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Todas las alarmas encendidas sobre el presente climático y el desprecio absoluto del gobierno ante la demanda apremiante de obra pública frente al impacto del súper-niño sobre la población en todo el territorio nacional

Desde enero del presente año tanto la Organización Meteorológica Mundial (o WMO, World Meteorological Organization, según su denominación en inglés) y el Servicio Meteorológico Nacional presentaron alertas contundentes sobre los episodios de El Niño y El Súper-Niño para el último trimestre del 2026 (primavera 2026 y verano 2026/2027). Todos los modelos convergen en un evento de 100% de intensidad de fuerte a muy fuerte en su potencial magnitud.

Los partes emitidos para la región, y puntualmente para la Argentina, encuentran en condición de tajante indefensión a gran parte de la geografía nativa ante el abandono criminal del Estado, notoriamente alineado en rendir fiel tributo al programa imperialista que estriba, entre otros males, en el total desfinanciamiento, despidos masivos y cierres de estaciones de superficie y radiosondeos meteorológicos en el SMN.

¿De qué hablamos cuando hablamos de la corriente de El Niño?

En primer lugar definimos a la Corriente de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) como un poderoso fenómeno climático de origen natural que está determinado por las interacciones entre el Océano Pacífico tropical (Centroamérica hasta el Perú, Ecuador y Norte de Chile) y la atmósfera superior (de 10.000 a 30.000 metros sobre la superficie terrestre). En las actuales condiciones la temperatura del océano alcanzó un promedio de +2°a +3.4° por sobre los valores normales, produciendo una masa de evaporación colosal, provocando que el aire húmedo e inusualmente cálido ganen altura y sean devueltos con precipitaciones abundantes en cortos periodos de tiempo, temperaturas y anomalías meteorológicas de corte extremo en todo el mundo.

En mayo se agudizaron las previsiones sobre el tema a partir de las mediciones realizadas en el Pacífico ecuatorial dado el incremento excepcional de la temperatura y su inmediato efecto en las zonas afectadas tanto por las vidas en riesgo como por sus efectos en las economías locales.

Las últimas predicciones en base a monitoreos continuos (julio-agosto 2026) anuncian la consolidación del fenómeno que, en su fase más crítica, están necesariamente relacionados con las políticas de obra pública para prevenir y/o menguar los efectos menos deseados del ingreso del acontecimiento climático en progreso.

Alcance poblacional y territorial en argentina

Dado el horizonte de incomparable sometimiento del gobierno a las exigencias coloniales, la planificación estatal se encuentra literalmente congelada de toda labor de envergadura a cambio del pago cuantioso y fraudulento de intereses a las aves rapaces financieras foráneas, las exigencias de parte de la población no pueden hacerse esperar.

El diagnóstico de amenaza para el Noreste (Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa y norte de Santa Fe, que en 4 meses llovió lo de un año y supera con creces la capacidad de drenaje) con las consiguientes alarmas de crecidas e inundaciones, anegamientos y cortes de caminos rurales, es la mayor valoración en cuanto al grado de advertencias por la capacidad de daño diagnosticado para esta zona del país. En la Cuenca del Plata-Paraná-Paraguay, en donde el área sensible alcanza a los cinco millones de hectáreas con una población 920.000 personas afectadas, el recorte de $350.000.000 del Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica Nacional eleva a niveles de catástrofe la existencia de vecinos y bienes en juego. En consonancia con esto, desde la Pcia. de Buenos Aires, crecen las denuncias sobre el desvío de fondos de la tasa vial (más del 70%) hacia otros fines. La infraestructura en grave riesgo alcanza a 228 km de rutas nacionales y 483 km de líneas de alta tensión en entramados poblacionales con enormes riesgos de padecimiento durante y a posteriori del acontecimiento en permanente examen. La Cuenca Matanza-Riachuelo reúne a una población de 703.000 personas, desatendidas por los municipios respectivos, cuyos intendentes, incorregibles en sus prácticas clientelares, han descuidado por décadas a miles de familias. La matriz expulsiva, presente en los últimos 5 mandatos en CABA, aceleró la desesperada e improvisada radicación en los últimos 15 años de gran parte de los habitantes alojados en la cuenca a la par de la contaminación provocada por los desechos industriales y los residuos domiciliarios.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 177 puntos claves relevados apenas 60 obras fueron hechas para aliviar la red fluvial entre los cuales las barriadas populares (Bajo Flores, Retiro, Barracas, Soldati, Lugano) están privadas de toda planificación, inversión y mantenimiento.

La articulación entre distintos frentes como la salud pública, vialidad, defensa civil, etc., tampoco cuentan con ningún margen de proporcionar alivio para el caso.

¡La CGT debe poner en acción un plan de lucha para exigir la reactivación de la obra pública ante la urgencia de la hora!

Solamente con los pies en la calle, con la movilización, la huelga general y un plan de lucha que contemple la exigencia de la obra pública estratégica ante el alerta climatológica; que recomponga tanto a la clase obrera ligada a los ramos conexos y complementarios con ésta (metalúrgicos, construcción, transporte ferroviario, etc.) y la inmediata reincorporación de los cientos de despedidos en áreas sensibles de Estado cuya pérdida de su capacidad operativa desde los organismos de vanguardia por su carácter científico (SMN, CONAIE, INTA, etc.) están en delicada posición de supervivencia.

Sólo la organización popular comandada por el proletariado podrá dar contundente salida a las necesidades de las mayorías castigadas por los verdugos y entregadores de la soberanía y el bienestar eternamente postergado de la nación oprimida y explotada.

(Nota de MASAS n°509)