Se profundiza la crisis económica
Se pagan tasas de interés astronómicas para renovar la deuda del Estado en pesos.
Por un lado para desalentar la compra de dólares, y por otro porque el Estado no tiene pesos, “se quedó sin caja” y necesita colocar títulos de deuda a corto plazo pagando una tasa de interés altísima, muy por encima de la inflación que proyectan. No resuelve su problema, apenas lo posterga.
La tasa que usan los bancos entre sí, saltó de 35% a 190% y luego volvió a la zona del 65%. Con un presupuesto que proyecta una inflación del 10% anual. Es una clara señal de desorden y desesperación.
El 9 de enero, para pagarle a los bonistas, tuvo que poner hasta el último centavo disponible. Fueron 4.300 millones de dólares y para comprarlos tuvo que quemar los pesos del superávit.
En esas condiciones llegó el vencimiento de esta semana: más de 9 billones de pesos. Fue renovado casi en su totalidad pagando súper tasas. Las letras que pagaron tasa más elevada fueron las que vencen a fines de febrero.
Las tasas de interés elevadas se trasladan a toda la economía profundizando la recesión y también afecta a las personas que se endeudan con tarjeta de crédito para hacer frente a sus necesidades indispensables.
Se pagó un vencimiento de 4.300 millones de dólares de deuda. La parte más significativa se cubrió con un préstamo de 3.000 millones concertados entre varios bancos entre los cuales aparece el Banco Estatal de China. Otra parte de esos dólares se juntó por las empresas que tomaron deuda en dólares. La empresa de maquinaria agrícola John Deere colocó 80 millones. La automotriz Scania sumó otros 41 millones. El gigante de las telecomunicaciones del Grupo Clarín 600 millones. Un banco privado comunicó una recompra de deuda por 400 millones. Y la petrolera estatal anunció la reapertura de un bono con vencimiento en 2034 por otros 500 millones, etc. Rascando el fondo de la olla consiguió los dólares que faltaban para pagar.
También se anunció el pago de la deuda de 2.500 millones de dólares anticipados por Trump para las elecciones, sin explicar de dónde salieron los fondos. Como no se explica a dónde están depositadas las reservas de oro que salieron del Banco Central.
Fracasó el sistema de bandas impuesto por el FMI en abril para determinar la cotización del dólar (el Gobierno no logró comprar los dólares comprometidos), y le impuso el paso a una nueva etapa de “recalibración automática de las bandas” atadas a la inflación del INDEC, terminando con el ancla preferida de Milei para tratar de contener los precios. El tipo de cambio pasará a ajustarse copiando la inflación pasada. Así se aseguran que la cotización no se siga retrasando respecto de la inflación. El cepo cambiario para las empresas no se ha liberado y el Banco Central sigue interviniendo en los mercados para contener su cotización.
Pero esa mayor devaluación empuja los costos dolarizados: energía, insumos importados, transporte, alquileres atados al tipo de cambio. Gas y electricidad no suben solo por tarifa, sino porque su estructura de precios está dolarizada. Eso impacta en los costos fijos de producción y afecta toda la cadena resultando en más inflación.
La deuda pública nacional ya es de 494.067 millones de dólares en diciembre de 2025 que era de 370.674 hace apenas 2 años. Deuda que genera cada vez más intereses que benefician únicamente al sector más parasitario. El incremento de la deuda muestra la ficción del superávit financiero, ya que no alcanza para cubrir los intereses y ajustes de la deuda.
La enorme deuda que no deja de crecer es uno de los principales bloqueos de la economía, ya que, además le otorga al FMI la dirección de la economía. Pero el bloqueo más importante de las fuerzas productivas es la propiedad privada de los principales medios de producción, en muy pocas manos, con fuerte presencia multinacional. Si bien es necesario desconocer toda la deuda y ese solo hecho descomprimiría la economía, lo esencial es terminar con la gran propiedad privada de los campos, de los yacimientos, de los puertos, la energía, expropiándolos, y también todos los bancos para integrarlos en un sistema único estatal. El comercio exterior debe ser nacionalizado para proteger nuestra industria, para terminar con el contrabando, para que todas las divisas sean utilizadas para el desarrollo industrial del país.
Estas medidas elementales que romperían las ataduras con el imperialismo, conquistando la soberanía nacional, permitiendo la planificación de la economía para ponerla al servicio de la mayoría, solo podrán ser producto de la revolución social que deberá dirigir la clase obrera.
(Nota de MASAS n°496)
