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Derrotar la reforma laboral del FMI y las grandes corporaciones

Sólo será posible con los métodos de la clase obrera, con la huelga y la movilización

Nadie puede creer seriamente que el interés del FMI y las grandes corporaciones nacionales y extranjeras es mejorar la situación de los trabajadores. El interés de ellos es contrario a los intereses de los trabajadores y de la Nación. Nada de lo que propongan puede tener algún beneficio. Lo fundamental para ellos es aumentar la tasa de beneficio del capital. Están convencidos de que es el momento de ir a fondo con el ataque contra los trabajadores. Hacer ley lo que ya están imponiendo en los hechos especialmente contra la juventud trabajadora.

No les importa que la Reforma pueda violar la Constitución y las Leyes vigentes, su política pisotea toda la legalidad. También la Constitución establece el salario mínimo vital y móvil…

Quieren destruir derechos históricos y el sistema de relaciones laborales. Pretenden terminar con la representación de los trabajadores y sus sindicatos al imponer limitaciones al derecho sindical y al derecho a huelga. Quieren terminar con los convenios colectivos y estatutos que rigen algunas actividades. No se trata de reformar o eliminar algunos artículos, se debe rechazar de conjunto.

Los grandes capitalistas utilizan todos los medios de comunicación y todos los métodos de coerción para imponer esta Reforma. Utilizan palabras bonitas como “modernización”, “actualización”, o “salarios dinámicos”, para justificar su ataque.

Las medidas de flexibilización laboral ya fueron probadas en el país y fracasaron, no crearon más empleo y precarizaron más las condiciones de trabajo. Esta Reforma no es para crear empleo, no es para formalizar a los trabajadores informales, no es para terminar con el monotributo o los contratos eventuales.

Los dirigentes de la CGT pueden consultar con los trabajadores de otros países donde se aplican estas reformas para constatar el retroceso que significan para el conjunto.

No confiar en los gobernadores, no confiar en los legisladores, tampoco en la Justicia. Todos son responsables del saqueo, del endeudamiento, del sometimiento del país, forman parte de un sistema que garantiza el poder de una pequeña minoría enriquecida y concentrada. La CGT y los sindicatos deben impulsar asambleas de los trabajadores, plenarios, encuentros, para debatir cómo derrotamos la Reforma y cómo peleamos por el salario y contra los despidos. ¡Esa es la voz que hay que escuchar!

Confiemos sólo en los métodos de lucha de la clase obrera, en su propia organización y perspectiva. La movilización de diciembre fue una demostración de la voluntad de lucha en las bases. Es necesario preparar un gran paro activo desde las bases. Parar el país, ganar las calles. La CGT y las CTAs deben ponerle fecha.

La UOM dice que llama a parar y movilizarse, lo mismo otros gremios industriales y del transporte el día que el proyecto se trate en el Senado, el 11 de febrero. Lanzaron una convocatoria para el 21 de enero en la sede de la UOM para preparar las medidas.

La UOM seccional Villa Constitución lanzó un paro por tiempo indeterminado en Acindar a partir del 19 de enero denunciando despidos arbitrarios y un plan de precarización laboral lanzado por la patronal de la acería bajo la excusa de la caída en la producción.

Debemos aprovechar todas las instancias para promover la unidad del movimiento para la acción. Rechazar toda maniobra divisionista que separe a los trabajadores de una fábrica o de un gremio, y rechazar toda dilación de la cúpula de la CGT en convocar al paro general, debemos romper toda idea de aceptación parcial de la Reforma. El objetivo central hoy es derrotar la Reforma laboral de las grandes corporaciones y el FMI, de conjunto.

(Nota de MASAS n°496)