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Rodrigo Paz pretende militarizar Bolivia para erigirse como gobierno dictatorial

SU PROPÓSITO: APLASTAR LAS PROTESTAS SINDICALES Y SOCIALES PARA IMPONER SUS POLÍTICAS PROEMPRESARIALES Y PROIMPERIALISTAS

Un hecho de delito común, el asalto a una joyería en el centro de la ciudad de Santa Cruz hace “saltar las alarmas” por la presencia en las calles de la Octava División del Ejército con tanquetas incluidas, dizque para realizar patrullajes y establecer un cerco de seguridad. Toda una acción premeditada, con el pretexto de lucha contra la delincuencia, de exhibición para amedrentar como parte de la política gubernamental represiva, dirigida contra las movilizaciones sociales populares que se ven venir.

Su antecedente inmediato es la aprobación por parte del Consejo Supremo de Defensa del Estado Plurinacional (Cosdep) a la cabeza de Rodrigo Paz, este 7 de octubre, de cuatro anteproyectos de ley que se prestarán ante la Asamblea Legislativa para su aprobación, orientados a autorizar la participación de las Fuerzas Armadas (FF. AA.) en operaciones “para combatir el crimen organizado, la minería ilegal y el narcoterrorismo” señalan. A nombre de este último se reprimió la movilización campesina de 53 días, para estos fachos toda movilización social es terrorismo financiadas por el narcotráfico.

El sueño fascista de paralizar por el terror el descontento social y que las masas afectadas por las medidas prooligárquicas y proimperialistas se las traguen sin protestar.

El presidente ecuatoriano Daniel Noboa, ya fue más lejos; autorizó vía decreto, la presencia militar yanqui del Comando Sur de los Estados Unidos para operar en suelo ecuatoriano pese a que hubo un referéndum consultivo en noviembre de 2025 donde el “NO” venció contundentemente con un 61% de los votantes. Su homólogo Javier Milei, también autorizó presencia militar norteamericana en las bases navales de Mar del Plata, Ushuaia y Puerto Belgrano. Estos presidentes de la ultraderecha latinoamericana lo tienen todo acordado para permitir el ingreso del ejercito del Donald Trump a Latinoamérica. Las movidas últimas del gobierno boliviano son parte de la iniciativa geopolítica denominada “Escudo de las Américas”, impulsada por los Estados Unidos, y cuya “Declaración conjunta relativa a la defensa de la soberanía en el Hemisferio”, fue firmada por los presidentes derechistas cipayos donde se comprometen, a facilitar la presencia militar imperialista en su “patio trasero” para garantizar la provisión de minerales, petróleo, litio, minerales críticos y oro para EEUU.

Rodrigo Paz no tiene respaldo alguno de la población siendo profundamente repudiado por la gran mayoría del país. Está plenamente consciente que su único sostén para mantenerse en pie al frente del aparato estatal, es el apoyo incondicional del gobierno de Donald Trump y de los gobiernos vecinos de derecha. Por lo que, para cumplir el mandato de vender el país al imperialismo, necesita imponer un régimen de miedo y terror a los oprimidos: trabajadores, campesinos, clases medias empobrecidas. Ajustar los mecanismos represivos del Estado burgués para enfrentar los escenarios futuros de convulsiones sociales en el país que se perfilan, aunque todavía de forma desordenada sin una dirección única revolucionaria. La pobreza crece como la espuma de la cerveza y por lo tanto se le hace imprescindible endurecer su régimen de gobierno para montar, sin sobresaltos, su modelo de economía de mercado en el país.

Ya lo habíamos advertido desde un inicio, el gobierno de Rodrigo Paz presenta rasgos fascistas, al arremeter contra las organizaciones obreras y sociales, aprobando decretos y leyes con el objetivo de destruir el sindicalismo en Bolivia, anulando los aportes económicos de las bases a sus sindicatos, eliminando la declaratoria en comisión de la dirigencia, aprobando leyes antibloqueo y encarcelando dirigentes que encabezan las luchas. Pero ahora avanza profundizando su naturaleza fascista. Está diseñando todo un aparato represivo apoyado por el “Escudo de las Américas”, con las fuerzas represivas del estado (FFAA y Policía) y todo un conjunto de normativas jurídicas, para aplastar la rebelión de los explotados.

Corresponde seriamente discutir en las organizaciones obreras, campesinas y demás clases oprimidas, las pretensiones del Pollo de imponer un régimen dictatorial en Bolivia, además de definir la forma de enfrentarlo y derrotar a este gobierno de los empresarios y a toda la clase dominante sirviente de sus amos imperialistas del norte.

(POR Bolivia – Masas n° 2903)