CERCImasas-499

¡Rechazamos el ataque criminal de EEUU e Israel contra Irán!

Declaración del CERCI

Todo el apoyo a su autodefensa. Por la defensa incondicional de la soberanía del país persa. Reivindicamos el derecho de Irán a decidir sobre su programa nuclear y su armamento atómico. Y su derecho a la autodeterminación: solamente el pueblo iraní puede decidir sobre su régimen político.

Organicemos el movimiento antiimperialista contra la guerra de EEUU a Irán. La estrategia de lucha contra la dominación imperialista es la revolución social.

EEUU desplegó gran parte de su poderío naval y aeronáutico en la región y lanzaron junto a Israel el ataque mortífero que comenzó asesinando a Alí Khamenei, su familia y altos funcionarios del gobierno hace 12 días. Con miles de incursiones aéreas y bombardeos desde los barcos, asesinando a 168 niñas y 14 profesores en una escuela, y cientos de víctimas civiles, atacando hospitales, destruyendo su infraestructura y ahora una refinería en Teherán provocando una lluvia ácida sobre la población. No fueron errores, ellos mismos afirman que pueden apuntar a sus objetivos con precisión quirúrgica, es una política de terror sobre la población. Ataque absolutamente desproporcionado contra un país atrasado, presentado con invocaciones religiosas por parte de Trump y su ministro de guerra Hegseth.

Los objetivos del ataque son: ▪ derribar el régimen nacionalista que no se disciplina al mandato imperialista, provocar su caída e imponer un títere como lo fue el Sha Reza Pahlevi hasta 1979; ▪ impedir su desarrollo nuclear, (en su informe sobre las operaciones militares de junio de 2025 afirmaba que “degradaron significativamente el programa nuclear” iraní); ▪ cortar el suministro de petróleo a China que es uno de sus principales clientes.

El imperialismo entiende que ha llegado la hora de terminar con la nacionalización del petróleo y terminar con la soberanía nacional de Irán. Las negociaciones diplomáticas eran una farsa, ya tenían la decisión de volver a intervenir militarmente con una fuerza más contundente que en junio pasado. Desde el triunfo de la Revolución de los Ayatolas con Jomeini a la cabeza, EE.UU. intervino para derrocarlos, provocando la terrible guerra de Irak contra Irán. Mantuvo su economía bloqueada y sancionada para provocar su colapso.

Los golpes contra Hezbollah en Líbano, el derrocamiento del régimen en Siria, los bombardeos de junio, las movilizaciones recientes contra el gobierno, y sus dificultades económicas, los llevaron a pensar que este era el mejor momento para liquidar Irán de un plumazo.      

Esta ofensiva criminal sobre la República Islámica de Irán es parte de la operación de exterminio sobre el pueblo palestino, para completar la anexión de sus territorios, de controlar Siria, y tomar control sobre todo Oriente Medio y sus valiosos recursos.

Es la forma de desenvolver la guerra comercial de EEUU contra China hasta el límite, que puede desembocar en una guerra más extendida en el tiempo y en los países involucrados.

Irán resiste semejante embestida de las fuerzas armadas más poderosas del mundo, y se preparó hasta donde fue posible, con drones y misiles. La decisión de las autoridades de reemplazar al Líder Supremo asesinado por su hijo Mojtaba Khamenei, es una muestra de resistencia a la prepotencia colonial. El ataque a las bases militares norteamericanas y los radares instalados en países vecinos, el ataque sobre Israel y la flota norteamericana, sobre refinerías, plantas de gas licuado y desalinizadoras (para proveer agua potable), y otros puntos, en Qatar, Arabia Saudita e Israel muestran también la voluntad de resistir y golpear también a los aliados de EEUU. Se suman la intervención de Hezbollah desde Líbano y las milicias huties en Yemen. Y mostraron que podían bloquear el estrecho de Ormuz por donde pasa el 20% del petróleo del mundo y sostenerlo.

La pretensión de lograr una rápida rendición de Irán ante semejante poderío militar, no se ha conseguido, generándose un caos extraordinario en la economía mundial. La pretensión de nombrar al sucesor de Khamenei ha fracasado, las autoridades iraníes ratificaron la línea más dura de resistencia. No ocurrió la fractura del régimen que alentaban. Necesitan crear una situación de guerra civil y no han podido, por el contrario la gran mayoría del pueblo iraní se moviliza en rechazo a la intervención imperialista. Los kurdos rechazaron la oferta de sumarse al ataque de EE.UU. e Israel, (ya tienen experiencia de haber sido usados en el pasado, y luego abandonados a su suerte). La presión sobre Turquía y Azerbaiyán para que se sumen al ataque en nombre de que Irán ha disparado contra ellos tampoco dio resultado.

Los países del Golfo que han sido atacados por Irán, no responden hasta ahora por el temor a la movilización de sus pueblos que demuestran simpatía con la resistencia iraní a la agresión terrorista.

La gran mayoría del pueblo norteamericano se ha pronunciado contra esta guerra que ya les carga mayores dificultades económicas. Extraordinarias movilizaciones se realizan en Europa, cientos de miles fueron en Londres. Meloni, Primer Ministra de Italia, que simpatiza con Trump rechazó involucrarse en la guerra y se suma a los países que no quieren que se usen las instalaciones militares norteamericanas en sus territorios.

El despliegue militar, las bombas, los misiles, tienen un costo extraordinario para EEUU que tiene un déficit de presupuesto y una deuda que pasaron todos los límites.  La inflación crece y aparecen signos de recesión, hay presión para subir las tasas de interés para tratar de contener el alza inflacionaria, caen las bolsas. No solo el barril de petróleo tuvo un salto significativo de precio, también empieza a escasear el suministro de fertilizantes que provienen de la misma región, subiendo los precios e impactando en los precios de los alimentos. El precio del gas en Europa sube hasta 50% golpeando a la población y la producción.

La insinuación de enviar tropas para una incursión terrestre en Irán trajo inmediatamente el recuerdo en la población de los desastres de Afganistán, Irak, y también Vietnam. No volvieron a referirse a esa posibilidad.

Trump sostenía que Irán debía rendirse y aceptar todas la condiciones, pero el lunes 9 ya empezó a decir que “la guerra está casi terminada” y que estaba “dispuesto a reabrir negociaciones”. Trump ya no dice que puede durar 4 o 5 semanas. Cada día que pasa se agrava la crisis económica y financiera y necesita encontrar una salida. Irán ya anticipó que rechazaba la propuesta de un “alto el fuego” sabiendo la magnitud de la crisis internacional que se potenció. 

EE.UU. busca retener su hegemonía por la fuerza, violentamente, secuestrando o matando a los líderes enemigos, destruyendo países, amenazando hasta sus socios con elevadas tarifas; apoderándose del Canal de Panamá; amenazado con tomar Groenlandia; ahogando a Cuba dejándola sin petróleo y otros recursos imprescindibles para que se rinda; amenazando a México y Colombia; aplicando tarifas de castigo y todo tipo de sanciones a Canadá que busca tomar distancia de sus imposiciones.

Al mismo tiempo EEUU lanzó una Alianza contra el “narcoterrorismo” con un puñado de presidentes de Latinoamérica entre los que están ausentes los más grandes, que busca involucrar a las fuerzas armadas de todos los países en un combate común. Una réplica del Consejo por la Paz que propuso en enero con sus amigos para reemplazar a la ONU y encargarse de la “reconstrucción de Gaza”. Estas iniciativas grotescas no son acompañadas por ninguna otra potencia imperialista.

Todas son acciones desesperadas que muestran el agotamiento definitivo del “orden mundial basado en reglas” y también de las formas democráticas de dominación. Todas las invocaciones respeto al derecho internacional son ilusorias, esconden la impotencia para reaccionar frente a la ofensiva imperialista. Las condenas explícitas a la guerra son necesarias pero debe pasarse a la acción para derrotar a quienes la impulsan.

Defendemos incondicionalmente a Irán, a Venezuela, a Cuba, al pueblo palestino y todos los países amenazados por EE.UU. que encarna la barbarie. Nos posicionamos por su derrota militar y la de Israel en esta guerra. Defendemos el derecho a la autodeterminación de las naciones, de elegir los gobiernos que quieran o puedan, sin interferencia del imperialismo. Llamamos a todos los pueblos del mundo a levantarse contra el imperialismo que nos hunde en la barbarie, con una aceleración de las guerras bélicas que nos coloca en la antesala de una Tercera Guerra Mundial. Con sus secuelas de destrucción y muerte. La lucha antiimperialista debe ser encabezada por la clase obrera, por su dirección, con su programa, con su política, debe unificarse y centralizarse, debe entroncar necesariamente con la revolución social.

El capitalismo está agotado, no puede ser reformado, debe ser derribado por medio de la lucha de clases, que encarne el programa de la revolución proletaria, socialista. Por eso es un deber revolucionario de la vanguardia con consciencia de clase luchar por la construcción del frente único antiimperialista. Las guerras de dominación serán derrotadas por los levantamientos de las masas, por el armamento e insurrección del proletariado. Para eso es necesario dar pasos en la lucha antiimperialista que fortalezcan la unidad de la mayoría explotada contra toda forma de opresión capitalista.   

Es la única vía para poder terminar con las guerras, con el hambre, las migraciones masivas, la desocupación, terminando con el caos de la economía, planificándola, colocando todos los recursos al servicio de la gran mayoría, del desarrollo de nuestras sociedades, para superar el atraso, la pobreza, el hambre y la miseria. Este es el trabajo que hacemos desde el CERCI, como parte de la tarea necesaria y urgente por reconstruir el Partido Mundial de la Revolución Socialista, la IV Internacional.

11 de Marzo de 2026