Extraordinaria crisis política en EEUU
La clase obrera debe intervenir con sus organizaciones, con sus métodos de lucha, con su programa, no hay salida bajo el capitalismo en descomposición
Hemos visto todas las bravuconadas del Gobierno Trump en todo el mundo desde antes de asumir. Extremando las tensiones con la guerra comercial, con los aumentos de aranceles/tarifas contra todos, incluso sus socios más cercanos, provocando un caos en la economía mundial, rompiendo con la globalización que impulsaron durante décadas.
Planteó la anexión de Groenlandia por todos los medios, la recuperación del Canal de Panamá, bloqueó el Caribe con una descomunal flota naval para atacar botes y preparar la agresión militar contra Venezuela, secuestrando a su Presidente; apoderándose de su petróleo; planteó que Canadá debía incorporarse como un Estado más a EE.UU.; incrementó el bloqueo insoportable sobre Cuba con el objetivo de ahogarla; interviene en los procesos electorales apoyando a los elementos más serviles a su política como Milei en Argentina.
Apoya el genocidio de Israel sobre el pueblo palestino con armas y financieramente, armó un Consejo de la Paz con sus aliados, con Trump al frente, para reemplazar a la ONU, para intervenir directamente en el proceso de aplastamiento del pueblo palestino. Israel sigue bombardeando Gaza, y sigue obstaculizando el ingreso de alimentos y medicinas. Extremó la presión sobre Irán interviniendo en sus asuntos internos y movilizó la flota amenazando con atacar nuevamente. Interviene abiertamente para asegurarse el dominio de las rutas marítimas, para asegurarse el aprovisionamiento de todos los recursos para su economía y para poder bloquear o limitar el acceso de China. A la par estimula el armamentismo en su país y de sus aliados. Todos indicadores de que estamos entrando en una guerra bélica en gran escala, no son solo preparativos y amenazas. No hay cómo resolver pacíficamente las contradicciones insalvables del capitalismo, su bancarrota. La clase obrera internacional debe declararse en estado de alerta y movilización para impedir que el imperialismo nos lleve a otra catástrofe, es necesario enfrentarlo hasta las últimas consecuencias.
Su documento estratégico plantea el dominio total de Occidente. La intervención en Davos fue de choque contra Europa, intentado fracturarla. Lo dice abiertamente en su documento y en las intervenciones públicas. La cena que organizó Larry Flink de BlackRock acabó antes de los postres, con el secretario de Comercio de EEUU, Howard Lutnick, abucheado y con algunas figuras retirándose. El choque con Macron fue duro. El Primer Ministro de Canadá declaró que “estamos ante una ruptura del orden mundial… el inicio de una realidad brutal, en que la geopolítica de las grandes potencias no está sujeta a ninguna restricción… que el orden basado en reglas ha terminado”. Su discurso, de abierta crítica a EEUU fue ovacionado. Aunque pareció retroceder con las amenazas militares sobre Groenlandia, que es una ruptura dentro de la OTAN, y con las sanciones contra los países que tomaron algunas iniciativas simbólicas de defensa, su ofensiva se mantiene, quiere controlar y apoderarse de Groenlandia en nombre de la Seguridad Nacional.
Esta crisis internacional, esta ruptura del orden mundial, tiene su correlato simultáneo con la crisis interna de EEUU.
Crisis interna en EEUU
Sacudida por las feroces campañas antiinmigrantes, militarizando las regiones donde intervienen, deteniendo y expulsando a miles, y asesinando a dos manifestantes. Enfrentando a las movilizaciones violando las leyes y su Constitución, mintiendo sobre la realidad. Pone en conflicto hasta el partido republicano, sus legisladores, los jueces nombrados por ellos. Aparece un avasallamiento del orden republicano que para algunos sectores sigue siendo una conquista preciada. El desconocimiento del resultado electoral que llevó a la presidencia a Biden y el asalto violento al Capitolio por parte de los seguidores de Trump, no fueron hechos aislados, son expresión de su política abiertamente autoritaria y represiva, que pretende desconocer todos los derechos civiles.
La difusión masiva de los archivos Epstein puede ser una maniobra para presionar a Trump, pero lo cierto es que su existencia muestra hasta dónde llega la podredumbre del sistema, de sus empresarios más poderosos, sus dirigentes políticos más conocidos. Una sociedad con semejante grado de corrupción muestra cómo comienza a desmoronarse.
En la base de la crisis encontramos el fenomenal endeudamiento del Estado, de las empresas y las familias. Es el país más endeudado del mundo. Ha superado los 38 billones de dólares, un crecimiento del 50% respecto a 2020, un récord histórico que preanuncia una crisis de gran magnitud. En febrero de 2025, la deuda en manos extranjeras, de países y privados, alcanzó la cifra récord de 8,8 billones de dólares. El FMI alerta que la deuda crecerá un 20% sobre el PBI en los próximos 5 años, calculando que el déficit cerrará por encima del 7%, generando una carga neta de pago de intereses cada vez mayor. Las reformas de Trump podrían añadir 3,3/5,2 billones de dólares a la deuda, incluyendo intereses. En 2024, el gasto en pago de intereses de la deuda superó al destinado a su presupuesto de defensa.
Los niveles de deuda de los hogares estadounidenses -que incluyen hipotecas, préstamos para automóviles, tarjetas de crédito y préstamos estudiantiles- han alcanzado un nuevo récord.
Las empresas recortaron casi un millón de puestos de trabajo este año. El nivel de despidos es el mayor en 20 años. La economía experimenta una creciente brecha entre los contribuyentes con mayores ingresos y los hogares de menores ingresos.
La Fed manifiesta preocupación por la inflación, el empleo, el aumento de la morosidad en las hipotecas, los despidos y una economía dividida. Los consumidores de menores ingresos están pasando apuros económicos, comprando menos y optando por productos más baratos, mientras que, en la cima, el gasto se mantiene gracias a los altos ingresos y la mayor riqueza. En esas condiciones es difícil evitar una recesión. La extraordinaria concentración de riqueza tiene como contrapartida un mayor empobrecimiento de las masas. Las reformas impositivas de Trump apuntan a hacer más ricos a los más ricos. La lucha por destituir la cabeza de la Fed fue otro factor de crisis política.
El cierre del gobierno en octubre de 2025 mostró que los cupones de alimentos se destinan a aproximadamente 42 millones de estadounidenses de bajos ingresos.
El gobierno Trump no puede bajar la elevada inflación, ni las altas tasas de interés, la política de altas tarifas/aranceles sobre las importaciones repercuten en la inflación. Los billones de dólares destinados a intervenir en la crisis 2008/9 y del Covid para salvar a los bancos y empresas más grandes no se han recuperado. La crisis del 2008/9 que golpeó directamente en su economía no se cerró.
En los últimos años han crecido los conflictos sindicales y la sindicalización, aparece el reclamo de derechos que habían sido arrebatados, especialmente en los sectores obreros más concentrados. Crece la movilización en solidaridad con Palestina, contra el genocidio, especialmente en las universidades, entre los más jóvenes, y también en la propia comunidad judía.
Crecen las movilizaciones contra los atropellos contra los inmigrantes enfrentando abiertamente al ICE, en vez de atemorizarse crece la indignación, la organización y la voluntad de enfrentar la represión.
Cuestiona y bloquea las visas para estudiantes extranjeros desconociendo o despreciando su contribución al desarrollo de ciencia y tecnología. Las movilizaciones como “no al rey” (en junio y octubre), que cuestionan el autoritarismo y la corrupción del gobierno, congregaron a 7 millones de personas en todo el país.
La política autoritaria, intervencionista, represiva, que encarna Trump al interior de EE.UU. muestra el agotamiento de la democracia burguesa en el país que fue su referencia más importante. Esa política se reproduce al exterior actuando como el gendarme de mundo. La clase obrera debe dar un paso adelante, con sus organizaciones, con su política para enfrentar al gran capital y esa será su gran contribución a defender al pueblo de Venezuela, de Cuba, de Irán, Palestina, y de todo el mundo agredido por la prepotencia desesperada de la potencia que ha retrocedido en su papel hegemónica y quiere recuperar su papel.
(Nota de MASAS n°497)
La huelga general de los trabajadores de Minnesota, EE.UU., se expande ante la represión de Trump
En plena lucha, los trabajadores dicen: “nada funciona sin la clase obrera en este país y eso se está demostrando hoy”. La lucha de los obreros de Minnesota está mostrando el camino correcto que deben recorrer los explotados y oprimidos del mundo.
