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Javier Milei celebró la intervención militar de EE.UU., una referencia para la ultraderecha latinoamericana, coherente con su política de total sometimiento colonial

En su muestra de servilismo y postración frente al amo norteamericano se presenta como “más papista que el Papa”. Difícil encontrar en el mundo expresiones de apoyo tan explícito al acto criminal de EEUU. Se apuró a señalar que debería asumir Edmundo González Urrutia, a quien definió como “el verdadero presidente”. En el comunicado difundido por la Cancillería, el Gobierno destacó “el liderazgo de María Corina Machado”. Horas después, Trump relativizó su figura al describirla como “una mujer muy agradable, pero sin el respeto necesario para ser líder” dejando a Milei pedaleando en el aire, no sabiendo cómo retroceder frente al dictamen de su amo. Debió aclarar que apoyarán todas las medidas que tome el gobierno norteamericano. Recordamos el papelón de Milei hace unas semanas buscando una foto con María Corina Machado en la entrega del premio Nobel de la Paz en Oslo, debiendo volverse otra vez con las manos vacías.

Respaldó el secuestro de Maduro que definió como “la caída del régimen de un dictador”, al grito de “La libertad avanza. Viva la libertad, carajo”, cuando Trump confirmó los bombardeos sobre Caracas. Siempre atacó a Venezuela y se sumó a la línea de EEUU de desconocer las elecciones y desconocer al Gobierno de Maduro al que consideró ilegítimo, siguiendo la orientación del imperialismo norteamericano y europeo.

El mensaje de Milei fue acompañado por un video de la última Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, en la que el presidente argentino había elogiado “la presión de Estados Unidos para liberar al pueblo venezolano”. Es una mentira absoluta que haya alguna pretensión de democratizar Venezuela, el objetivo es terminar con un gobierno que no se disciplina completamente al dictado imperial, para saquear sus recursos, para impedir que China siga comprando su petróleo. Es pura hipocresía del gobierno Milei, que encarna una dictadura civil, hablar de libertad y democracia. También es mentira su afirmación de que el pueblo venezolano festeja el secuestro de Maduro, las manifestaciones masivas, muy radicalizadas en Venezuela, rechazan el intervencionismo norteamericano. Es otra mentira de Milei su preocupación por los derechos humanos en Venezuela, su política es de ocultar los crímenes de la última dictadura, falsificar la historia y destruir todas las pruebas. No olvidamos los crímenes de González Urrutia con la CIA en El Salvador.

La Cancillería festejó el “avance contra el narcoterrorismo que afecta a la región” olvidando la crisis reciente de sus candidaturas estelares vinculadas al narcotráfico (Espert, vinculado a Freddy Machado y Lorena Villaverde con una causa abierta en EEUU), olvidando que Trump acaba de indultar al expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández condenado a 45 años de prisión en EEUU por narcotráfico por facilitar el ingreso de cientos de toneladas de cocaína a EEUU. Milei explicó en un reportaje que “la razón más fuerte por la que EEUU realiza esta acción es porque Maduro es un narcoterrorista” siguiendo la línea de argumentos de Trump, que él mismo fue abandonando para centrarse en la cuestión del petróleo. Milei dio por probado que Nicolás Maduro “tiene como fuente de ingresos el narcotráfico del Cartel de los Soles”. Un Cartel del que no hay pruebas de existencia. Patricia Bullrich anunció la incorporación del “Cartel de los Soles” al Registro Público de Entidades Terroristas.

Consecuentemente con esta postura no hubo ningún reclamo frente al bloqueo económico y naval contra Venezuela, contra la destrucción de numerosas embarcaciones y la muerte sumaria de más de 100 personas. 

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, anunció la adopción de “nuevas restricciones migratorias en virtud de la captura del dictador Nicolás Maduro”, para ciudadanos venezolanos que estuvieran vinculados a él. Las medidas, informadas a través de un comunicado del Ministerio de Seguridad, llevan la consigna: “Argentina no será refugio de colaboradores del régimen del dictador venezolano Nicolás Maduro”. El objetivo es limitar el ingreso al país de funcionarios, miembros de las fuerzas armadas y empresarios presuntamente relacionados con el gobierno venezolano, es el uso de la política migratoria como herramienta de persecución y castigo político. Esta decisión marca una ruptura con la tradición migratoria basada en los principios de hospitalidad, integración y derechos humanos, consolidados en la Ley de Migraciones, que reconoce el derecho a migrar como un derecho humano y prohíbe expresamente la discriminación por nacionalidad u orientación política.

El Gobierno argentino rompió con la tradición argentina de defensa de la no intervención en los asuntos internos de otros Estados y la autodeterminación de los pueblos. La Cancillería emitió un comunicado completamente contrario al derecho internacional, en el que “valora la decisión y la determinación demostradas por el Presidente de los EEUU y por su Gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela”. En el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas Argentina respaldó la intervención del gobierno de Trump en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. El apoyo a la intervención constituye una violación del derecho internacional y de los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. El Gobierno celebró el ataque militar terrorista, en una acción de guerra contra nuestro Continente.

Milei es acompañado por el macrismo y la gran mayoría de los principales medios de comunicación. Dice Macri “Durante años denuncié a la dictadura criminal venezolana, de la cual el gobierno argentino llegó a ser socio y cómplice. Apoyé a sus presidentes electos, denuncié el fraude y siempre estuve del lado de la querida María Corina Machado, la gran luchadora por la libertad de Venezuela. Hoy celebro la detención de Nicolás Maduro y ver llegar a su fin la impunidad de un dictador que se creía eterno”. En la mayoría de los medios se hace referencia al “régimen”, a la “dictadura” de Maduro para justificar y celebrar la acción de EEUU.

Pero también la vicepresidenta, Victoria Villarruel, a la que quieren adjudicar posiciones nacionalistas, enfrentada con Milei, escribió: “Hoy renace la esperanza en Venezuela. De la oscuridad resurgirá el pueblo venezolano”. También ella de rodillas frente al atropello imperial.

Milei expresa sin ambigüedades el sometimiento colonial apoyando la intervención militar, los bombardeos, el secuestro del Presidente, el hundimiento de las lanchas, el bloqueo, y que se autoproclame como administrador de Venezuela, es la continuidad de la política que aplica en Argentina donde el comando de la política lo tiene el capital financiero que dicta qué hacer hasta en los más mínimos detalles, violando completamente la soberanía nacional. Es conocido que Trump, por medio del FMI, financió la deuda argentina con miles de millones de dólares, con la condición de que el gobierno Milei se alinee ciegamente a la guerra comercial contra China y al intervencionismo en América Latina. Ata el futuro del país a la decadencia del Imperio, a su agresión militarista desesperada para tratar de recuperar su papel hegemónico y restablecer el orden mundial agotado. Arrastra al conjunto de expresiones de la burguesía. Algunos tímidamente quieren parecer opositores. El peronismo se moviliza muy tímidamente, como la mayoría de los sindicatos, la mayoría evita pronunciarse por la libertad de Maduro y por enfrentar en términos antiimperialistas el avasallamiento de EEUU.

Sólo la clase obrera puede sacar al país de esta catástrofe política y social, con sus propios métodos de lucha, con su organización, con su política, independizándose de la burguesía, ganando a la mayoría oprimida para poner en pie un frente único antiimperialista que tome en sus manos las tareas democráticas, nacionales y sociales que la burguesía no pudo, ni podrá resolver, conquistando el poder para sí. Esa será nuestra mejor solidaridad con el pueblo hermano de Venezuela, y con todos los pueblos agredidos, amenazados e intervenidos por el imperialismo. Para terminar con sus golpes, sus masacres, su saqueo, sus dictaduras y sus guerras. Debemos enfrentar su armamentismo, sus bases militares, sus monopolios y su endeudamiento. La lucha antiimperialista debe extenderse por todo el Continente. Defendamos a Colombia y a México, también amenazadas.

La lucha antiimperialista, bajo la dirección del proletariado, señala el camino de la revolución social. El enfrentamiento al cerco de EEUU a Venezuela y la defensa de la soberanía nacional de las naciones oprimidas ponen a la orden del día la tarea de unir a la clase obrera latinoamericana como dirección de la mayoría nacional oprimida. La vanguardia revolucionaria debe rechazar todo y cualquier apoyo al imperialismo norteamericano de los gobiernos serviles y exigir a los gobiernos que condenaron la invasión de Venezuela que salgan en socorro de la nación oprimida con los medios necesarios a su autodefensa.

(Editorial de Masas n°495)