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Corrupción extrema del gobierno que decía que venía a combatir la casta

La empresa Tech Security SRL de la familia Menem ganó una licitación de $4.000 millones, un contrato de seguridad privada para la sede central del Banco Nación por los próximos dos años. Es la continuidad de la misma empresa que ya prestaba el servicio. Uno de los socios de esa compañía, hasta la asunción de Javier Milei, era Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, que 4 días antes de asumir transfirió sus acciones a su hermano Adrián.

Tech Security nació en 2005 como sociedad de Fernando Menem y Pablo Vázquez. Formalmente, hoy Vázquez tiene el 51% de las acciones; Fernando Menem el 34%; y Adrián Menem el 15%.

Tech Security ya tenía presencia en clubes de fútbol como River y Racing, en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y también en distintas dependencias del Estado. “Su especialidad: seguridad en eventos masivos y sedes institucionales. La empresa vende horas de personal de seguridad con experiencia en logística deportiva, recitales y oficinas públicas”.

Fernando Menem y Vázquez armaron otra empresa llamada Purgato, dedicada a limpieza, cada uno con 25% del capital. En 2019, Purgato logró una licitación en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).

Los Menem ahora libertarios lograron un papel destacado con Milei. Martín en Diputados, “Lule” en la Casa Rosada. Su primer acercamiento con Milei fue en 2021. Tech Security fue la empresa elegida para custodiar el búnker de campaña de Milei en el Luna Park, cuando fue electo diputado. 

Los contratos de esta empresa con el Estado deben ser investigados como la participación real de Menem en esa empresa.

El año y medio de Milei estuvo salpicado por las coimas y favores a diputados y gobernadores para que aprobaran sus leyes y garantizaran su gobernabilidad, como la venta de candidaturas en las listas de la Libertad Avanza. Y especialmente el escándalo de la cripto moneda Libra impulsada por el Presidente, una estafa de decenas de millones de dólares, que avanza en la Justicia aquí y en EE.UU. Milei se cansa de repetir que los que fugaron divisas, los que evadieron impuestos, perjudicando las finanzas públicas, son “héroes”, burlándose de quienes no quisieron o no pudieron evadir y fugar, alentando a violar la ley en nombre de “destruir el Estado”.

Recientemente promovió legalizar todas las tenencias de dinero sin importar su origen criminal para tratar de impulsar la actividad económica.

El Ministro de Justicia Cúneo Libarona, denunciado porque su estudio de abogados defendió narcos y abusadores, ahora es escrachado asesorando al exagente de inteligencia norteamericano Tim Ballard, acusado de numerosos abusos, para limpiar su imagen ayudándolo con sus vínculos con jueces y periodistas y promoviendo cambios en las leyes para favorecerlo.

Todos los negocios de este período deben ser investigados, todos los traspasos de propiedad del Estado o empresas estatales, todas las privatizaciones.

El mayor acto de corrupción del Estado es reconocer y seguir pagando la deuda externa fraudulenta y seguir endeudando el Estado para sostener el parasitismo financiero y la especulación. Una proporción cada vez mayor del presupuesto está destinada al pago de los intereses de esa deuda impagable. Y como parte del mismo proceso rematar o entregar las empresas y recursos del Estado para pagar esa deuda, cerrando el círculo de saqueo.

La corrupción se terminará cuando terminemos con el capitalismo que la engendra como parte de su agotamiento y descomposición. La clase obrera debe imponer la apertura de todos los libros de las empresas, terminar con el secretismo y conocer todos sus chanchullos. Terminar con el secreto bancario, bursátil, impositivo que les permite a las empresas operar en las sombras. Toda la burguesía, sus partidos, sus instituciones, sus políticos, encubren la corrupción, la evasión, la piratería y el contrabando. La clase obrera debe imponer también el control obrero colectivo de la economía. 

(Artículo de MASAS n°485)