La Reforma Laboral y los errores del centrismo
El Gobierno contaba con la aprobación de la Reforma Laboral en las sesiones extraordinarias de diciembre de 2025. Para eso, Milei estampó la firma el 11 de diciembre en el Proyecto enviado al Senado con carácter urgente, buscando aprovechar los recientes resultados electorales legislativos. Sin embargo, su tratamiento fue postergado para el mes de febrero.
Diversas razones explican esta postergación. Por un lado, el Gobierno vio frustrado su intento de incluir el recorte a universidades y discapacidad dentro del Presupuesto 2026, lo que llevó a evaluar la posibilidad del veto presidencial. La Libertad Avanza conquistó recientemente la primera minoría en Diputados (contando con la incorporación incluso de representantes de Unión por la Patria), lo que hacía presuponer mayores posibilidades en el recinto, pero recibió tempranamente un primer mentís. Evitaron, entonces, un nuevo fracaso con el Proyecto de Reforma Laboral.
Indudablemente otra de las razones consiste en lograr una mejor negociación con las cúpulas de las centrales sindicales y sus principales burócratas. Los discursos pronunciados en la movilización convocada por la CGT a la Plaza de Mayo el 18 de diciembre, amenazaron con escalar en el plan de lucha si el Gobierno insistía con esta Ley. Esta movilización y las intervenciones del nuevo triunvirato expresaron deformadamente la presión y el descontento evidente de las bases. Así, el Gobierno buscará conciliar con esas direcciones algunos puntos para poder profundizar en otros, tal y como sucedió con Ley Bases y el Decreto 70/2023, entre otros.
El rol traidor de las direcciones de la CGT está fuera de toda discusión. El papel de contención buscando subordinar las respuestas instintivas al tutelaje burgués, forma parte de la definición de las burocracias que dirigen nuestros sindicatos. Luego de enormes jornadas de lucha hasta el 8 de mayo de 2024, entre las que se incluyeron dos paros generales y varias convocatorias multitudinarias, buscaron encauzar la incipiente rebelión hacia los caminos institucionales, dispuestos a entregarse a los planes del Gobierno (incluso integrando el “Consejo de Mayo” de Milei). No obstante, revelaría una profunda incomprensión confundir nuestras herramientas más elementales de organización y lucha, con sus eventuales direcciones. En este error infantil queda encerrado el centrismo.
Ante la noticia de la movilización del 18 de diciembre a Plaza de Mayo a las 15 horas, el FIT-U (y otras organizaciones satélites) convocaron a realizar “columnas independientes” con un acto a las 18 hs. El centrismo buscó conscientemente auto-infringirse una vez más el aislamiento y con ello conspiró contra las posibilidades de exponer sus ideas políticas.
Desnudan una gran hipocresía sus reiterados gritos de unidad cuando ante la convocatoria de los sindicatos, el centrismo excluye a sus militantes y activistas, para convocarlos a una movilización de la que nadie se entera y pasa desapercibida para la enorme mayoría de los movilizados. Se distingue el real desinterés por politizar a los sectores más atrasados que aún permanecen entrampadas con ilusiones en la burocracia sindical. No sorprende que en sus declaraciones permanezca prácticamente ausente el llamado a recuperar los sindicatos y mucho menos la CGT para los trabajadores.
En este mismo sentido, no deben olvidarse las jornadas del 7 de marzo de 2017 que mientras las bases copaban y tiraban el atril del escenario de la burocracia de la CGT, la “columna independiente” permanecía a varias cuadras del desarrollo de los acontecimientos.
Este inútil intento de “golpear juntos y marchar separados” (como lo expresó IzquierdaDiario) choca con la realidad del FIT-U de la “marcha conjunta” a la hora del Ballotage 2023 con el voto a Massa. O también en el Parlamento al disolverse en un frente maniobrero del kirchnerismo en la Comisión $Libra (que terminó empantanándose en mecanismos leguleyos para sorpresa de nadie).
Peor aún, tanto los altamiristas (“No había demasiado para desconcentrar”) como el PTS (“llevaron menos gente que un partido de la Primera C”) actuaron de voceros oficiales al menospreciar la jornada del 18 de diciembre. Tienen en común, además, cuestionar la convocatoria a Plaza de Mayo contraponiéndole la necesidad de presionar “a los senadores y diputados” y bloquear “el Congreso el día que se trate”, evidenciando una lectura política de la situación en términos parlamentarios.
Para derrotar la Reforma Laboral es precisa la más amplia unidad, como correctamente sostienen incluso los centristas. Pero sus acciones van a contramano de sus declaraciones. El trabajo en los sindicatos, en las asambleas, en los lugares de trabajo y estudio deben promover la más amplia discusión y unidad, evitando cualquier tipo de división o marchas paralelas.
Insistir con las columnas independientes, los sindicatos rojos, las “nuevas centrales obreras sin burócratas” (MST) aunque parecen consignas muy radicalizadas, expresan un oportunismo ramplón, temerosos de tomar a los sindicatos como son, con sus limitaciones y dificultades.
Sin desconocer por un momento el arduo trabajo que tenemos por delante, es preciso no sembrar falsas expectativas y caminos errados, remarcando que solo este paciente y sistemático trabajo en unidad y esclareciendo los métodos proletarios y la estrategia revolucionaria, será capaz de darle le necesaria continuidad al plan de lucha para derrotar los planes anti obreros de la burguesía y el imperialismo.
(Nota de Masas n°495)
