Homenaje a los 90 años del POR de Bolivia
Seguidamente a la Conferencia Nacional 2026 del POR, se realizó un homenaje a los 90 años del nacimiento del POR boliviano (cumplidos el año pasado), donde varios camaradas expusieron y se discutieron los principales puntos programáticos y posiciones ante la lucha de clases desde su fundación en 1935 hasta la actualidad.
Tesis de Pulacayo
Se trata de un documento único en Latinoamérica y fundamental para la historia del marxismo internacional. La Tesis no fue una elaboración teórica de unos intelectuales sentados en sus escritorios, sino la cristalización de las demandas generales del proletariado para la realidad boliviana. Este texto plasma las Tesis de la Revolución Permanente y del Programa de Transición de Trotsky y la IV Internacional a las particularidades de Bolivia. Guillermo Lora que se había escondido en las minas, perseguido por la reacción en las ciudades, permaneció día y noche protegido por los mineros, escuchando y comparando sus demandas con los escritos marxistas. Fue así que se llegó a la redacción de la Tesis de Pulacayo, aprobadas el 8 de noviembre de 1946 por la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia como su programa político.
La Tesis, si bien documento sindical, hace una caracterización económica-política de Bolivia, remarcando que es un país semi-colonial oprimido por el imperialismo, con una clase obrera minoritaria, pero que está destinada a convertirse en la vanguardia del proletariado y el resto de los oprimidos del país para llevar adelante la revolución social. Esta contundente afirmación iba a contramano de todas las caracterizaciones de los supuestos marxistas altiplánicos hasta la fecha. Por primera vez Bolivia era comprendida como parte del capitalismo mundial, incorporada como semicolonia lo que proyectaba su revolución como una tarea de contenido internacional que adoptaba la forma nacional.
Guillermo Lora hará una autocrítica más adelante respecto a que en el documento se reivindica el Frente Único Proletario frente a la consigna burguesa de la Unidad Nacional, aunque en el contenido del documento se ve claramente que representa al Frente Único Anti-imperialista.
Lora siempre dijo que fueron los mineros quienes le dictaron la Tesis de Pulacayo (él tan solo sería el “pendolero” según sus propias palabras), revelando que los programas políticos no surgen de la cabeza de un caudillo o de un intelectual iluminado, sino que surgen de las condiciones materiales y la propia experiencia de la clase en su lucha por liberarse, y la ciencia del marxismo permite traducir en consciencia, en programa, esa lucha.
El Bloque Minero Parlamentario
Una vez armados con la Tesis de Pulacayo, los mineros intervienen en el Parlamento boliviano mediante el Bloque Minero Parlamentario, donde Guillermo Lora fue elegido como representante, entre otros. Los integrantes del Bloque Minero, aunque también con representantes del MNR adscribían incondicionalmente a la Tesis de Pulacayo. No fue un frente oportunista y circunstancial sino un programa el que estructura su funcionamiento y objetivos. La intervención en el Parlmento burgués no tenía la tarea de embellecer al capitalismo, sino como instancia para agotar las ilusiones democráticas de los mineros y la clase obrera boliviana en general. Denunciaría implacable e incansablemente que no es a través de las leyes que se lograrían las reivindicaciones de los explotados, sino mediante la acción directa y la lucha de clases, y que el principal escollo para terminar con la opresión es la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción.
Estas conclusiones se inscriben con letras de molde entre las experiencias más importantes de los revolucionarios en los parlamentos burgueses, solo comparables con la intervención de los bolcheviques en la Duma zarista.
En 1949 estalla la huelga minera de la mina Siglo Veinte, inmediatamente estalla una huelga de los mineros, y el Bloque Minero Parlamentario decide ir a apoyar la huelga, y por esta acción son expulsados del Parlamento y confinados en el presidio.
La Revolución de 1952
En este homenaje, también repasamos el período de la Revolución de 1952. Esta es una etapa particular para nuestro Partido, ya que se trata de un período con la mayor cantidad de calumnias, difamaciones y tergiversaciones de la historia revolucionaria latinoamericana. En todas las otras corrientes que se reivindican del trotskismo, cuando comienzan a militar, se les inocula el virus de la mentira, que reza: “el Partido Obrero Revolucionario traicionó la Revolución del ‘52”.
Luego del golpe de Estado contra Gualberto Villarroel, comienza el Sexenio Rosquero, en donde gobierna la oligarquía dirigida por los Barones del Estaño, con la complicidad del estalinismo, es decir, el Partido Comunista Boliviano. Durante este período se intensifica la represión a las masas, ya habiendo grandes masacres años antes como la de Catavi (1942), que anticipaban el rol que iba a tener el nuevo gobierno.
El POR llega diezmado a la Revolución de 1952, sus militantes perseguidos, encarcelados y asesinados. El asesinato de Villarroel en el 46 (“el presidente colgado”) y con ello el MNR, se habían convertido en mártires a ojos de las masas. Es por eso, que cuando se llega al punto más álgido de la Revolución del ‘52, el POR y el MNR aparecen indiferenciados a ojos de las masas.
El 9 de abril de 1952, luego de que las autoridades desconocieron la victoria electoral del MNR, las masas armadas y organizadas destruyen el Estado burgués, a sus Fuerzas Armadas, toman el Poder, y, se lo entregan a la burguesía y al MNR. Esa es la gran tragedia de la historia del proletariado boliviano.
Los revisionistas en el trotskismo no comprenden este problema en la actualidad y mucho menos lo comprendieron mientras ocurrían estos hechos. El pablismo ejerció una presión asfixiante para instar al entrismo en el MNR tal cual rezaba el programa de la IV Internacional en aquella época. Al no lograr quebrar la resistencia de la fracción de Guillermo Lora, buscó -sin resultados- destruirlo, ahogarlo, corromperlo. Jorge Abelardo Ramos, en aquella época autoproclamado trotskista, escribiría en polémicas públicas contra Guillermo Lora, no pocas líneas luchando a favor de este entrismo en el nacionalismo de contenido burgués.
También en esa época Nahuel Moreno dirá que la Revolución Rusa fue una excepción histórica y que la cuestión del Partido no siempre era la más importante, había otras herramientas que podían reemplazarlo. Los “trotskistas” argentinos habían pasado de decir que el peronismo era el nazi-fascismo a hacer entrismo dentro del movimiento peronista bajo la dirección del Comando Superior Justicialista.
Nahuel Moreno va a decir, y los revisionistas van a repetir como loros durante décadas, que el POR no planteó la consigna de “¡Todo el poder a la COB (Central Obrera Boliviana)!”. Lora saldría, a su turno, al encuentro de estas tonterías trabando un duro combate ideológico. Una consigna no cambia la realidad, sino que esa consigna solo puede entroncar en un proceso de radicalización de las masas buscando elevarlas a partir de sus condiciones materiales. Moreno hizo una traslación mecánica de la bandera de los bolcheviques en la Revolución Rusa de “¡Todo el poder a los soviets!”, desconociendo que esa bandera no fue utilizada a lo largo de todo 1917 como si fuera aplicable en todo tiempo y lugar. Los morenistas en particular, y los revisionistas en general, al rechazar el materialismo dialéctico, extrapolan mecánicamente las consignas y programas como panaceas universales capaces de resolver todos los problemas de la revolución, en lugar de estudiar científicamente la realidad.
El MNR había enarbolado la Tesis de Pulacayo, se había vestido con ropajes marxistas y enunciado fraseología revolucionaria demagógicamente. Así las masas confundieron su dirección con el MNR. Guillermo Lora insistió valiente y abnegadamente que los oprimidos solo podían transitar esa experiencia y el Partido Obrero Revolucionario jugaría el rol de colaborar y catalizar lo antes posible esas experiencias. Por eso los trotskistas siempre hemos caracterizado la revolución del 52 no como una fotografía en la historia boliviana sino como una etapa del proceso revolucionario. Difícilmente se pudiese entender los años posteriores a la revolución del 52, sin comprender el papel que debía jugar el partido revolucionario.
El POR aunque fraccionado, se fortaleció, salió enhiesto de la prueba que la historia le colocó frente a frente, lo que le permitió intervenir en las décadas siguientes como la vanguardia revolucionaria del proletariado boliviano.
Período foquista
El oportunismo de los centristas pasaría por una nueva etapa en las décadas del 60 y 70: el foquismo. Guillermo Lora también la estrategia foquista tempranamente en sus escritos. Sostuvo que el armamento aislado del proletariado y las masas conduciría a la derrota, a mayor represión y a un alejamiento de las masas del camino de la revolución social. Lora va a diferenciar los métodos de la clase de su estrategia. No descartaba la guerra de guerrillas como método, sino todo lo contrario. Las insurrecciones anti colonialistas habían asimilado estos métodos incorporándolo a la tradición de los pueblos de estas latitudes. Sí rechazaba la estrategia del “foco” aislada de las condiciones subjetivas de la revolución. Los métodos son correctos y “útiles” de acuerdo a cada situación política de las masas, no son “verdades eternas”.
El foquismo intenta arrastrar a las masas a la insurrección mediante acciones armadas más o menos organizadas contra el Estado burgués, esperando “encender la chispa” revolucionaria que poseen las masas dentro. Pero este camino es una derrota asegurada, puesto que la única manera de encender esa “chispa”, es con un trabajo político previo, luchando contra todas las tendencias ideológicas burguesas y pequeño-burguesas, demostrando a las masas con teoría y práctica, que el único camino de liberación nacional y de soberanía, es derrotando a la burguesía y al imperialismo, primero políticamente y luego, físicamente. Mientras cientos de corrientes “trotskistas” se volcaban al foquismo, el POR mantuvo su posición de principios en la construcción del partido revolucionario frente a este fenómeno, y es por eso que se fortaleció con el tiempo. Importante es remarcar que el POR, habiendo trabado una feroz y encarnizada lucha ideológica contra estas desviaciones, fue el primero en extender su solidaridad de clase ante los foquistas cuando éstos eran perseguidos por la reacción local. Tal el caso del Che Guevara en tierras bolivianas siendo ayudado únicamente por los trotskistas del POR.
La Asamblea Popular
Las escisiones y presiones por parte de los “trotskistas” mundiales, la sañuda persecución de los gobiernos gorilas, con el asesinato de los más grandes dirigentes del proletariado boliviano (Isaac Camacho y César Lora) indudablemente debilitaron al POR, lo obligaron a tener que reconstruirse y volver a insertarse en las masas. Como consecuencia de la frustración de las masas en los gobiernos del MNR, éstas salen a la lucha.
Se crea el Comando Político del Pueblo como centralizador de todas las luchas y reivindicaciones de los oprimidos, un germen de Frente Único Anti-imperialista. Esta experiencia es sumamente importante y destacable, ya que el 60% de sus integrantes eran obreros, es decir, que el proletariado estaba a la cabeza y tenía un férreo control del movimiento (en un país con indudable mayoría campesina). En 1971 se crea la Asamblea Popular, cuya existencia, pese a ser muy breve, concentraba las demandas más inmediatas de todas las clases oprimidas así como las cuestiones centrales del control de la economía y la soberanía de Bolivia. Algunas corrientes centristas y pro-burguesas intentaron darle una forma parlamentaria a esta Asamblea, algo que, sabiamente, el proletariado interviniente no permitió.
Es importante recordar el ojo periodístico de Rodolfo Walsh que viajó a Bolivia por esa época, quien pensaba que iba a encontrar militares de izquierda en ministerios, pero se encontró que la Asamblea reclamaba armas, y que eran los trotskistas del POR quienes la dirigían, mientras que el arco de la “izquierda” decía que el POR estaba pactando con los militares burgueses. La Asamblea Popular del ‘71 fue el primer soviet de Latinoamérica, ya que concentró en una sola organización las demandas de todas las clases oprimidas de un país atrasado y semi-colonial como lo es Bolivia. La Asamblea funcionó durante cuatro meses y es liquidada por la represión del Golpe Militar de Hugo Banzer, como parte del Plan Cóndor.
Críticas a que el POR no se “posiciona internacionalmente”
A las corrientes que se reivindican del trotskismo les encanta criticar al POR, y una de sus “mayores” críticas, es que el partido no elabora teoría internacional, lo acusan de “nacional-trotskismo” por “sólo” hablar de los problemas bolivianos. Esto es lisa y llanamente falso. Durante 1985, cuando la Unión Soviética dirigida por Mijaíl Gorbachov impulsó las reformas económicas de la Glasnot y la Perestroika, Guillermo Lora escribió acerca de esto su folleto “La contrarrevolucionaria Perestroika”, en donde critica que es un intento vano de “resolver” los problemas económicos que venía arrastrando la URSS desde hace tiempo. Lora criticó estas políticas de Gorbachov, advirtiendo que se incitaban las tendencias capitalistas dentro del Estado Obrero degenerado, mientras que otras corrientes decían que estas políticas iban a “democratizar” la URSS, que esto era la “Revolución Política” que se necesitaba.
La Perestroika fue contrarrevolucionaria, pero el POR era consciente de que un Estado Obrero no puede caer sino por la fuerza armada de la contrarrevolución, de la burguesía organizada en partido político y armada. Así como el paso al socialismo no es pacífico, el paso a la restauración del capitalismo tampoco lo es. La Dictadura del Proletariado no debe ser idealizada, ya que dentro de un Estado Obrero siguen luchando las fuerzas burguesas-capitalistas que no terminan de morir, y las fuerzas comunistas que no terminan de nacer.
La burocracia soviética es un tumor surgido del proletariado, es contrarrevolucionaria, pero no un organismo aparte e indiferenciado del Estado Obrero. Lora se preguntaba hacia dónde conducía la “restauración del capitalismo”. Para que el capitalismo pudiese ser completamente restaurado en Rusia es necesario convertirla en una semi-colonia del imperialismo, balcanizarla, apropiarse de sus mercados, de su soberanía, de todos sus recursos, de sus cabezas nucleares. Eso no había sucedido, la contrarrevolución no había alcanzado sus objetivos restauracionistas.
El Movimiento al Socialismo de Evo Morales y la posición del POR
Apenas asumió Evo Morales al poder en 2006, nuestro partido advirtió su evolución pese a las ilusiones que había despertado en las masas. Nuevamente era preciso acompañar esa experiencia, agotar las ilusiones en el indigenismo. Lora es consciente de que Evo viene de tener un papel protagónico en los levantamientos de El Gasolinazo, las Guerras del Agua y las rebeliones en el Alto. Sin emargo, Evo le toma el gusto rápidamente a la intervención en el Parlamento, y pasa de una postura radicalizada a una mansa y legalista. Sin embargo, esto no era lo esencial, sino su persistente defensa de la gran propiedad privada capitalista, esta era la caracterización y la definición que no debía perderse de vista. Tal y como sucedió en el 52, no pocos “trotskistas” que habían denunciado una supuesta disolución del POR en el nacionalismo burgués en aquellas décadas, fueron con sus periódicos a pedir el voto por el “hermano Evo”.
Evo era un referente cocalero, ligado al sindicalismo campesino, y por su extracción de clase, el POR advierte que defiende la pequeña parcela individual, es decir, la pequeña propiedad privada. Estos sindicatos están fuertemente burocratizados, por lo que Evo Morales replicó esas prácticas y no le costó trabajo adaptarse al parlamentarismo burgués.
El POR señala acertadamente que un partido que no rompe con la propiedad privada, es un partido burgués, sin importar los “ropajes” que vista. Llega de las manos de los oprimidos para gobernar en favor de los intereses de la burguesía nacional e imperialista. Paulatinamente las ilusiones en el MAS se van resquebrajando.
Durante el 2016, Evo impulsa el Referéndum Constitucional de Bolivia del 21 de febrero para intentar ser reelecto, pero es rechazado por más del 56%. Finalmente, en el 2019, intenta volver a presentarse y es expulsado por las masas en un levantamiento popular donde hubo participación de muchos sectores, incluidos los sectores medios acomodados apoyados por la OEA. Morales acusó esto de “Golpe de Estado”, pero la realidad fue que las masas se impusieron por la fuerza contra el indígena que defendía los intereses de la burguesía. La ausencia política (no física) del proletariado con su programa en las jornadas del 2019 no permitió que las enormes caravanas y “cabildos cívicos” que comenzaban a desarrollarse, pudieran imponer su propio gobierno, de los oprimidos, fórmula popular del gobierno obrero-campesino.
Ya en las última elecciones, el MAS se presentó dividido en tres sectores: el evismo, Arce y Andrónico Rodríguez. El POR anticipó que cada crisis iba a ir desgajando al MAS y mostrando su verdadera naturaleza de clase. Hoy el POR ya ha caracterizado que el MAS ha muerto, y esto se ve reflejado en como la Democracia Cristiana y el abstencionismo han sido los ganadores de las últimas elecciones debido a la fuerte desilusión de las masas bolivianas. Sin embargo, también el POR anticipó que las masas no se habían “derechizado” (como gusta decir a la “izquierda”) sino que iban a salir a la lucha contra el nuevo gobierno que iba a ir en contra de los oprimidos. Y así fue, esto se demostró en la lucha contra el Gasolinazo y el Decreto Supremo 5503.
¿Por qué recordar estos 90 años de la fundación del Partido Obrero Revolucionario?
La historia del POR es la historia de la lucha por la construcción del Partido-Programa Revolucionario en Bolivia, como sección nacional de la IV Internacional. Para nosotros, el Partido es el Programa, y el Programa es el estudio científico de la realidad política y económica de cada país mediante el método marxista, es la forma de dar respuesta concreta a las exigencias del proletariado de cada país y de cómo éste debe elevarse por encima del resto de las clases oprimidas para dirigirlas hacia el triunfo de la Revolución Socialista.
El resto de las corrientes de “izquierda” o que se reclaman del trotskismo desprecian el Programa, puesto que van dando tumbos de acuerdo a cada coyuntura política, van de aquí para allá sin conocer la realidad de las masas en donde intervienen. Se forman interminables agrupaciones de izquierda, frentes electorales, grupúsculos ultra-izquierdistas que, en definitiva, se van disolviendo y olvidando a lo largo de la historia. Por este motivo, estos sujetos carecen de una historia para contar, porque carecen de coherencia política y de tradición para reivindicar.
Un partido político sólo puede mantenerse a lo largo del tiempo si es fiel a su programa, si sus militantes lo han hecho carne y, sobre todo, si no han perdido contacto con las necesidades más inmediatas de las masas. El POR, fiel a su tradición, busca entroncar con el proletariado de cada país, y así enlazarse con las tradiciones revolucionarias de la clase obrera internacional.
Hoy, más que nunca, queda en evidencia que si el proletariado no toma en sus manos la tarea histórica de la revolución, la burguesía imperialista nos va a arrastrar a la guerra, tal y como lo vemos con los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, pero también sobre Venezuela, el bloqueo genocida a Cuba, o el alineamiento total de los gobiernos latinoamericanos con el imperialismo yanqui.
El POR de Argentina rinde su homenaje al POR de Bolivia como lo hacen los revolucionarios: construyendo con firmeza y paciencia el Partido Obrero Revolucionario, sección de la IV Internacional (CERCI), en cada lugar en que nos toca intervenir.
(Nota de Masas n°499)
