Encuentro Plurinacional de Mujeres

Masas Especial al Encuentro plurinacional de Mujeres – 2025

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Enfrentemos la dictadura civil de Milei en las calles

Desde el Partido Obrero Revolucionario saludamos y participamos activamente del Encuentro Plurinacional de Mujeres n°38. Saludamos a las compañeras que sostienen desde hace más de 30 años el Encuentro, a las que parti­cipan por primera vez y a todas las que venimos partici­pando activamente a lo largo de los años. Hemos hecho enormes esfuerzo económicos para sostener la participa­ción en los talleres, para copar las calles de Corrientes denunciando la trata, la explotación, la violencia contra nosotras y el plan de ajuste de Milei, el FMI y Trump. Tenemos el desafío de organizarnos junto al resto de los trabajadores para enfrentar la dictadura civil de Milei.

Venimos desde distintas provincias, incluso de los países hermanos, a debatir, compartir experiencias y resolver ac­ciones unitarias en defensa de nuestros derechos conquis­tados, de los derechos laborales, previsionales, el derecho al aborto gratuito, a la salud, a la ESI.

Luego de las elecciones, el Gobierno de Milei nos in­tenta imponer la idea de que ganó su proyecto, que eso es la democracia. Nada dicen de los más de 5 millones de votos que perdieron en relación a las elecciones presiden­ciales del 2023. En Corrientes de un padrón de 959.576 habilitados para votar, solo fueron 552.470. La Libertad Avanza se consagró como segunda fuerza en la provincia con 178.285 votos. Si además de los que no fueron a votar consideramos los nulos y blancos, junto a los impugna­dos nos da como resultado que 419.060 no convalidaron a ningún candidato. Es mentira que tienen el respaldo popular, este fenómeno se replica a nivel nacional. La lucha contra el plan de gobierno debe ser unitaria, en las calles, mediante asambleas en los sindicatos, con los métodos de acción directa.

La inflación sigue creciendo y especialmente las tarifas de todos los servicios que se siguen ajustando. El poder adquisitivo de salarios y jubilaciones retrocede, alcanza cada vez para menos. Se puede constatar todos los meses con la caída del consumo y también con la caída de la recaudación impositiva. El dólar barato combinado con la apertura indiscriminada de las importaciones es un arma mortal contra la industria nacional. No hay forma de sa­lir de la situación de recesión y estancamiento cuando el eje de la política económica es la especulación finan­ciera y todas las maniobras para tratar de contener la coti­zación del dólar. Se siguen destruyendo puestos de traba­jo, el primer semestre de 2025 la desocupación femenina terminó en un 9%, frente a un 7% del desempleo mas­culino. Una tasa constante que se sostiene en el tiempo, es el alto porcentaje de desocupación que se registra en mujeres menores de 29 años. La desocupación en servicio de limpieza doméstico, es uno de los rubros más castiga­dos y en el que prácticamente en su totalidad son mujeres.

La desocupación en el rubro de la construcción también está entre las más altas. El freno a la obra pública y la des­regulación de los alquileres profundiza la crisis habitacio­nal. La falta de vivienda es un factor determinante para la proliferación de la violencia hacia las mujeres junto a las infancias. El déficit habitacional excede los 3.2 millones de viviendas, los alquileres se llevan más del 50% de los ingresos. Durante lo que va del 2025 un 30% de los inqui­linos debió abandonar sus viviendas por no poder afrontar los aumentos, las situaciones de calle y hacinamiento au­mentan. Resolver la cuestión de la vivienda es funda­mental para eliminar uno de los condicionantes que dificulta muchas veces poder terminar una relación violenta. Las mujeres muchas veces nos vemos someti­das a relaciones violentas para afrontar las condiciones mínimas de vida.

Estamos frente a una catástrofe social, las mujeres cargamos con la crianza, con el cuidado de los adul­tos y enfermos. Sostenemos la carga diaria del trabajo doméstico que se intensifica cada vez más. La doble opresión que padecemos bajo el sistema capitalista, es producto de la crisis histórica a la que nos lleva la bur­guesía imperialista. Milei, Bullrich, Villarruel, Lemoine son mujeres que representan los intereses yanquis, son abiertamente proimperialistas, no nos representan.

El triunfo del Garrahan muestra que sirve luchar, que a pesar de la política de entrega de las burocracias sindica­les, los trabajadores resistimos. El camino para enfrentar la dictadura civil de Milei y su reforma laboral es preparar el plan de lucha y la huelga general.

Mujeres oprimidas, sindicalizadas, precarizadas, des­ocupadas: tenemos días intensos por delante para debatir un plan en defensa de nuestros derechos conquistados, contra la reforma laboral y previsional. Los dirigentes de las centrales sindicales no van a unificar, es nuestra tarea imponer un plan de lucha en las calles, con el programa de la clase obrera.  


Luchamos por nuestra liberación, luchamos por la revolución socialista

Las mujeres oprimidas, trabajadoras, militantes sindica­les, barriales, políticas no nos rendimos, luchamos día a día por nuestros derechos, sabemos construir enormes lu­chas contra el régimen, nuestras Madres de Plaza de Mayo nos dejaron la calle como legado para conquistar nuestros derechos. Los 38 años de realización del Encuentro nos permitieron construir los talleres, espacios democráticos de discusión política. La lucha por el derecho al divor­cio, al aborto gratuito, al matrimonio igualitario, han sido conquistas democráticas, que logramos luchando en las calles, movilizadas. Conquistas que estamos llamadas nuevamente a defender.

La doble opresión que vivimos día a día, es cada vez más violenta. La falta de trabajo y de vivienda nos des­trozan los vínculos familiares. La precariedad de la vida nos obliga a realizar mayores esfuerzos. No hay forma de resolver de manera individual. Es necesario luchar por la socialización del trabajo doméstico, no alcanza con tener en el mejor de los casos una pareja para dividir las tareas domésticas. Es necesario industrializarlas, pensar­las en forma colectiva. Cuando decimos esto, es porque entendemos que materialmente es viable. Es posible reac­tivar la obra pública, hacer jardines maternales, comedo­res en los lugares de estudio y de trabajo.

Nosotras, las militantes del POR, decimos: el camino para terminar con la opresión que vivimos las muje­res, y con toda forma de opresión, es terminar con el poder que le dan origen, la gran propiedad privada sobre las tierras, las fábricas y los recursos naturales. No hay cómo liberarnos mientras seamos una colonia del imperialismo yanki. La desocupación y la pobreza son indicadores del agotamiento del sistema capitalista, que debe dar lugar a un nuevo sistema social basado en la propiedad colectiva de los medios de producción. Todas las formas de opresión y de violencia se exacerban ante el retroceso de las condiciones de vida del pueblo. Por eso decimos que la opresión es de clase, porque tiene su origen en la explotación del trabajo por los capitalis­tas y la división de la sociedad entre quienes trabajamos y quienes se apropian de nuestro trabajo. Mientras ellos sean los dueños del país y del mundo, no será posible dar pasos significativos en la lucha por terminar con los sufri­mientos diarios.

La realización hace 38 años del Encuentro es un ejemplo de nuestra tenacidad, es un semillero para encontrarnos y proponernos una vida revolucionaria. Para construir el partido, una organización política que levante el programa de la clase obrera, internacionalista, que plantea abiertamente la necesidad de terminar con el régimen capitalista. Tenemos la convicción de apor­tar al debate internacional con la reconstrucción de la Cuarta Internacional. ¡Viva el CERCI!


La violencia es de clase, el Estado es el monopolio de la violencia para defender la propiedad privada

Las mujeres hemos logrado transformar un problema que parecía ser propio del ámbito privado y familiar, en un problema político, evidenciando que los femicidios junto a los casos de abuso y violación son un problema político colectivo. Además, aprendimos a enfrentarnos en forma organizada, mediante asambleas, multisectoriales, coordinaciones nacionales, con movilización.

Es necesario organizar toda esa experiencia, apoyadas en nuestras organizaciones sindicales, sin ninguna confianza en la Justicia burguesa. El Estado burgués tiene el mono­polio de la violencia para defender la propiedad privada, la Justicia es de clase y responde a sus intereses, no es posible reformarla, ni tampoco una Justicia con perspec­tiva de género. La Justicia, al igual que el régimen, está corrompida, no existe división de poderes está al servicio de los empresarios, de las grandes multinacionales está cada vez más colonizada. La trata y el narcotráfico sólo pueden llevarse a cabo con la complicidad de la Policía y la Justicia, es decir, del Estado burgués.

La violencia es inherente a las sociedades dividida en clases sociales. Al profundizarse la crisis económica se agrava la barbarie social. Reivindicamos la autodefensa como parte de las acciones frente a la violencia, al igual que la movilización que termina actuando como tribuna­les populares frente a la inacción de la Justicia.

En Neuquén, la provincia de Vaca Muerta, el goberna­dor Figueroa es cómplice de la violencia que su secreta­rio de Prensa Claude Staicos ejerce sobre Alexandra Sa­bio, madre de su hijo. Con la complicidad de la Justicia arrebataron del jardín de infantes al niño M., mediante falsas denuncias y un cerco mediático sobre el caso, por­que Staicos es dueño de medios de comunicación. En una provincia militarizada para garantizar los negocios de las multinacionales, crecen los femicidios y las víctimas de trata.   


¡FUERA EEUU DE VENEZUELA Y DE LATINOAMÉRICA!¡LATINOAMÉRICA!

¡NI OLVIDO NI PERDÓN AL GENOCIDIO SIONISTA EN GAZA!¡GAZA!

Crecen los conflictos bélicos en el planeta, la guerra co­mercial definitivamente ha entrado en una etapa de en­frentamientos abiertos. Estados Unidos, la principal po­tencia del mundo, no puede salir de su propia crisis. El fuerte proteccionismo y la guerra comercial contra China y todo el mundo, para revertir su propio retroceso lo lleva a chocar y quebrar acuerdos con sus socios más directos.

EEUU interviene militarmente, directa o indirecta­mente, o amenaza con intervenir, para imponer sus políticas. Actúa como el gendarme del mundo en nombre de su seguridad nacional, del combate al narcotráfico, al terrorismo, en defensa de los “valores de Occidente”, etc. Se atribuye el derecho de decidir quién puede y quién no puede contar con armamento nuclear y atacó a Irán para destruir sus instalaciones sin que haya una declaración de guerra.

La barbarie del sistema capitalista nos golpea de forma brutal, la doble opresión que sufrimos las mujeres, es aún más profunda en las zonas de invasión y guerra. El Es­tado de Israel junto a Trump pretende ir a fondo con el genocidio al pueblo palestino, asesinando a más de 60.000 personas, la mayoría ancianos, mujeres y niños, y decenas de miles de heridos, mutilados, desaparecidos, sus edificaciones destruidas, como sus hospitales y sus escuelas. Cercados por el hambre, no dejan ingresar la más elemental ayuda alimentaria y sanitaria. Es parte del plan anexionista de EE.UU. e Israel sobre Oriente Me­dio ocupando cada vez más territorios, expulsando y aniquilando a sus habitantes. Crecen las movilizaciones internacionales en solidaridad, por una Palestina libre. Es necesaria la intervención directa de las centrales sindica­les, la huelga general en Italia y en España es parte indis­pensable de la lucha contra el genocidio.

En América latina también nos vemos atravesados por la política colonialista de Trump. El avance mili­tar de EE.UU. sobre Panamá, Venezuela y Colombia, sus pretensiones sobre Groenlandia, las amenazas contra Mé­xico y Brasil, la pretensión de utilizar el puerto de Tierra del Fuego para el apoyo de su flota, complementando la base militar de la OTAN en Malvinas. Rechazando cual­quier presencia China en ese puerto. El objetivo es rodear militarmente a Latinoamérica como amenaza para impo­ner sus políticas. EE.UU. ha impuesto las operaciones militares conjuntas recientemente sin que sean aprobadas por el Congreso.

En Argentina también se acentúa la dominación im­perialista. Crece el endeudamiento del país y no se co­nocen los términos de la intervención de EE.UU. en la economía para apoyar a Milei. Pero no fue gratis. Mencio­naron varias veces los valiosos recursos del país: uranio, litio, tierras raras, hidrocarburos, que serían una garantía, pero no conocemos qué negociaron. Lo cierto es que quie­ren apoderarse de todos esos recursos, la soberanía se ha perdido en todos los terrenos.

América Latina no tiene cómo ser libre por la vía capitalista. La sagrada propiedad privada que todos los partidos patronales defienden, desde el peronismo hasta Milei, garantiza que los verdaderos amos del país estén en el extranjero y que sigamos siendo países coloniales, con la complicidad de terratenientes y empresarios locales. La amenaza militar sobre Venezuela o el bloqueo a Cuba son también una amenaza sobre los gobiernos nacionalistas: EEUU está dispuesto a destruir a cualquier país que in­tente defender aunque sea un mínimo de su soberanía. Por eso el camino para la liberación de los pueblos pasa por la expulsión del imperialismo, expropiando y esta­tizando las tierras, las minas, los pozos petroleros y las empresas, desconociendo la deuda externa, poniendo en pie gobiernos obrero-campesinos y los Estados Uni­dos Socialistas de América Latina.