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El movimiento obrero enfrenta la política de Milei

La postergación en el tratamiento de la Reforma Laboral no implicó que el ataque patronal se detuviera. La ola de despidos y suspensiones, cierres de fábricas con quiebras fraudulentas, las paritarias a la baja, continuaron e incluso se profundizaron desde diciembre.

La caída monumental de la obra pública e inversiones, sumado al desplome del consumo en la población, causó la pérdida de casi 300.000 puestos de trabajo formales desde noviembre de 2023, y muchos más en el sector informal (que en la construcción es particularmente elevado).

El movimiento obrero responde como puede. En su gran mayoría con sus direcciones traidoras, con las dificultades de largos años de contención, con sus herramientas de lucha vaciadas de contenido, sin cuerpos de delegados, sin comisiones internas combativas, y sindicatos totalmente burocratizados.

Sin embargo, parece operarse un pequeño cambio digno de resaltar, aunque aún muy atomizado. Los conflictos de las últimas semanas reflejan un quiebre en la forma en la que el movimiento obrero enfrenta la política patronal.

El jueves 8 de enero la empresa Lustramax encargada de artículos descartables anunció 29 despidos, entre los que se encuentran los delegados. La respuesta fue inmediata, con ocupación de la planta y acampe, y los cortes de Panamericana buscando llevar el conflicto fuera de la fábrica. La patronal aun continúa intransigente, incluso desoyendo la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo.

En Quilmes, la petroquímica Sealed Air, encargada de packaging de plástico despidió a 65 de sus 204 trabajadores ante la negativa de firmar una suerte de “pre” reforma laboral en la que los obreros debían aumentar la producción con menos personal y renunciar a los bonos internos. La asamblea de fábrica decidió rechazar esta extorsión sabiendo que en las otras 3 plantas obligaban a producir en horas extras, por lo que el chantaje patronal fue contestado desde el 5 de enero con una masiva presencia en la puerta de la fábrica. Otra enorme ocupación fabril.

También se produjeron acampes y posteriormente la ocupación de los establecimientos lácteos “Verónica” de Santa Fe, en sus tres plantas, enfrentando al lock out patronal luego de las promesas incumplidas del pago de salario adeudado desde octubre.

Estos ejemplos, sumados a la reciente reincorporación de 11 trabajadores de Secco luego de 8 meses de una enorme lucha, deben servir como referencia para el conjunto del movimiento obrero. El proletariado debe hacer consciente que su fuerza está dada por la asimilación de sus métodos históricos (tomas, huelgas, movilizaciones), el esclarecimiento de sus objetivos y la búsqueda de la más amplia unidad para luchar.

Solo así podrá derrotar la prepotencia patronal ávida de liquidar nuestras conquistas; recuperar nuestras herramientas de lucha para los trabajadores, barriendo a la burocracia apoltronada en nuestros sindicatos; y organizar el frente único contra la reforma laboral esclavista en cada lugar de trabajo. Este es el camino a seguir. ¡Por la victoria de todas las luchas obreras! ¡Enfrentar la reforma laboral con la política de la clase obrera!

(Nota de MASAS n°496)