El gobierno y todos los medios de comunicación mienten con las estadísticas de desocupación

Dice la información oficial: La desocupación es del 9,6% y que se ubica en el mismo nivel que en 2018. Aclaran que es un porcentaje de la población económicamente activa y que representa 1.273.000 trabajadores. Y agregan que es una caída de la desocupación en los últimos 9 meses, después de haber alcanzado 13,1% (por la pandemia).

Veamos todo lo que oculta esta información para que no se vea en las estadísticas el desastre social que se vive:

1.Estos números son calculados sobre una población activa de 13.260.000 personas en un país que hoy cuenta con más de 45 millones de habitantes, de los cuales 28 millones son personas de 15 a 64 años en edad de trabajar.

Esto significa que casi 15 millones de personas no están incluidas en este cálculo.

2.De esa población activa de 13,26 millones, trabajan casi 12 millones, de los cuales sólo 8,7 millones son asalariados, 6 millones tienen descuentos jubilatorios (en relación de dependencia formal) y 2,7 millones son informales.

El resto son trabajadores por cuenta propia: 2,8 millones, patrones y familiares que trabajan sin remuneración.

3.De esos 12 millones de trabajadores menos de 1 millón de trabajadores tiene ingresos que alcanzan a la canasta familiar.

4,5 millones de trabajadores tienen ingresos inferiores a 25.000 pesos por lo que podemos deducir que hacen changas o trabajan pocos días en el mes.

4.Todos estos cálculos no dicen nada de los 15 millones de personas en edad de trabajar y que no tienen trabajo. Esto nos da la verdadera dimensión del drama de la desocupación.

Esta situación que se agrava década tras década no se puede solucionar ni con más impuestos, ni con un crecimiento económico. No se trata de “distribuir riqueza”, de lo que se trata es que el capitalismo está agotado y no puede siquiera asegurar un puesto de trabajo para sus esclavos. Esto exige una intervención urgente de la clase obrera y la mayoría oprimida para transformar completamente esta realidad, apropiarnos de todos los recursos económicos de las gigantescas riquezas acumuladas para ponerlas a producir al servicio de nuestro interés para terminar de una vez por todas con la desocupación, la pobreza, los  salarios que no alcanzan, con el hambre.

 

(nota de MASAS nº402)

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