Solamente la acción directa, el paro y la movilización pueden defender el poder adquisitivo de los trabajadores

La semana pasada el sindicato “La Bancaria” realizó un paro de 24 horas, tras rechazar la oferta de 55% de ajuste salarial por parte de la cámara patronal. Como resultado de esta contundente medida el 4 de mayo el sindicato cerró un acuerdo paritario por un 60% y cláusula de revisión ente octubre y noviembre. El ajuste salarial es retroactivo y corresponde al periodo entre enero y diciembre de 2022. El sindicato argumenta que el informe de Relevamiento de expectativas de Mercado publicado por el Banco Central prevé una inflación del 60% para este año.

Con la actualización salarial conquistada por la lucha de los trabajadores bancarios, el salario inicial del sector pasa a ser 160 mil pesos, una referencia de lo que cuesta la canasta familiar. En octubre, dicho salario pasará a 190 mil pesos.

El hecho de que un sindicato cuya dirección declara su apoyo a este gobierno haya dado una lucha de estas características, nos muestra la magnitud de la crisis política y el descontento de las bases con la situación actual. Algo similar pasa en Tierra de Fuego, donde las asambleas de trabajadores metalúrgicos rechazaron la propuesta empresarial y lanzaron un paro por tiempo indeterminado. El cansancio por la situación se va expresando en luchas en defensa del poder adquisitivo. Estos estallidos ponen en evidencia que sólo con la acción directa, con los históricos métodos de la clase obrera se puede enfrentar a la inflación y conquistar un salario que cubra el costo de la canasta familiar.

 

(nota de MASAS nº414)

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