CERCImasas-498

¡Abajo las sanciones económicas contra Cuba! Por la libertad de venta de petróleo al país

Derrotar la ofensiva de Trump con un frente único antiimperialista

¡EN DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN CUBANA!

El terrible agravamiento del bloqueo de EEUU contra Cuba es un ataque contra todos los oprimidos de Latinoamérica y el mundo. La Revolución Cubana es una bandera de la lucha de los pueblos contra la opresión y contra el imperialismo. El imperialismo tuvo que convivir con la concreción de la posibilidad de que la Revolución podía triunfar en un país atrasado y en las narices del imperio. Ha sobrevivido por la lucha de su pueblo y por la solidaridad de todos los oprimidos. La Revolución enfrentó y suportó 64 años de bloqueo ininterrumpido, de invasiones, de sabotajes y amenazas constantes.

La política de Trump es forzar la caída del régimen, la rendición de Cuba, por asfixia, dejándola sin petróleo. Ha cortado desde principios de enero el suministro de petróleo venezolano. “Cuba está a punto de caer”, “debería hacer un trato con EE.UU.” antes que la situación empeore, afirmó Donald Trump. El 29 de enero firmó una orden ejecutiva que declaraba a Cuba una “amenaza para la seguridad” y planteó aranceles a cualquier país que le vendiera combustible.

La crisis viene desde hace muchos años, pero alcanza ahora su punto más crítico, el país está prácticamente paralizado, la escasez de petróleo en Cuba pone en riesgo los servicios esenciales en todo el país, obligando a medidas de emergencia, como la suspensión del transporte público, las clases en las universidades y las cirugías no esenciales. Se vive una crisis sanitaria aguda, los vecinos queman cables, plásticos, pedazos de tela y cualquier cosa que encuentren para prender fuego. Además, los precios han subido y el peso cubano se desploma, exacerbando las diferencias sociales con aquellos que tienen acceso a divisas.

El cerco petrolero impactó sobre el turismo, una de las principales fuentes de ingresos. Para ahorrar energía, en plena temporada alta, se han cerrado más de una decena de hoteles y han informado a las aerolíneas de que no hay combustible para aviones disponible en sus nueve aeropuertos internacionales, al menos, durante un mes. Aerolíneas canadienses y rusas suspendieron sus conexiones.

Desde la ONU se denuncia: “Las unidades de cuidados intensivos y las salas de urgencias se han visto afectadas, al igual que la producción, el suministro y el almacenamiento de vacunas, productos sanguíneos y otros medicamentos sensibles a la temperatura. En Cuba, más del 80% de los equipos de bombeo de agua dependen de la electricidad, y los cortes de energía están perjudicando el acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene”. También se han referido a la interrupción del sistema de racionamiento de alimentos,que ha afectado a los “grupos más vulnerables”. 

La portavoz de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Marta Hurtado subrayó que “las sanciones unilaterales de EE.UU. no respetan los derechos humanos de los cubanos. Sus medidas no se ajustan a la Carta de las Naciones Unidas ni al derecho internacional. La declaración muestra tanto las graves consecuencias del bloqueo como la incapacidad para ejercer alguna acción que lo remedie.

En 2003 la intervención de Hugo Chávez protegió a Cuba. Firmó una alianza por la cual Venezuela llegó a enviar 100.000 barriles diarios de petróleo a cambio de la “exportación de servicios profesionales”, (envío de médicos, maestros, entrenadores deportivos y militares cubanos). Hoy Venezuela está siendo transformada en una colonia de EEUU que no envía ni una gota de petróleo a Cuba y en cambio ya provee a Israel.

El ataque a Cuba es parte de una ofensiva general de EE.UU. que ayer nomás bombardeó Venezuela y secuestró a su Presidente Maduro y a su esposa. Que mantuvo bloqueado el mar Caribe con su poderosa flota por meses atacando numerosas embarcaciones, asesinando a decenas. Que intervino militarmente sobre el Canal de Panamá para apropiárselo. Que amenaza con tomar Groenlandia. Y amenazó a México, Colombia y Brasil. Que ahora ha desplazado su poderío militar frente a las costas de Irán pretendiendo imponerle por la fuerza un acuerdo nuclear. Que sigue sosteniendo el genocidio en Gaza. Que interviene abiertamente sobre Nigeria… EE.UU. actúa como el gendarme del mundo queriendo recuperar su peso hegemónico y tratando de salir de su profunda crisis.

Es importante la solidaridad material de algunos países. No alcanza con discursos y denuncias dramáticas.  México envió dos buques con 800 toneladas de víveres, y ha ofrecido establecer un puente aéreo humanitario. Rusia se ha comprometido a hacer un envío de combustible. Pero México por el momento ha cedido a la presión de EE.UU. y suspendió los envíos. El Gobierno de Brasil sólo discute cómo enviar ayuda humanitaria.   Pero LO ESENCIAL HOY ES EL PETRÓLEO. Los países amigos o solidarios, que tienen producción, deben enviar el petróleo que necesita desesperadamente. Es la forma concreta de romper el cerco criminal de Trump. Cada día que pasa es un infierno para la mayoría de los cubanos.  Y es una afrenta a los explotados y oprimidos da América Latina.

La clase obrera, los trabajadores, los estudiantes, los campesinos deben poner en pie un Frente Único Antiimperialista en cada país y unir nuestras luchas a escala continental para hacer frente a la ofensiva terrorista de Trump y exigir que sus gobiernos envíen petróleo a Cuba. Es necesario un amplio movimiento de denuncia y solidaridad para defender la Revolución Cubana.

La agudización de los bloqueos, amenazas, de la guerra comercial, de los ataques militares, deja al desnudo la impotencia de los gobiernos que se dicen progresistas, reformistas, nacionalistas o antineoliberales. Todos ellos muestran sus limitaciones, su cobardía, su incapacidad para enfrentar el matonaje internacional. No hay que guardar ninguna ilusión en ellos. No pueden defender ni su propia soberanía consecuentemente, terminan dando la espalda a la voluntad de lucha de los oprimidos.

La clase obrera debe dirigir el levantamiento de los pueblos oprimidos, bajo una perspectiva antiimperialista y anticapitalista. Ninguna otra clase puede ocupar su lugar. Por eso es urgente resolver su crisis de dirección en cada país y a nivel internacional, reconstruyendo la Cuarta Internacional como Partido Mundial de la Revolución Socialista.

(Nota de MASAS n°498)