¿Dónde están los fondos del violento recorte de los presupuestos?
Motosierra salvaje: el Gasto Total de la Administración Pública Nacional se redujo 28,1% en términos reales comparado con 2023.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) pedía superávit primario del 1,3% del PBI y fue superado en ficción ya que no registra el incremento de la deuda en pesos y porque no registra todas las transferencias que deja de hacer por ejemplo a las provincias y está obligado por Ley.
La obra pública fue eliminada, desapareció la inversión física. El Gasto de Capital sufrió un recorte del 79,4% en respecto a 2023. El freno a la obra pública nacional no fue una pausa técnica, sino un apagón definitivo que explica gran parte del superávit financiero.
Las provincias están asfixiadas, desmanteló casi por completo la inversión en infraestructura y el financiamiento federal. Las Transferencias Corrientes a Provincias se desplomaron 60,5% real en dos años. Este recorte de fondos no automáticos asfixió las cuentas locales y explica el conflicto permanente entre el Gobierno nacional y los gobernadores, obligados a ajustar sus propios gastos o subir impuestos locales. Es utilizado como un mecanismo de chantaje permanente el envío de algunos fondos a cambio de la votación de los legisladores a sus leyes.
Las Transferencias a Empresas Públicas y Fondos Fiduciarios cayeron un 39,6%. Menos subsidios al transporte y la energía y desfinanciamiento operativo de las compañías estatales sujetas a privatización o saneamiento. Una forma también de presionar para que se acepte su privatización o desmantelamiento.
Caídas muy fuertes en el funcionamiento del Estado y la educación superior. Los salarios públicos perdieron 27,3% de su poder de compra frente a 2023, cifra casi idéntica al recorte que sufrieron las universidades nacionales, que vieron reducir sus fondos un 27,7% real en el acumulado bianual.
Aun con todos estos recortes en diciembre de 2025 y por cuarto mes consecutivo, se verificó una caída de los ingresos y un crecimiento de los gastos marcando un deterioro en el resultado fiscal. La caída de la recaudación de impuestos revela directamente la caída de la actividad económica, no solo por la reducción o eliminación de algunos.
Estos ajustes violentos no permitieron bajar la deuda del Estado, por el contrario, subió. ¿A dónde fue a parar el producto de semejante ajuste? A pagar una parte de los intereses de la deuda fraudulenta y a engordar el bolsillo de los empresarios y las empresas más poderosas, el impuesto a los bienes personales fue reducido casi a la nada. Esa mayor ganancia se transforma en dólares que se compran baratos y se transfieren al exterior.
Toda la deuda debe ser desconocida, se deben restablecer los impuestos que fueron rebajados y eliminar todas las exenciones impositivas a las grandes empresas. Todos los recursos del Estado deben destinarse a atender las necesidades más urgentes de los oprimidos.
(Nota de MASAS n°496)
