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YPF: ¿Qué hay que festejar del fallo de la Justicia de EEUU?

El Gobierno festeja que Argentina no será obligada a pagar entre 14.000 y 18.000 millones de dólares a los fondos buitres Burford por su juicio en Nueva York.

¿Qué reclamaban? Que cuando el Gobierno de Kirchner decide expropiar a Repsol el 51% de las acciones, en 2012, debió haber expropiado el resto de las acciones en poder de otros accionistas, entre ellos las que poseía el Grupo Petersen, una empresa argentina de la familia Eskenazi. Este Grupo las “vendió” a los buitres Burford para que hicieran juicio. Otra historia, que ya hemos explicado en el pasado, es cómo este Grupo “compró” las acciones a Repsol en un proceso que Néstor Kirchner llamó “argentinización de YPF”.

Es el colmo de la semicolonia, festejar que no se consume otro saqueo vergonzoso contra el país.

Si hay alguien que no debería festejar es Milei ya que siempre ha hecho público que la “expropiación” de YPF fue “un robo”, que fue “un desastre”, que “nunca debió haber ocurrido”, sumando argumentos a los demandantes. Su único mérito fue haber mantenido a los abogados que hicieron la defensa, que mantuvieron los mismos argumentos desde que comenzó la demanda: que Argentina tiene derecho constitucional a expropiar a una empresa total o parcialmente, y que la medida fue aprobada por el Congreso con amplia mayoría, que el estatuto interno de YPF no tiene mayor jerarquía que una Ley. Decir públicamente que el fallo se debe a la relación estrecha con Trump es una estupidez mayúscula de Milei, es dar argumentos a los buitres de que el fallo no se basa en una certeza probatoria, legal, sino a influencias políticas. Si fuera cierto que fue la intervención de Trump para inclinar la balanza, ¿qué más pedirá a cambio?

YPF es un ejemplo de las transformaciones del país. De haber sido un modelo de resistencia a la política petrolera del imperialismo en sus orígenes, de afirmación de la soberanía nacional, a ser rematada y saqueada por las multinacionales.

YPF fue “expropiada” parcialmente y pagando. El Estado Argentino compró el 51% de las acciones en 5.000 millones de dólares. Ciertamente forzoso porque Repsol no quería vender sus acciones. Lo que correspondía era recuperar el 100% de la empresa sin pago, y de todas las petroleras privadas en manos de las multinacionales. Repsol contaba con numerosas demandas por la contaminación que dejó. Una empresa que no exploró, que se dedicó a extraer todo lo que ya existía y exportar.

Repsol era una petrolera sin petróleo en su país que se quedó con YPF con las privatizaciones de Menem, como parte de esa época de saqueo de todas las estatales a precio vil.

Pero YPF venía siendo vaciada por distintos medios, a través de subcontratos con empresas privadas, funcionarios políticos, campañas de publicidad, con deudas en dólares que no necesitaba, formando técnicos superespecializados que terminaban trabajando en las multinacionales, etc. etc.

YPF debe ser expropiada sin pago, y bajo control obrero colectivo, como todas las petroleras. Es un recurso vital. El Estado debe controlar toda la explotación, desde el yacimiento hasta la comercialización. El precio del combustible es vital para la industria, para el transporte, no debe ser vendido a precio internacional porque el petróleo y el gas es nuestro, no lo importamos de Oriente Medio.

(Nota de MASAS n°500)