¡No al ataque militar de Estados Unidos e Israel contra Irán
Todo el apoyo a la autodefensa iraní frente a la ofensiva bélica del imperialismo estadounidense
Defensa incondicional de la soberanía del país persa
Derecho de Irán a decidir sobre su programa nuclear y su armamento atómico
Solo el pueblo iraní puede decidir sobre el régimen político de los ayatolás
Organizar el movimiento antiimperialista contra la guerra de Estados Unidos contra Irán
La estrategia de la lucha contra la dominación imperialista es la de la revolución social
Trump ordenó el bombardeo de Irán, rompiendo las negociaciones en torno a las exigencias de Estados Unidos e Israel. Estaba claro que tales exigencias implicaban someter completamente a Irán a las condiciones de guerra que se habían formado desde la invasión del Estado sionista a la Franja de Gaza, el plan genocida contra el pueblo palestino, la ruptura de la resistencia en el Líbano y Siria.
Sin duda, el cerco militar montado para condicionar las negociaciones con el gobierno iraní correspondía a un imperativo de capitulación. Trump no estaba dispuesto a negociar absolutamente nada. Organizó la farsa diplomática de las reuniones en Ginebra, Suiza, sabiendo que Irán no podía acatar la orden de desmantelar sus centrales nucleares y desarmar a las Fuerzas Armadas.
El objetivo central del imperialismo estadounidense y del sionismo colonialista es derrocar al régimen nacionalista, que desde 1979 se ha convertido en su adversario más importante en Oriente Medio.
El nacionalismo iraní surgió con el primer ministro Mohammad Mosaddeq en 1951. Estados Unidos e Inglaterra aprovecharon las divisiones en la oligarquía burguesa para derrocar al gobierno nacionalista mediante un golpe de Estado y establecer la dictadura monárquica de Reza Pahlevi en 1953. El levantamiento de las masas y la caída del régimen proimperialista en 1979, denominada Revolución Islámica, restablecieron y consolidaron la línea del nacionalismo iraní, con la instauración de la república teocrática de los ayatolás.
Son siete décadas de lucha estadounidense contra la nacionalización de las riquezas petroleras, que comenzó con la nacionalización de la Anglo-Iranian Oil Company, el 1 de mayo de 1951, por Mosaddeq. Se trata de un largo recorrido marcado por conflictos y guerras que involucran las relaciones nacionales en Oriente Medio, influenciadas por el dominio de las potencias imperialistas, que se amplió con la Primera y Segunda Guerra Mundial.
Estados Unidos fracasó en varios intentos de acabar con el régimen nacionalista de los ayatolás. En todos ellos estuvieron presentes el cerco económico y militar, así como las conspiraciones y las amenazas de guerra. El método imperialista de asfixiar económicamente al país, fomentar la crisis social, potenciar las divisiones políticas e incentivar los golpes de Estado fue ampliamente utilizado por los gobiernos estadounidenses y sus aliados.
Los dos años de guerra desatada por Israel en la Franja de Gaza, en el contexto del avance de la crisis mundial del capitalismo, han creado una situación propicia para que Estados Unidos intervenga militarmente contra Irán. Los ataques aéreos de Israel y, sobre todo, los de Estados Unidos, el 21 de junio de 2025, contra Irán se dirigieron a las instalaciones nucleares de Fordow, Natanz e Isfahán, con la justificación de acabar con el apoyo a organizaciones clasificadas como «terroristas», como Hamás y Hezbolá. Comprometer la capacidad de defensa de Irán significa liquidar la soberanía de la nación oprimida, barrer el nacionalismo, apoderarse de las riquezas petroleras y eliminar la influencia política de los iraníes en Oriente Medio.
Tras el bloqueo militar a Venezuela en el mar Caribe, la invasión del país y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, ha llegado el turno de golpear a Irán. Trump da un paso más en el objetivo general del imperialismo estadounidense de mantener su control sobre Oriente Medio e impulsar el colonialismo sionista en particular.
En la base de esta ofensiva se encuentra la estrategia de Estados Unidos de controlar al máximo las fuentes de materias primas, con el petróleo como lastre. Por esta vía, el imperialismo estadounidense recrudecerá la guerra comercial con China, cuya emergencia económica depende en gran medida de la energía que brota de las reservas petroleras. Así sucedió y sucede con Venezuela, y sucede con Irán.
El gobierno interino venezolano se ha doblegado y sigue las órdenes de la Casa Blanca. Cuba paga caro la victoria de Trump y lucha debilitada para no convertirse en otra semicolonia de Estados Unidos en América Latina.
Es sintomática la declaración de guerra de Pakistán a Afganistán. No hay duda de que Estados Unidos toma parte en el choque entre los dos países semicoloniales, que deberían estar unidos contra la dominación imperialista. Es una señal más de la escalada bélica impulsada por las contradicciones del capitalismo mundial en descomposición.
La guerra en Ucrania entra en su quinto año y puede prolongarse con la disposición de la Unión Europea a garantizar su financiación y con las maniobras de Trump, que despliega una «paz» que atiende a los intereses de Estados Unidos.
La guerra contra Irán agrava aún más la crisis en Oriente Medio y en el resto del mundo. Pronto se verá la capacidad de resistencia del Estado iraní y el grado de unidad nacional para soportar la ofensiva de Estados Unidos y sus agentes sionistas.
Lo fundamental está en las respuestas que darán las masas. Trump cuenta con la división interna de Irán y su pérdida de influencia en Siria y Líbano. Rusia y China, por ahora, no se han dispuesto a ayudar directamente a Irán, aunque han condenado la violación del derecho internacional. Muchos países, probablemente la mayoría, seguirán esta línea de protesta. Recurrirán a la ONU, que se encuentra paralizada y desmoralizada por las propias manos de Estados Unidos.
El ataque a Irán y su contraataque a las bases estadounidenses podrían provocar una conflagración que afectaría a todo Oriente Medio. La lucha de la clase obrera y el resto de los explotados se vuelve contra Estados Unidos y el Estado de Israel y a favor de la oprimida nación iraní. Se vuelve contra el objetivo de Trump y Netanyahu de derrocar al régimen nacionalista e implantar un régimen servil. La tarea revolucionaria de la situación es unir a las masas oprimidas bajo la dirección del programa y la política de la clase obrera. Es organizar el frente único antiimperialista.
• ¡Por el fin inmediato de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán!
• ¡Por la autodeterminación y la soberanía de Irán como nación oprimida!
• ¡Luchar contra la dominación imperialista con el programa de la revolución proletaria!
Declaración del CERCi
28 de febrero del 2026
