¡Que se vayan todos! ¡Y no quede ni uno solo!
Preparar desde abajo el paro general de la CGT del 10 de abril para garantizar un golpe contundente al gobierno y sus políticas, como parte de un plan de lucha para imponer nuestros reclamos y desconocer al FMI y toda la deuda fraudulenta
Se agota el tiempo de Milei. La respuesta a la represión bestial del 12 de marzo fue una masiva movilización nacional el 19 en todo el país, enfrentando los dispositivos dictatoriales desplegados en Buenos Aires, con intervención de las fuerzas represivas desde temprano amenazando e intimidando con mensajes por altavoz en las estaciones de tren, con detención y requisas de ómnibus, combis, autos; con identificación de la gente en las estaciones y en la calle; con un vallado policial extenso sobre los alrededores del Congreso y Casa Rosada; con los medios de comunicación intimidando y deformando la convocatoria. No pudieron impedir una movilización más importante que la semana anterior, con mayor presencia sindical. Destacamos la actitud de identificar a los servicios infiltrados, escracharlos y expulsarlos del lugar y evitar sus provocaciones. Y la reivindicación masiva de Pablo Grillo herido gravemente el miércoles anterior.
Es una respuesta política al régimen. El centro del reclamo es ¡basta de represión sobre los jubilados!, ¡defendamos a nuestras viejos! contra la represión violenta de cada miércoles. Como también fue la masiva movilización del Día de la Mujer Trabajadora y la enorme movilización del 1° de Febrero convocada por la comunidad LGTBI en respuesta a las amenazas de Milei.
Pero también es el repudio a la ausencia presidencial ante el terrible desastre de Bahía Blanca, retaceando ayuda, abandonando obras en la Ciudad, y sus dichos de diciembre 2023 “no hay plata, que se las arreglen”, presentándose disfrazado de militar. Y también es la estafa crypto que tiene a Milei como principal figura. Son sus dichos en Davos. Es su imposición de jueces a la Corte sin acuerdo del Senado. Es violar la Ley de endeudamiento para incrementar la deuda con el FMI. Todo en un mes y medio. Es un Milei que ya no es creíble con sus mentiras sobre superávit fiscal, freno a la inflación, crecimiento en “V” de la economía; mientras crece la deuda, siguen bajando las reservas y no puede contener el precio del dólar. Su desesperación e incapacidad es más visible. La crisis política golpea su gobierno.
El Congreso servil a las necesidades del régimen vota lo que le piden y es absolutamente incapaz de poner un freno al autoritarismo, su corrupción y descomposición quedan al desnudo.
La creciente movilización y la creciente bronca popular obligó a la CGT a ponerle fecha al próximo paro general, así como movilizar el miércoles 9 con los jubilados. La CGT también es convocante a la movilización del 24 de marzo por segunda vez. Es que crece la pobreza y la miseria. Siguen cerrando y despidiendo trabajadores. La inflación no se detiene y se potenciará por la devaluación del peso que se avecina. No queremos un paro testimonial. Necesitamos tomar el paro en nuestras manos preparándolo desde abajo, desde cada lugar de trabajo y estudio, desde los barrios, debatiendo cómo tiramos abajo este régimen de dictadura civil, del FMI y las grandes corporaciones, de saqueo y entrega, cómo coordinamos todas las luchas, todos los reclamos y cómo nos preparamos para gobernar. No queremos que Milei sea reemplazado por cualquier variante burguesa que cambie el maquillaje del régimen, queremos echarlos a todos, terminar con la politiquería burguesa, corrupta y entreguista, queremos echarlos a todos y ¡que no quede ni uno solo! Para que sea posible tenemos que echarlos nosotros con nuestros propios métodos.
¿Cómo haremos para imponer un gobierno obrero y de la mayoría oprimida de la ciudad y el campo? Construyendo nuestro propio poder desde asambleas populares, coordinadoras, donde la mayoría esté representada y pueda decidir el futuro de nuestro país. La creciente participación popular ganando las calles crearán las mejores condiciones para poner en pie esos organismos de democracia directa, de doble poder. Son los oprimidos que retomarán sus mejores tradiciones de organización y lucha. Sólo será posible cuando las masas abandonen sus ilusiones democráticas, la tutela de los partidos que defienden el orden capitalista descompuesto, cuando recuperemos las organizaciones sindicales para los trabajadores. La política de la clase obrera es la unidad de la nación oprimida en un frente único antiimperialista acaudillado por la clase obrera que deberá independizarse políticamente. La lucha actual permite una rápida politización de los luchadores y su vanguardia que van experimentando en carne propia la traición y la deserción de sus viejas organizaciones y dirigentes.
(Nota de MASAS n°476)