masas-499

Mar del Plata: Suspensiones en Mauro Sergio

Es necesario imponer ya una política proteccionista de la industria

La histórica textil Textilana, fabricante de la marca Mauro Sergio mantendría sin actividad a 175 operarios hasta junio y pagaría salarios reducidos (aproximadamente 78% del salario de bolsillo). La producción permanece prácticamente paralizada.

El esquema de suspensiones rige desde noviembre y debía finalizar el 31 de marzo. La empresa evalúa prolongar la medida otros tres meses, lo que mantendría a buena parte del plantel sin tareas hasta mediados de año. Actualmente unos 60 empleados asisten a la fábrica, aunque con actividad muy limitada.

El año pasado despidió trabajadores y redujo su producción más del 20% para hacerle frente a la avalancha de importaciones. Se combina con la fuerte caída del consumo interno por la pérdida de poder adquisitivo de la población. En el sector textil estiman que más del 70% de las prendas que se venden en el país son importadas, creciendo cada año.

La situación de Textilana refleja el complejo momento que atraviesa toda la industria textil local. Los trabajadores informan que la planta se encuentra actualmente sin producción, lo que alimenta la incertidumbre sobre la continuidad del nivel de actividad.

Fue fundada en los años ´70 y se transformó en una de las plantas textiles más importantes de la región. Durante décadas fue un símbolo de la industria textil marplatense, particularmente en la producción de sweaters y prendas de punto. Llegó a desarrollar una estructura industrial que integraba la cadena productiva abarcando hilandería, tejido, tintorería y confección, abasteciendo al mercado local y otros puntos de venta en el país. El fenómeno se siente con intensidad en Mar del Plata, históricamente considerada la “capital del pulóver”, donde la industria textil forma parte del entramado productivo local y sostiene miles de empleos directos e indirectos.

Sus dificultades son similares a las que afectan a buena parte del entramado textil argentino. Durante los últimos dos años la actividad del sector registró fuertes caídas en producción y empleo. En estos días la textil fueguina Sueño Fueguino (fabricante de Danubio, Cannon, entre otras) suspendió a sus 70 trabajadores por tres meses.

Encima de la destrucción de la industria y los puestos de trabajo el Gobierno se burla defendiendo la importación y comprar ropa en el exterior cuando viajan de vacaciones o por trabajo, con el cuento que comprar un producto más barato permite a los consumidores quedarse con más dinero disponible para comprar otros productos y reactivar otros sectores. Ya es insoportable la sarta de estupideces y provocaciones de los funcionarios y sus alcahuetes mediáticos. “Yo no compré nunca en mi vida ropa en Argentina porque era un robo” textual del ministro Caputo. 

La respuesta no puede ser individual, desde cada establecimiento, o desde cada ciudad. La respuesta debe ser generalizada porque esto ocurre en otros rubros de la producción. El comercio exterior debe ser estatizado y cerrar las importaciones a todos los productos que se fabrican en el país. Ese proteccionismo debe ser impuesto por la clase obrera mediante una lucha generalizada que apunte a terminar con Milei y su política destructiva. La CGT y los sindicatos deben tomar ya esta lucha, todos los días cierran empresas, y miles de trabajadores quedan en la calle. Es una catástrofe. Necesitamos una CGT que rompa con el Gobierno y el FMI y organice la lucha generalizada de los trabajadores.

(Nota de Masas n°499)