntad popular”, de la “democracia” y del “Estado de derecho”. Ese fue el objetivo de la convocatoria de la “consulta popular” del 16 de Julio, que debía mostrar un amplio apoyo popular para la convocatoria de elecciones generales y de rechazo a la Constituyente. Pero tras esas maniobras, actúa la burguesía latinoamericana, comandada por el imperialismo. Cuanto más amplia se torna la ofensiva diplomática bajo la bandera de la salvación de la democracia y contra la “dictadura”, más clara queda la vía del Golpe de Estado.

 

El imperialismo aprieta el cerco

El imperialismo viene buscando ahogar al gobierno nacional-reformista. Las maniobras diplomáticas en el Mercosur para condenar y aislar internacionalmente al chavismo y abrir una vía de intervención de una “misión humanitaria”, bajo control de la OEA, no ha tenido los resultados inmediatos esperados. Esa es la razón por la que los Estados Unidos potencian su ofensiva junto a los gobiernos del continente, que todavía se resisten en aceptar una intervención directa sobre la nación oprimida. Nuevamente el Miércoles 26 de Julio, el Congreso Norteamericano impuso sanciones y bloqueo de bienes (cuentas bancarias, inmuebles, transacciones financieras, etc.) a 13 funcionarios chavistas del más alto escalafón. El Congreso amenazó a extender aun más las sanciones a todos los candidatos electos para la Constituyente. Asegura que solamente serán retiradas las sanciones y se evitará que los Estados Unidos “intervengan” en la crisis si se anula el proceso de la Constituyente.

 

Desestabilización y golpismo

El chavismo convocó, en el mismo día de la “consulta popular” oposicionista, su “consulta popular”, que debería de demostrar el “apoyo del pueblo” a la Constituyente chavista. Al final del día, tanto oficialismo como oposición dijeron que más de 7 millones de electores apoyaron sus consultas.

Sin embargo no hay datos confiables. El chavismo no publicó los padrones ni las listas de votantes. La oposición, por su lado, no respondió a las denuncias de que miles de electores votaron dos veces. Ambas “consultas” no pasan de ser un montaje de democracia formal y piezas claves en las maniobras oposicionistas y oficialistas.

Un día después de la “consulta popular”, la oposición convocó a una huelga general. Se esperaba un lock-out patronal de hecho. Maduro amenazó con sancionar a los patrones que incentivasen la paralización. Las masas oprimidas no acataron el llamado. De manera que la embestida contra el Gobierno por la vía del lock-out quedó a medio camino. El lock-out de las cámaras empresarias contó con el apoyo de sectores de la burocracia sindical (Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela-UNETE), de estudiantes y de pequeños propietarios. En tanto que la mayoría de los sindicatos, de la industria petrolera y de los funcionarios públicos, controlados por el chavismo, se posicionaron contra la huelga reaccionaria.

 

El chavismo se ahoga en sus propias contradicciones

La creación del “Gobierno Paralelo” es un paso que sirve a las medidas intervencionistas gestadas y organizadas en el seno del Mercosur y OEA, bajo la dirección del imperialismo norteamericano. Recordemos que la formación de los “Gobiernos Paralelos” o llamados “legítimos” en Libia, Ucrania y Siria fueron los puntos de apoyo fundamentales del intervencionismo sobre esos países oprimidos. El gobierno golpista de Brasil es una pieza clave en el cerco diplomático e internacional contra el gobierno chavista. Al asumir la presidencia “pro-tempore” (temporaria) del organismo, afirmó que los gobiernos del Mercosur son “profundamente sensibles a la desintegración del cuadro político-institucional, las carencias sociales que en este país comienzan a mostrar el trazo de una crisis humanitaria”. Esa máscara de “defensa de la democracia”, del “Estado de derecho” y de los “derechos humanos”, bajo la cual oculta su rostro el intervencionismo contra el Gobierno de la semicolonia.

El chavismo calificó, acertadamente, esas medidas internas y externas como “Golpe de Estado” disfrazado. En un comunicado oficial prometió encarcelar a los 33 “ministros opositores” y movilizar a las tropas del ejército para impedir el funcionamiento del Congreso. El Miércoles 26 de Julio detuvo a tres miembros del “Tribunal Superior de Justicia”, nombrados por el Parlamento: Jesús Rojas Torres, Zuleima González y Angel Zerpa, este último juzgado por un tribunal militar.

Difícilmente este tipo de medidas represivas contendrá el avance de la oposición que se apoya en una fracción burguesa y en el imperialismo. El chavismo demuestra así su impotencia frente a la ofensiva golpista. Al oponer al golpismo la farsa democrática de la Constituyente, favorece a la campaña de la oposición burguesa, que cuenta con su fracaso. Fundamentalmente demostrará la impostura del “Socialismo del Siglo XXI” que no puede recurrir a la movilización de las masas, única fuerza social capaz de quebrar la espina dorsal de la contrarrevolución.

 

Superar la crisis de dirección revolucionaria

Lo fundamental de la situación es que los explotados asisten a la caída paulatina del gobierno nacionalista y no se levantan para aplastar a la oposición pro-imperialista. El proletariado no cuenta con una dirección política que encarne el programa marxista, capaz de desenvolver la estrategia propia de poder e impulsar la organización independiente frente al nacionalismo chavista y a la oposición pro-imperialista.

Esa situación coloca a la luz del día la crisis de dirección revolucionaria. El primer paso en el camino a resolverla depende de un posicionamiento correcto de la vanguardia que vive la dura experiencia. Está a la orden del día la necesidad de estructurar al Partido Marxista-Leninista-Trotskista.

En Brasil, la lucha contra la reacción burguesa para por derribar las reformas antinacionales y antipopulares con los métodos de acción de lucha colectivos y un Frente Único de masas capaz de movilizar unitariamente al proletariado contra el Gobierno golpista. Lo que exige reunir a la vanguardia revolucionaria bajo el programa y la estrategia del Gobierno Obrero-Campesino.

Una derrota de la ofensiva reaccionaria en cualquier país será un gran paso en la tarea de ayudar a las masas oprimidas de América Latina a dar pasos firmes en el camino de su independencia política y será rápidamente asimilado por el proletariado, colaborando para que la vanguardia se fortalezca y construya el Partido-Programa en su seno. Lo contrario también es verdad: la victoria de la reacción pro-imperialista aumenta la capacidad de las burguesías para descargar la crisis estructural del capitalismo sobre los explotados. Luchemos por la autodeterminación de Venezuela. Organicemos la lucha anti-imperialista en nuestros países. Trabajemos por la construcción de los Partidos Revolucionarios. Fortalezcamos al Comité de Enlace por la Reconstrucción de la IV Internacional. Viva la construcción del Partido Mundial de la Revolución Socialista. (Tomado de Massas n°547, sección brasilera)

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