Sobre el Anexo del Documento de Situación Política Nacional de la Conferencia de Febrero 2026
El documento de anexo a la Situación Nacional hace un gran aporte a la comprensión de nuestra propia historia como movimiento obrero, como organizaciones políticas y sindicales y la perspectiva histórica que habían abierto las formidables luchas de los trabajadores desde el derrocamiento de Perón en 1955 hasta 1976. En menos de dos años de la “dictadura fusiladora”, la lucha de los trabajadores impusieron la regularización de la CGT, que intervinieron, y los congresos y programas de La Falda (1957), Huerta Grande (1962), la CGT de los argentinos (1968), demuestran los objetivos inmediatos y las perspectivas que establecieron las luchas del movimiento obrero hasta marzo de 1976.
Considero, como testigo presencial del período señalado, necesario agregar que la responsabilidad central de Perón en el retroceso que impuso al movimiento obrero y estudiantil que por primera vez en la historia se plasmó en realidad la unidad obrera-estudiantil (Cordobazo). Conquista que Perón comienza a tratar de desviar y derrotar desde su regreso definitivo al país cuando se produce la Masacre de Ezeiza, la amenaza contra los sectores indisciplinados del Movimiento, la intervención de las provincias, con los primeros asesinatos de la Triple A, con la expulsión de la Plaza de Mayo de la Tendencia Revolucionaria el 1º de mayo de 1974, dando vía libre a la derecha reaccionaria. En ese acto Perón desconoció la lucha histórica de la clase obrera por recuperar sus organizaciones sindicales y convalidó a la burocracia sindical que usurpaba, (hasta hoy), la dirección de los sindicatos y de la propia CGT. Buena parte de esas direcciones colaboraron con todas las dictaduras y se integraron como agente represor del Estado burgués contra la clase obrera.
La política criminal que desarrolló Perón desde el gobierno, dada su enorme ascendencia sobre todos los trabajadores, generó ilusiones, desvió y confundió a importantes sectores obreros, sirvió para darle el tiempo que necesitaban los militares para preparar el golpe contra la vanguardia y el pujante movimiento obrero que comenzaba a recuperar sus organizaciones sindicales. Esta política del gobierno de Perón expresa la incapacidad histórica del nacionalismo burgués, en su mayor expresión política, de enfrentar al imperialismo (Plan Cóndor) y dar respuestas a los intereses nacionales y democráticos. Expone la necesidad histórica que la clase obrera se organice para expulsar a la burguesía, tomar el poder y gobernar, como condición, para liberar a la nación de la opresión imperialista y a las masas de la explotación capitalista. Tesis de la Revolución Permanente de León Trotski.
A pesar de padecer este aniquilamiento de la vanguardia, en 1982, sumado el desastre político que significó la cobarde rendición y entrega de las fuerzas armadas en el conflicto armado sobre las Islas Malvinas, el movimiento obrero obligó con su lucha, a que la dictadura militar llamara a elecciones, (presión que también ejerció el imperialismo por el peligro que significaba la continuidad militar). La dictadura había acordado previamente con todos los partidos de la burguesía -que entregó todas sus banderas históricas- para que continuaran con el proceso político económico, social, … hasta doblegar a la clase obrera; desmantelar industrialmente el país e imposibilitar cualquier intento de independencia política, económica, social, cultural, científica y tecnológica.
Se sucedieron enormes luchas, pero todos los gobiernos burgueses con Alfonsín, Menem, Duhalde, De La Rúa, y las expectativas democráticas despertadas por Néstor y Cristina Kirchner, fueron incapaces de revertir el proceso iniciado por la dictadura y profundizado por Menem. Terminaron por convalidar los fraudes de las deudas externas que la propia justicia burguesa condenó como ilegales, anticonstitucionales. Sus responsables debieron ser condenados a cadenas perpetuas por fraudes contra la Nación y toda la deuda externa desconocida por el Estado.
Las frustraciones obreras sobre el peronismo, sobre el nacionalismo burgués, y la creciente desorganización y despolitización de las masas llevó luego a que votaran a Mauricio Macri primero, y luego de la nueva frustración del gobierno de Alberto y Cristina, que legitimaron los desastres de Macri, votaron por Javier Milei, que igual que Macri destruye la industria, incrementa la desocupación y la deuda externa, favoreciendo la especulación financiera.
Algunas lecciones de la historia que no debemos olvidar: La imprescindible unidad del movimiento obrero que tenemos que construir como condición para empezar revertir este proceso de derrotas y comenzar a conquistar nuestros objetivos inmediatos e históricos resolviendo la tarea histórica de construcción de la dirección revolucionaria. Las grandes luchas que se sucedieron históricamente no lograron por sí mismas resolver la construcción del partido revolucionario. Los congresos de La Falda, Huerta Grande, el Cordobazo, la CGT de los argentinos, el Vivorazo, Villa Constitución, las coordinadoras inter-fabriles del `75 del gran Buenos Aires se encontraron con ese límite. Esa situación nos llevó a la derrota y no poder sacar un buen balance de todas y cada una de estas enormes luchas obreras. Esta unidad nacerá de la lucha por las reivindicaciones más elementales de la clase obrera que debemos ligar con su perspectiva histórica. La independencia política de la clase obrera está ligada a su programa, a la construcción del Partido Obrero Revolucionario, que nosotros luchamos por construir desde el POR, desde el CERCI, reconstruyendo la IV Internacional como dirección de la Revolución Socialista Mundial.
(Nota de MASAS n°500)
