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Vaca Muerta: A falta de lluvia de inversiones, lluvia de despidos

A fines del mes pasado se había anunciado un paro del sector petrolero desde el 31 al 1 de agosto, producto del despido de 1200 trabajadores. También hubieron cesanteados que alcanzaron un estimado número de 3000 operarios. Nuevamente producto de otra conciliación obligatoria la medida de fuerza fue suspendida. Recordemos que el martes 22 de julio se realizaron las elecciones del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, donde el burócrata Marcelo Rucci fue reelecto para el período 2026-2030, siendo la Azul y Blanca la única lista… Con una participación que, según fuentes oficiales, superó el 80% del padrón, compuesto por más de 25.000 afiliados, de los cuales votaron 20.037.

Por su parte, desde el Sindicato de Petroleros Jerárquicos de Rio Negro, Neuquén y La Pampa, según el secretario general Manuel Arévalo, afirma que hay desvinculaciones de diferentes yacimientos, convencionales y no convencionales, aunque no se precisó las cifras respectivas. Por un lado, se argumenta que la baja del crudo de 80 a 70 dólares por barril y, por otro lado, según datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación y de las propias operadoras, en junio, la producción de hidrocarburos alcanzó niveles que no se registraban desde hace más de dos décadas. En el caso del petróleo, el incremento interanual fue del 16,2%, mientras que en gas natural llegó al 7,6%. Estos últimos guarismos, dejan en claro, que la baja en la cotización del barril no produce los despidos, sino las “libertades” empresariales de época.

Toda la situación anterior se combina con un proceso de salida de las transnacionales petroleras de Vaca Muerta: ExxonMobil, Petronas y Total Energies, compradas por capitales nacionales Pluspetrol, Vista Energy e YPF, respectivamente. Este movimiento es visto como parte de las condiciones del gobierno de Milei, que pese al famoso RIGI, las empresas extranjeras encuentran la tradicional “inseguridad jurídica” que no les permite girar las utilidades es decir fugar capitales a gusto, porque el “CEPO” al dólar continúa para las empresas. También, como el resto de los sectores extractivistas, se encuentran frente a un dólar “planchado” que encarece los costos de producción local y exigen la devaluación del peso. Además, los proyectos de petróleo y gas presentados y aprobados no son para producir gas y petróleo sino para transportarlo y exportarlo: el oleoducto Vaca Muerta Sur y la instalación de un barco que transforma el gas en líquidos. Para colmo, este último prevé sacar la materia prima del gasoducto San Martín, que trae el gas desde Tierra del Fuego. Nada que ver con Vaca Muerta.

Todo este enorme movimiento de capital no redunda en mejores condiciones para los trabajadores, las empresas presionan para cambiar las condiciones del convenio de convencional a fracking, aumentan los ritmos de trabajo y esto conlleva cansancio y “accidentes”. Todas las semanas vemos noticias de obreros que sufren lesiones laborales, el caso extremo es la explosión de NAO donde tres obreros, Víctor Herrera, Fernando Jara y Gonzalo Molina, perdieron la vida cuando explotó la refinería, cuyas audiencias comenzaron hace dos semanas. Caso en el que el sindicato se borró completamente. Este hecho no es una situación aislada, los compañeros cuentan con el cansancio que trabajan y lo dura que es la vida en el “campo”, donde pasan hasta 20 días y no pueden dormir por el ruido de las máquinas.

El sostenimiento de la burocracia petrolera es central para las patronales y para el gobierno neuquino que viaja a EEUU a garantizar que puedan explotar los recursos naturales sin ningún conflicto y con la mayor ganancia. Es fundamental organizarse desde abajo pacientemente para luchar por mejores condiciones laborales y por un salario básico mejor. Es necesario tener presente que todas las sumas que tienen los obreros fuera del básico no la cobran los jubilados y por ello nadie quiere jubilarse.

La reforma laboral petrolera con la anuencia de la burocracia se implementó sin inconvenientes en favor del gran capital, la adenda que dejaron pasar en el gobierno de Macri. Por ello está a la vista que la fase imperialista se profundiza con la sed expoliar al máximo la fuerza laboral, porque para quienes siguen en sus puestos de trabajo la reforma no retrocede, sino que avanza. Debemos organizarnos para expulsar a la burocracia petrolera de los sindicatos y expropiar a todas las petroleras privadas, nacionales y multinacionales, poniendo en pie un Monopolio estatal del gas y del petróleo bajo control obrero colectivo.

(Artículo de MASAS n°486)