CUMBRE “ESCUDO DE LAS AMÉRICAS” de Trump con 12 presidentes de la derecha latinoamericana
Gobiernos derechistas de Latinoamérica serviles incondicionales al gobierno de Trump comprometen a nuestros pueblos a los intereses económicos y militares del imperialismo norteamericano
El Escudo de las Américas (en inglés: Shield of the Americas) es la iniciativa colonizadora de cooperación militar impuesta por el presidente estadounidense Donald Trump a los líderes latinoamericanos serviles al imperialismo norteamericano.
La lucha contra las organizaciones criminales transnacionales, en particular los cárteles de la droga, es el pretexto. El cinismo imperialista se presenta como víctima del narcotráfico cuando es la causa por la demanda de droga de los EE.UU. y de los países ricos.
Es un “escudo” político y económico contra la presencia de capitales chinos en el continente cuyos recursos naturales el imperialismo considera son de su exclusiva propiedad. Y militar ante la eventualidad del agravamiento del conflicto bélico de EE.UU. en el Medio Oriente frente a China y Rusia.
Esta es la lista de lacayos que asistieron y comprometieron a sus países al acuerdo imperialista.
• Javier Milei, presidente de Argentina
• Rodrigo Paz, presidente de Bolivia
• José Antonio Kast, presidente electo de Chile; y Fernando Barros, ministro designado de Defensa Nacional.
• Rodrigo Chaves, presidente de Costa Rica
• Daniel Noboa, presidente de Ecuador
• Nayib Bukele, presidente de El Salvador
• Santiago Peña, presidente de Paraguay
• Luis Abinader, presidente de República Dominicana
• Kamla Persad-Bissessar, primera ministra de Trinidad y Tobago
Canadá, México, Brasil y Colombia no participaron en la reunión.
Los explotados debemos unirnos para la lucha por la emancipación de nuestros países de la opresión y el saqueo imperialista de nuestros recursos, expulsando del poder a las burguesías nativas, agentes del imperialismo, en la perspectiva de la liberación nacional y la conformación de los «Estados Unidos Socialistas de América Latina», buscando unir a trabajadores y campesinos y todos los oprimidos bajo gobiernos socialistas frente al imperialismo.
EL CIPAYO RODRIGO PAZ Y SU GOBIERNO VENDEPATRIA
El apelativo de cipayo al presidente boliviano le viene como anillo al dedo. Los cipayos eran los soldados nativos de la India que servían a las potencias coloniales europeas (británicas, francesas, portuguesas). Es decir, un sirviente a intereses extranjeros en detrimento de los de su propio país.
Esta reunión, impuesta por Trump a sus lacayos de los gobiernos derechistas del continente, es un acuerdo fundamentalmente político donde Rodrigo Paz compromete a Bolivia a ser parte de una “coalición militar” continental, el “Escudo de las Américas”, como lo denominó en Departamento de Estado Norteamericano. Que disque su objetivo principal es la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en Latinoamérica, pero detrás de este discurso están dos propósitos para el imperialismo: el de recuperar la influencia de capitales norteamericanos en su “patio trasero”, para hacerse del control de los “minerales críticos” de la región (litio, cobalto, níquel, grafito, tierras raras y cobre, fundamentales para la industria tecnológica y militar), frente a la incursión de la China, y segundo, para establecer posiciones estratégicas militares y geopolíticas desde Tierra del Fuego hasta México y el Caribe ante una posible confrontación bélica con Rusia y China.
Rodrigo Paz busca justificar su asistencia argumentando la necesidad de abrir nuevos mercados para los productores bolivianos, pero cabe recalcar que a Estados Unidos Bolivia sólo exporta anualmente 180 millones de dólares, mientras que a China (principal socio comercial de todos los países de América Latina) Bolivia exporta anualmente más de 2.000 millones de dólares. Si esa sería su principal intención, entonces también Rodrigo Paz debería estar tocando las puertas de los BRICS, lo cual ni se le pasa por la cabeza. La razón de estas preferencias es una sola, el alineamiento ideológico totalmente servil de su gobierno, compuesto por esa oligarquía burguesa de empresarios, terratenientes (que exportan carne y soya a la China) y banqueros, que tiene a Estados Unidos como su aliado natural en el plano internacional.
Es significativo también que el presidente boliviano recibió de manos de Marco Rubio, Secretario de Estado de EEUU, un crucifijo de oro que su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora, entregó en 1990 al entonces mandatario de Estados Unidos, George H. W. Bush, reliquia que fue devuelta después de 35 años en señal de apoyo a la gestión de su gobierno. La explicación de esta conducta servil y obsecuente de ambos presidentes bolivianos consanguíneos, resume desde su nacimiento en el siglo XIX la historia política de la clase dominante boliviana caracterizada por su entreguismo de los recursos naturales del país a las potencias de la metrópoli capitalista mundial. “La clase dominante nativa ha sido históricamente incapaz de resolver el problema del atraso económico del país y se ha agotado en el papel de agente de los intereses de las grandes empresas transnacionales. Es una clase proimperialista, antinacional, caduca e incapaz para resolver los problemas fundamentales del país” (Programa del P.O.R.).
En conclusión, el gobierno empresarial se ha propuesto entregar el país en bandeja de plata a empresas norteamericanas y europeas, para ello avanza en sus leyes que viabilicen este objetivo. La asistencia a dicha reunión continental de la derecha americana significó el compromiso de cesión de todos nuestros recursos naturales al imperio.
Frente a esta arremetida yanqui sobre Bolivia y Latinoamérica, sólo el proletariado con su política revolucionaria puede encabezar una lucha consecuentemente antiimperialista que conquiste y materialice la soberanía de nuestro país. El movimiento obrero y popular a la cabeza de la Central Obrera Boliviana debe de inmediato orientarse a expulsar al imperialismo de nuestras fronteras, es decir, a las transnacionales que han tomado el control de nuestra economía en la minería, hidrocarburos, energía, producción agrícola ganadera, telecomunicaciones y el sistema financiero. Para ello, los actuales dirigentes sindicales deben abandonar su posición de respeto a la gran propiedad capitalista nacional y extranjera, puesto que de no hacer esto, nos arrastraran a una segura derrota de las movilizaciones a realizarse.
(POR Bolivia – Masas No. 2872)
