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Más elementos para un balance de las elecciones

Es importante remarcar algunos aspectos del balance electoral. Los medios presentan información confusa para ratificar el discurso oficial de “gran triunfo” de LLA, de Milei, de Trump. Sólo puede hablarse de triunfo en comparación con el resultado desastroso de la marcha de la economía, las protestas crecientes, los escraches a sus actos y la derrota electoral en Provincia de Buenos Aires en septiembre. Hubo un triunfo por la mayor cantidad de diputados y senadores que conquistaron LLA y sus aliados. Hubo un triunfo contra un sector del peronismo que eligió como adversario.

Milei perdió 5,2 millones de votos en comparación con las elecciones nacionales de 2023 y aun así pudo ganar las elecciones. Perdió el 36% de sus votantes. NO lo votaron. En 2023 alcanzó 56% de los votos, ahora casi 41%. Es un retroceso extraordinario. Nadie menciona esta información en los medios. ¿Cómo se explica? ¿A dónde fueron a parar sus votos? Una gran parte, 3,2 millones de votos, fueron al crecimiento de la abstención electoral, y al crecimiento votos en blancos y nulos en 394.000 votos alcanzando 1,3 millones.

Si no hacemos correctamente este balance podemos equivocar la caracterización de la situación política. No pocos sectores quedaron golpeados y deprimidos por el “triunfo” de Milei, es necesario colocarlo en sus justos términos.

Milei, Trump, el JP Morgan, el FMI, las grandes corporaciones salen a cantar victoria y a decir es la hora de poner el acelerador en todas las reformas, “digamos que tenemos mandato popular para seguir adelante”

Lo que ocultan los balances es el desastre del peronismo, incapaz de expresar electoralmente la bronca popular contra el Gobierno. La abstención crece, el voto en blanco y nulo crece, en la misma proporción de la desilusión de las masas con su dirección histórica, que ni siquiera puede hacer un reclamo decente por la presidenta de su Partido presa y proscripta de las elecciones. Han fracasado rotundamente con su ilusión de que votando se podía derrotar o poner un freno a Milei, que se le podía hacer oposición en el Congreso. La CGT y las CTA apostaron al voto enterrando toda independencia política de la clase obrera, abandonando las luchas más importantes de los últimos meses. Deben explicar porqué no pudieron retener el triunfo electoral en la Provincia de Buenos Aires en septiembre, decían que ese era su bastión para volver a centralizar nacionalmente al peronismo, que Kicillof ya se probaba el traje de candidato a presidente. La cúpula de la CGT se comprometió totalmente con el Gobierno provincial.

En la Provincia no lograron retener los votos de septiembre, perdieron 262.000 votos que hubieran alcanzado y sobrado para derrotar la lista de Milei/Santilli. Pone al desnudo los límites de pretender hacer una limitada oposición parlamentaria y dar la espalda a los principales reclamos de la población en las calles. La agresiva política de choque del capital financiero contra la nación y los trabajadores no deja espacio para sus posiciones conciliadoras.

(Nota de Masas n°491)