El imperialismo está provocando una catástrofe mundial
¡Debemos pararlo! Los oprimidos de todo el mundo debemos levantarnos en defensa de la soberanía nacional, acaudillados por la clase obrera
La guerra de EE.UU. e Israel contra Irán es el hecho determinante de la situación política mundial, un mes de guerra de las fuerzas armadas más poderosas del mundo con Israel, su poderoso enclave armado hasta los dientes, contra Irán, un país atrasado que no se disciplina, que no les reconoce autoridad alguna, que defiende tenazmente su soberanía, que mantiene nacionalizado su petróleo y que resiste fuertemente sus embates.
Desde la escalerilla del avión o desde un elegante escritorio Trump anuncia un día que ha asesinado a su líder supremo, luego que ha asesinado al líder más influyente, luego a tal o cuáles funcionarios, que ya están derrotados y que los pateará en el suelo, que ha lanzado más 13.000 ataques y los ha destruido, que no tienen aviación, ni marina, que ya se están rindiendo y pidiendo un acuerdo, que seguirá bombardeándolos, que les da una tregua, que la operación que duraría unos pocos días puede demorar semanas, que mandará 10.000 marines más, que los invadirá por tierra, pero ya están derrotados que no tienen más misiles, y que nadie quiere asumir el rol de nuevo líder de Irán…
Un mes de barbarie total, asesinando a miles, destruyendo ciudades, fábricas, barcos, destilerías. Para apoderarse de su petróleo, para impedir que siga llegando a China, para impedir que siga su desarrollo nuclear, para doblegar su voluntad de resistir y contener el expansionismo sionista en la región.
EE.UU. busca imponer su hegemonía por la fuerza, combinando la presión con las tarifas/aranceles en su guerra comercial, con la presión financiera y militar, pretende dictaminar violentamente, en forma unilateral, un nuevo orden, pisoteando la soberanía de todos los países, incluso sus socios más cercanos.
Está mostrando toda su debilidad y vulnerabilidad, está quedando aislado, no logra ningún acompañamiento en esta guerra. En 50 Estados, en 3.300 actos, más de 8 millones de personas protagonizaron la mayor movilización de la historia de EEUU, en contra de la persecución brutal a los inmigrantes y contra esta guerra que acelera la inflación y los problemas de su economía. Una guerra que está costando una fortuna y que no saben ni cuándo ni cómo terminará.
Una guerra que provoca un caos económico mundial, con mayor inflación y recesión, con el barril de petróleo que supera los 115 dólares, casi el doble que hace un mes, con desabastecimiento y encarecimiento del gas, con escasez de fertilizantes y su impacto sobre la producción de alimentos, con países que deben reducir las jornadas laborales y restringir el uso de energía porque quedan al borde del colapso.
EE.UU. debió levantar las sanciones al petróleo ruso para tratar de frenar la subida de su precio. Desde hace dos semanas anuncia que habrá un acuerdo para terminar la guerra, que “ya está terminada”, para calmar a los mercados que ya no le creen. Creyó tal vez que la incursión contra Irán sería una tropelía fácil como secuestrar a Maduro en Venezuela, que fue un atentado terrorista, una verdadera provocación militar y política contra Latinoamérica.
Esta es la política imperialista de EE.UU.: busca dominar todos los cursos de navegación, quedarse con Groenlandia, ocupar el Canal de Panamá, controlar el puerto de Ushuaia, controlar el estrecho de Ormuz, el sudeste asiático, para bloquear las vías de navegación a China, busca dominar las producción de petróleo y gas, y también de tierras raras, también para uso propio y para condicionar a China, presiona desesperadamente para que las empresas vuelvan o se instalen en su territorio; rompe todos los acuerdos internacionales, rompe todas las reglas que él mismo impuso en el pasado, rompe con organismos de las Naciones Unidas; manifiesta abiertamente que quiere terminar con la mayoría de los gobiernos de Europa; presiona para imponer sus presidentes en Latinoamérica, amenazó a México, Canadá, Brasil y Colombia y estrangula al extremo a Cuba para que se rinda, después de 6 décadas de bloqueo criminal, para imponerle todas sus condiciones.
No es Israel que arrastra a EE.UU. a esta guerra, es EE.UU. el que estableció hace tiempo este curso belicista, y apropiarse de Irán forma parte de sus planes. EE.UU. dio un apoyo fundamental al genocidio del pueblo palestino, a anexar completamente sus territorios
Irán se hizo fuerte atacando en el punto débil del imperialismo, en su economía, en la energía, cerrando el paso de Ormuz. Y también destruyendo las bases militares de EE.UU. en los países vecinos, anulando su capacidad de intervención. Países que no responden a Irán porque sus pueblos simpatizan con su lucha, y cualquier ataque puede terminar con una rebelión en su contra. Irán demostró que pudo alcanzar a la poderosa flota norteamericana y dañarla, pudo perforar la “cúpula de hierro” de Israel en numerosas oportunidades provocando grandes daños materiales. El poderoso portaviones Gerald Ford se lo tuvieron que llevar al Mediterráneo para reparar, el Lincoln informan que también fue alcanzado. Irán pudo golpear los sistemas de radarización. La “invencibilidad” de sus sistemas militares ha quedado cuestionada, gastando misiles que les cuestan millones de dólares para detener drones que cuestan apenas unas pocas decenas de miles.
Lo más importante es que los oprimidos de todo el mundo se rebelen contra el imperialismo, contra su saqueo, sus violaciones a la soberanía, sus bloqueos, contra las guerras, que la clase obrera pueda liderar esas luchas para poner terminar con la dominación imperialista, que en su agonía impone una destrucción extraordinaria y está dispuesto a todo antes que aceptar su decadencia. Los gobiernos nacional-reformistas han mostrado todas sus limitaciones y cobardía para defender a los países atacados, para hacer frente al imperialismo.
Es necesario luchar por poner en pie el frente único antiimperialista en nuestros países, para defender a Irán y su derecho al desarrollo nuclear y decidir sobre su Gobierno; defender la Revolución Cubana, para defender a Venezuela exigiendo la devolución de Maduro y su esposa; para defender al pueblo palestino que sigue siendo masacrado; y también en defensa propia, desconociendo la deuda externa, defendiendo nuestros recursos, nuestros ríos, nuestros puertos. Debemos expulsar al imperialismo para conquistar nuestra soberanía nacional. No queremos más que gobierne el FMI, la Embajada y un puñado de multinacionales.
En este marco terrible que vivimos Milei se comporta como un títere a cargo de una colonia, sumándose irresponsablemente a los ataques contra Irán, apoyando la guerra imperialista. Mientras abre el país al saqueo y destruye la economía, crece la desocupación y la pobreza, el poder adquisitivo de la mayoría ha sido destruido.
¿Hasta cuándo? Hasta que los oprimidos digamos ¡basta! y terminemos con la dictadura civil de Milei, con los métodos históricos de la clase obrera y con su propio programa político a la cabeza del frente único antiimperialista.
(Nota de MASAS n°500)
