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La inflación se sigue devorando el poder adquisitivo de la población

La respuesta: exigir que salarios y jubilaciones cubran lo que cuesta la canasta familiar

La principal bandera del Gobierno es propagandizar que está derrotando la inflación, pero la inflación muestra mes a mes que no se lo cree. En diciembre subió oficialmente el 2,8%, marcando ocho meses consecutivos de incrementos.

Los medios de comunicación en manos del imperialismo hablan que la inflación anual es la más baja en 8 años para ocultar que sigue subiendo mes a mes rompiendo todas las promesas de Milei de que la inflación mensual comenzaría con cero. Y que ha fracasado pese la recesión, la caída del consumo, el ajuste de salarios por debajo de la inflación, la importación indiscriminada de productos, el dólar barato, el ajuste fiscal extremo, etc. La medición de la inflación daría un resultado muy superior si se tomara en cuenta cómo impactan las tarifas, el transporte y los alquileres en la canasta familiar. La canasta que se usa para la medición tiene más de 20 años. Ya nadie cree al Gobierno cuando insiste que está derrotando la inflación.

La inflación anual fue del 31,5%, muy elevada en un cuadro de fuerte recesión, caída del consumo, del empleo y de la actividad. Los servicios subieron 43,1%.  Y seguirá siendo elevada porque están anunciando nuevos aumentos de tarifas en enero.

Hay estudios que indican que la inflación del Gobierno de Milei calculada con la nueva metodología, sería casi 40% más elevada que la que se informa.

La pérdida constante de poder adquisitivo, el incremento de la pobreza, hacen subir la presión social mes a mes acumulando una bronca que no es canalizada por las organizaciones sociales y sindicales. Las centrales sindicales han renunciado a la lucha por el salario mínimo vital y móvil que representa un 15% de lo que se necesita para vivir como personas. Apenas se limitan a emitir un comunicado diciendo que si fuera por ellos, lo habrían elevado un poco más.

La herramienta que tienen los trabajadores y los jubilados para recomponer su poder adquisitivo no es otra que la lucha generalizada por el salario mínimo vital y móvil que supera largamente los 2 millones de pesos.

(Nota de MASAS n°496)