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Frenaron la inversión en el CAREM: fue el primer año casi sin fondos para el reactor nuclear nacional

La inversión en ciencia y tecnología cayó al 0,16% del PBI, el nivel más bajo en 50 años, mientras el Gobierno avanza con la privatización de las centrales nucleares y el congelamiento de proyectos estratégicos. Es una decisión política de retirar el financiamiento del Estadoen un terreno clave de soberanía nacional. No solo somos un país atrasado sino que estas medidas nos hacen más atrasados y sometidos como país.

El 2025 fue el primer año en el que el Estadonacional decidió no invertir en el CAREM, el primer y único reactor nuclear de potencia de desarrollo propio bajo construcción.

El impacto golpeó a todos los organismos, desde el CONICET hasta la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). El CAREM tiene un 61% de la obra total construida. La pérdida salarial es superior al 30% y se está produciendo un éxodo masivo de técnicos calificados que buscan trabajo en el sector privado o en el exterior. Así se destruye el esfuerzo de miles de científicos y la inversión realizada durante décadas.

La ley de financiamiento para ciencia y tecnología preveía llegar al 1% en 2032. Esa normativa fue derogada a través del artículo 30 del último presupuesto.

La situación del CAREM es particularmente crítica porque el Gobierno decidió considerarlo un proyecto terminado o inviable. Al abandonar este desarrollo el país renuncia a la capacidad de generar tecnología de alto valor y se limita a ser unproveedorde materias primas como el uranio.

Hasta el 2023, el CAREM figuraba en los relevamientos de laOrganización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como el único reactor modular (SMR, por sus siglas en inglés) en construcción en todo el continente.

Milei insertó al país en un programa de EE.UU. «Executive Order 14299” (Deploying Advanced Nuclear Reactor Technologies for National Security) uniendo el desarrollo nacional a los intereses de Washington, frenando la competencia que el reactor argentino representaba para iniciativas norteamericanas.

Para el año 2040 se estima que se venderán al menos 200 reactores de baja potencia en el mundo. Si Argentina hubiera terminado el CAREM (al que solo le restaba un 15% para concluir sus componentes principales), habría liderado un mercado dondela venta de cada unidad ronda los cuatro mil millones de dólares.Al congelar la obra, el país regaló su ventaja frente a competidores como Inglaterra y EEUU, que aún no tienen prototipos funcionales.

El desguace del sector se completa con el avance de la privatización de Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA). Ya se inició el proceso para vender el 44% de las accionesde la operadora de las centrales Atucha y Embalse. 

El desmantelamiento del Gobierno afectó a la energía nuclear y a instituciones como el INTA y el INTI. La burguesía renuncia a que seamos un país soberano, entrega todo, destruye todos los avances que costará años volver a recuperar. La clase obrera deberá hacerse cargo de la dirección del país para ordenarlo sobre otras bases, independizándolo completamente de la tutela imperial.

CAREM Central Argentina de Elementos Modulares

(Nota de MASAS n°496)