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El Gobierno pretende reformar el Código Penal para hacernos creer que quiere combatir la inseguridad

Como hemos señalado gran cantidad de veces, para terminar con la criminalidad debemos terminar con la impunidad de los que se roban el país, lo saquean todos los días de muchas formas, algunas sofisticadas que pa­recen legales y otras burdas.

Todavía no sabemos quién se apropió de más de 300 niños nacidos en cautiverio, no sabemos dónde están los cuerpos de todos nuestros desaparecidos, ni los nombres de todos los asesinos, ni de sus mandantes, no sabemos quiénes se beneficiaron con el endeudamiento extraor­dinario de la dictadura ni de los gobiernos siguientes, ni de todos los negociados, quiénes se fugan todas las divisas y nos dejan las deudas. ¿Esta reforma pretende dar solución a estos problemas? ¿De qué criminalidad nos hablan?

Para terminar con el flagelo del narcotráfico que mueve cientos y miles de millones de dólares se debe empezar por los bancos donde se lava y circula ese dinero, por las inversiones inmobiliarias, por las pistas de aterrizaje clandestino y los puertos por donde ingresa y sale la droga. Por los jueces, políticos, militares y policías que protegen el crimen. Se debe levantar todo secreto banca­rio, impositivo, bursátil para que se conozcan todos los movimientos de sus operadores.

La burguesía parásita, corrompida hasta la médula, en irreversible decadencia, no se va a investigar a sí mis­ma, protege a los grandes capitalistas sin importar el origen de sus fortunas. Por el contrario buscan legalizar sus “inversiones” para que se queden en el país.

En nombre del combate al narcotráfico Trump ame­naza a Venezuela, Colombia y todo el Continente, para apoderarse de su petróleo, de sus minerales, de todas sus riquezas, al mismo tiempo defiende a personajes sinies­tros acusados de narcotráfico. Milei sigue el ejemplo.

Ya está probado que con elevar las penas a los deli­tos menores no resuelve la “inseguridad”. Ni bajando la edad de imputabilidad. Ni agregando nuevas categorías de penalidades. Ni con más cárceles, ni llenándolas de perejiles, en una gran proporción sin condena, en pri­sión preventiva.

Generando millones de puestos de trabajo genuino, bien pagos, garantizando salud, educación y vivienda, garantizando todas las comidas de cada día, habremos creado las condiciones para terminar con la marginali­dad y la desesperación de sectores de la sociedad que por varias generaciones no han conocido lo que es tra­bajar en condiciones dignas. Claro que no se resuelve de un día para otro, pero es necesario trabajar urgente en esa perspectiva. Con las políticas de los últimos gobier­nos sólo se agrava el cuadro de catástrofe social.

Está claro que la política de la dictadura civil es prote­ger y garantizar la impunidad para los más poderosos y ofrecer más “mano dura” contra los perejiles. El mileís­ta Marra lo sintetiza muy bien cuando muestra un video de aviones bombardeando las villas…

(Nota de MASAS n°494)