La dictadura civil de Milei reprime fuertemente todas las protestas, reprime a los trabajadores que reclaman volver a sus puestos de trabajo, ilegaliza las luchas y quiere terminar con todas las organizaciones sindicales
No tiene nada que ofrecer. Es un fracaso. No puede derrotar la inflación, no puede crear puestos de trabajo sino que los destruye por decenas de miles; se cierran las fábricas; cae el consumo; cae la recaudación, aumenta la deuda del país y también de las familias; aumentan las tarifas y el transporte, todo el tiempo. Sólo los más ricos metidos en la especulación financiera, en la importación o exportación, en el saqueo del país, se hacen más ricos, expropiándonos. Están destruyendo el país.
Para defender los puestos de trabajo de FATE y de todas las fábricas que cerraron o amenazan con cerrar, la CGT debe convocar a la huelga general y un plan de lucha. Hay que pararle la mano a los capitalistas y su Gobierno antes que sigan destruyendo la industria. Cuanto más nos demoremos será peor para nosotros.
Sólo lo puede hacer la clase obrera con sus propios métodos de lucha, con sus organizaciones, con un plan de lucha que derrote la política de las grandes corporaciones y el FMI. No se trata de medidas aisladas, es necesaria una lucha generalizada de todos los trabajadores, que convoque a la mayoría oprimida que no soporta más este régimen.
Ninguna confianza en el Congreso traidor, corrupto, entregador, que le vota todas las leyes. Nunca se podrá reformar, nunca cambiará su carácter. Acaba de votar una ley laboral esclavista, la Ley de glaciares que reclaman las mineras y la mayor criminalización de los menores como si ese fuera el problema de seguridad. Ninguna confianza en la Justicia que garantiza la impunidad para los más poderosos, que cuida que los que se roban el país nunca caigan presos, que no se investiguen sus cuentas en el exterior, sus negocios turbios, la evasión y fuga de divisas. No hay que esperar ninguna elección. Solo confiemos en nuestra fuerza organizada, y los métodos de lucha que conocemos.
Está en nuestras manos pelear por el salario y las jubilaciones, por los puestos de trabajo y contra la precarización, y también en defensa de la soberanía nacional pisoteada por el Gobierno y los capitalistas, que quieren privatizar todo, entregar todos los recursos, y pagar su deuda fraudulenta. Debemos parar ya con el parasitismo financiero que se chupa una parte cada vez mayor del presupuesto. La CGT y la mayoría de los sindicatos deben romper con el Gobierno y con las patronales, y sus partidos. Deben subordinarse exclusivamente al interés de la clase obrera, para eso están ahí. Su parálisis frente a la ofensiva de las grandes corporaciones y el FMI facilitó que avancen con las peores leyes de la historia contra la clase obrera.
Tomemos la lucha en nuestras manos, desde las bases, exigiéndole a las direcciones que convoquen a asambleas, plenarios, reuniones, para organizarnos, ¡es nuestra voz la que deben escuchar!
El Gobierno está perdido, Trump lo salvó en las elecciones, no logra resolver los principales problemas y agrava todos los que existen. Mientras tanto las grandes corporaciones que lo dirigen aprovechan para avanzar lo más que pueden contra los derechos y contra la organización de la clase obrera. Ellos siguen ganando fortunas.
Peor, Milei se suma a la guerra criminal de EEUU e Israel contra Irán, nos hace parte de su guerra. Nos lleva por un camino de barbarie. Nuestra solidaridad incondicional con el pueblo iraní. La mejor solidaridad es enfrentar al amo imperial aquí, en casa, para expulsarlo, para imponer nuestra soberanía nacional. Sólo la clase obrera puede hacerlo, dirigiendo a la mayoría oprimida. La burguesía está ubicada en terreno del imperialismo opresor, nada hay que esperar de sus partidos, sus instituciones, su Estado, habrá que barrerlos y enterrarlos en el basurero de la historia. Nuestra cercanía con el pueblo iraní es estrecha, sufrimos la misma opresión, de la misma mano criminal, hoy para ellos peor porque necesitan descargarles todas sus bombas para someterlos.
La clase obrera debe independizarse políticamente para luchar por su propio poder, recuperando todas las organizaciones sindicales para la clase obrera expulsando de su dirección a todos los elementos que defienden el orden capitalista.
(Nota de Masas n°499)
