¿Qué régimen político es este?

Todo Estado es dictadura de una clase, se disfrace como se disfrace. Si defiende la propiedad privada de los medios de producción y la explotación del trabajo diremos que es la dictadura de la burguesía, la dictadura del capital. El verdadero poder se encuentra en manos de esa clase.

Formalmente llevamos 38 años continuos de formas democrático burguesas, con sus crisis y sobresaltos. Alfonsín debió anticipar las elecciones y la entrega del gobierno a Menem, Menem forzó una Asamblea Constituyente cuyo objetivo central era otorgar la posibilidad de un nuevo mandato a Menem, De la Rúa cayó por un levantamiento popular pero la disputa entre fracciones burguesas por hacerse del gobierno llevó a tener 5 presidentes en pocos días y terminar con un presidente que ni siquiera estaba en línea de sucesión (Duhalde), quien a su vez no pudo terminar el mandato de De la Rúa y debió adelantar las elecciones y la entrega del gobierno que termina asumiendo Néstor Kirchner que sólo había sacado 22% de los votos en primera vuelta (Menem que era primera minoría renunció a disputar la segunda vuelta). No existe la democracia en general, la democracia es de una clase concreta, burguesa.

Dentro de este período de democracia burguesa más prolongado de la historia -que no puede reproducir las características de las grandes potencias que es donde más avanzó esta forma de dominación- podemos distinguir períodos que adoptaron la forma de dictadura civil. Es decir gobiernos que apenas dejaron el voto como muestra de democracia. El gobierno de Menem amplió la Corte Suprema de Justicia y pasó a controlarla, lo que junto al control del Congreso le permitió llevar adelante una completa reforma del Estado, muy rápidamente, más profunda que la que comenzó la dictadura militar anterior. Amenazó, extorsionó y persiguió a los sindicalistas que no acompañaban su posición, a la mayoría los asoció al proceso de privatización y entrega masivo.

Bajo los 12 años de kirchnerismo no se desmantelaron los servicios de inteligencia, Stiuso que venía desde la dictadura, llegó prácticamente hasta el final del gobierno. Milani fue puesto al frente del ejército. Se aplicó el “Proyecto X” de seguimiento y fichaje del activismo sindical y político. Berni estuvo a cargo de la “seguridad” infiltrando y provocando. Mientras el gobierno que decía que no reprimía la protesta social dejaba la represión en manos de las patotas de la burocracia que en su impunidad llegaron al asesinato del compañero Mariano Ferreyra. Los miles de activistas procesados por luchar no fueron desprocesados.

Con Macri llega al gobierno por primera vez por elecciones un sector empresario que estuvo detrás de todos los golpes militares. Y adoptó las formas de dictadura civil, apoyándose en los medios de comunicación, la Corte, la Justicia Federal, los servicios de inteligencia, como ha sido ampliamente demostrado. Reprodujo los métodos de la dictadura militar y de Menem. Expresaba las más profundas tendencias autoritarias de la burguesía en descomposición que ya no soporta ni las formas democráticas. Integró al gobierno a sectores de Wall Street, multinacionales, oligarquía terrateniente, grandes capitales locales. Con el apoyo abierto del gobierno de EE.UU. El sector más concentrado y poderoso del capital pasó a gobernar directamente, sin intermediarios. Macri no pudo continuar con otro gobierno por la fuerte resistencia popular que enfrentó sus reformas y la fuerte crisis económica que originó.

Alberto Fernández al asumir prometió desmantelar buena parte de esa dictadura civil, pero lo único que ha logrado es detener aparentemente el uso de los servicios de inteligencia para perseguir dirigentes políticos, sindicales, sociales. Los jueces y fiscales responsables de pisotear su propia Constitución y el llamado estado de derecho siguen en sus cargos, no los mueve nadie. No solo eso, las causas que involucran a funcionarios del gobierno anterior, logran que sean llevadas a los jueces que ellos mismos controlan. Varios presos políticos del régimen anterior no han sido liberados, entre ellos Milagro Sala, y continúan los procesos y condenas a los que lucharon en 2017 contra la reforma jubilatoria.

Esto da cuenta que existe un Estado paralelo que tiene su propia ley, amparado por la Embajada, en las cámaras empresarias, y que ni el gobierno ni el Congreso se animan a desmantelar, lo que significa que penosamente lo reconocen como un verdadero Estado, el que protege los intereses de los más poderosos entre los poderosos y a sus funcionarios. No es casual que muchos de esos jueces y fiscales provienen de la época de Menem y la famosa “servilleta de Corach” y de la red de estudios de abogados que concentran la defensa de las empresas multinacionales y las locales más poderosas.

No hay cómo volver atrás. Estos son los síntomas de la descomposición generalizada de la burguesía y su régimen político. Acá y en todas partes, con mayor o menor grado de intensidad. El Frente de Todos no logra pasar del discurso y las quejas. Una parte de la dirigencia sindical que más fervorosamente apoya a Alberto Fernández acompañó a Macri y antes a Menen y han jugado su papel apoyando las persecuciones sindicales de Macri.

Volviendo a la pregunta inicial diremos que la promesa de Fernández de establecer el estado de derecho no podrá ser cumplida, su impotencia es cada vez más visible. Un régimen político que necesita que sus planes económicos sean auditados y supervisados en detalle por el capital financiero no puede garantizar ningún cambio profundo en ningún terreno.

La tarea de barrer con toda esta inmundicia, con toda esta corrupción del régimen es una tarea democrática que sólo pueden llevar adelante las masas con su acción directa, acaudilladas por la clase obrera. Protagonizarán la revolución social que conquistará por primera vez la democracia para las masas y eso hará la dictadura del proletariado. La burguesía y la pequeño-burguesía no pueden mejorar, ni profundizar esta caricatura de democracia burguesa, la idea de que hay una democracia que defender es reaccionaria, pretende ocultar no solo el carácter de clase, sino su completa descomposición, bajo esta democracia burguesa se ha producido la mayor entrega del país y el mayor ataque a las condiciones de vida de las masas.

La revolución social podrá llevar adelante esta tarea porque terminará con las bases materiales del golpismo y el autoritarismo, terminará con la gran propiedad de los medios de producción en manos de las multinacionales y los grandes capitalistas locales.

 

(nota de MASAS nº409)

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