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No a la entrega del puerto de Ushuaia, no a sus bases militares, no a las excursiones de sus funcionarios para digitar el saqueo de nuestro país

¡Fuera EE.UU. de Argentina y de América Latina!

Un clima de sospecha se vivió en Tierra del Fuego con un aterrizaje “fantasma”, de un avión Boeing militar C-40 Clipper de EEUU sin tripulantes identificados. La aeronave partió de la Base Conjunta Andrews, en Maryland, e hizo escalas en Puerto Rico y Buenos Aires antes de Ushuaia.

Equipado con sistemas decomunicación encriptada y áreas de descanso para pasajeros distinguidos, el avión simboliza efectivamente un atropello a la soberanía. El vuelo operó bajo un códigodel Comando de Movilidad Aérea, lo que inicialmente alimentó las sospechas de que los pasajeros eran militares de alto rango,antes que la Embajada confirmara las identidades.

Coincidió con la intervención del puerto 3 días antes y los despidos de trabajadores locales, generando genuina desconfianza.

Luego la Embajada confirmó que llegaba una misión clave de legisladores estadounidenses. La Embajada de EEUU precisó que se trató de una “delegación bipartidista del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes”. Según el comunicado, los congresistas viajaron a la Patagonia para abordar unaagenda técnicaque incluyó el procesamiento de minerales críticos, la gestión de residuos mineros y la investigación en salud pública.

El hecho de que se trasladaran en un Boeingde la Fuerza Aérea mantuvo en alerta a sectores locales.

Pese a la explicación oficial, en Tierra del Fuego se denunció un “interés geopolítico” oculto tras la reciente intervención. En el Gobierno provincial la reacción fue de absoluta desconfianza. El secretario jurídico de Tierra del Fuego advirtió que la visita generó “mucha inseguridad” debido a que no existió ninguna comunicación previa con las autoridades locales, “la ubicación del puerto de Ushuaia es demasiado valiosa como para creer que se trató de una simple visita de rutina sobre ambiente”. De Ushuaia fueron a Neuquén a visitar Vaca Muerta. El Gobierno de Figueroa también se mostró sorprendido y disgustado porque no estaba informado de la visita.

El conflicto estalló el jueves 22 de enero, 3 días antes de la llegada del avión, cuando el Gobierno nacional decidió intervenir el puerto de Ushuaia, mediante Resolución 4/2026 de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), publicada en el Boletín Oficial, desplazando a las autoridades locales y desvinculando a decenas de operarios. Para el gobernador Melella, esta medida fue un “avasallamiento al federalismo” que buscó despejar el camino para concesiones logísticas a favor de Estados Unidos. La falta de informes oficiales sobre el motivo de la intervención, sumada a la llegada del avión militar tres días después, disparó las alertas de sindicatos y legisladores fueguinos. Existe una fuerte sospecha de que es un primer paso para entregarle el control estratégico de la zona a EEUU.

La Justicia Federal rechazó el amparo presentado por el gobierno de Tierra del Fuego contra la intervención administrativa del Puerto de Ushuaia por 12 meses “debido a irregularidades financieras y fallas de infraestructura”. El Gobierno nacional argumenta que “usó el superávit financiero del puerto para pagar la obra social estatal (OSEF) a través de la Ley Provincial N° 1596, lo que significó no cumplir el convenio de transferencia que obliga a la Provincia a reinvertir los ingresos solo en la actividad portuaria”.

El Gobernador señaló que “Entendiendo que la intervención es ilegal, es irracional, no tiene ningún tipo de fundamento ni de sentido… ¿cuál es el verdadero motivo detrás de esto? Podrá ser algún negociado que uno quiera o realmente tiene que ver con una cuestión geopolítica porque Argentina se ha ligado muy fuertemente a EE.UU. y ha dado paso de entrega de soberanía. La verdad es que queda un manto de sospecha en este sentido fuerte…”.

Se exigieron explicaciones urgentes al Poder Ejecutivo sobre el destino de la Base Naval Integrada. Tierra del Fuego “no es una base militar extranjera” y se reclamó transparencia sobre los acuerdos que el presidente podría estar cerrando de espaldas al País. La llegada de los funcionarios puede estar vinculada con el objetivo de una base naval conjunta, una posibilidad que el Gobierno nacional desmintió en reiteradas oportunidades.

Milei ya recibió en Ushuaia a Laura Richardson y a Alvin Holsey, ambos jefes del Comando Sur, para supervisar proyectos de infraestructura. Aunque el Gobierno insistió en que la Base Naval es un proyecto puramente argentino, la frecuencia de las visitasy la llegada de este grupo de funcionarios reforzó la idea de que el Atlántico Sur se convirtió en una prioridad de seguridad nacional para la Casa Blanca. Tal como lo expresa el reciente documento de estrategia de seguridad de EE.UU.

Desde 2022, Argentina construye en Ushuaia una Base Naval Integrada que busca “centralizar la logística antártica y el control del tránsito marítimo”, que está lejos de terminarse por falta de fondos, pero despertó el interés de EEUU.  Debemos rechazar por todos los medios que la obra termine siendo una instalación binacional al servicio de la “seguridad nacional”de EEUU. complementando la base militar de la OTAN en Malvinas.

La clase obrera debe tomar en sus manos la defensa de la soberanía nacional ante la cobardía y complicidad de los gobiernos y los congresos, que es la cobardía e impotencia de la burguesía de rodillas frente al amo imperial. Los socorros financieros del gobierno de EEUU, y del FMI, no son gratis, tienen como contrapartida cederle todo lo que quieren.

(Nota de Masas n°497)