La lucha por salario: un necesario debate que atravesará el comienzo de clases

El ataque del gobierno a los salarios de los trabajadores forma parte de la política de la burguesía en un contexto de recorte del gasto fiscal para garantizar el pago de la deuda. El golpe al bolsillo de los trabajadores es constante con un proceso inflacionario que no se detiene: en 2021 a nivel nacional se registró un 50,9% de inflación, y para este año se proyecta un 54,8%. Neuquén registró una inflación de 46,09% en 2021.

Ante la constante pérdida de poder adquisitivo, el salario es uno de los debates fundamentales de los trabajadores. A poco tiempo de comenzar el ciclo lectivo, es central que los trabajadores de la educación discutamos en profundidad lo que necesitamos para poder vivir. Este es un interrogante que tiene diferentes respuestas entre las corrientes que formamos parte ATEN. Hay quienes solo hablan de recuperar lo perdido o toman la canasta básica del gobierno como referencia, o toman la lógica de pedir lo posible. La burocracia intentará cerrar un acuerdo rápidamente con el gobierno para evitar un conflicto que pueda salirse de sus manos, ahora que la oposición dirige la seccional más grande.

Desde el POR sostenemos que los trabajadores debemos cobrar como mínimo un salario igual al costo de la canasta familiar. Con esto decimos que nuestros ingresos deben alcanzar para cubrir nuestras necesidades y las de nuestra familia. Esto implica una alimentación adecuada, pagar el alquiler o mantener nuestra vivienda, transporte, gastos de salud, esparcimiento, vestimenta, etc. Los trabajadores aceiteros marcan una referencia a nivel nacional, hace años vienen conquistando el salario igual a la canasta familiar para las categorías más bajas, ($153.000.- a partir de enero 2022). Con esto logran que las categorías más altas también aumenten sus ingresos. Cualquier trabajador que no cobre un salario igual al costo de la canasta familiar es pobre, ya que no cuenta con lo mínimo e indispensable para poder vivir, o algo recorta.

Además, sostenemos que ese salario debe ser indexado de acuerdo a la inflación cada mes. Es importante que sean los trabajadores quienes realicen estas mediciones, con sus propios mecanismos, como lo han realizado trabajadores de distintos sectores. En este sentido, una conquista que tuvimos los trabajadores estatales de Neuquén fue el IPC (índice de precios al consumidor), en 2017 y 2018, que se ajustaba cada tres meses. Si bien es una medición que realiza el gobierno y no es mensual, es una forma de no perder nuestro poder adquisitivo frente a la inflación.

Las recomposiciones y aumentos tienen que ser al básico, sin cuotas, que respete las escalas conquistadas (por ejemplo, las sumas fijas rompen las escalas). Cuando hablamos de recomposición salarial, nos referimos a lo que perdimos respecto a la inflación (36% en el 2020). Todo aumento se debe calcular sobre la recomposición previa, sino no es aumento.

Todas las conquistas de los trabajadores siempre son arrancadas con lucha. Por eso llamamos a los trabajadores de la educación a debatir en las asambleas cuales serán nuestras exigencias al Gobierno y definir cómo se las imponemos.

 

(nota de MASAS nº409)

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