El plenario del FRESU del 1ro de mayo expresa las tendencias de las bases obreras a resistir los ataques del gobierno
El 1° de mayo se realizó el primer plenario del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU). Un frente que se constituye sobre la base de los sindicatos de aceiteros (F.T.C.I.O.D y A.R.A.), metalúrgicos (U.O.M.) y estatales (A.T.E), pero que sumo a sindicatos de trabajadores universitarios (CONADU), pilotos (A. P. L. A.), subte (AGTSyP), molineros (UOMA), vialidad (STV), entre otros junto con las dos CTAs. En la apertura del evento se planteó que la conformación del FRESU y éste plenario responden a la necesidad de “salir de lo sectorial, salir de la estrategia defensiva y empezar a pensar nuestro proyecto de país” para contraponerlo al proyecto de colonia y desmembramiento propuesto por el gobierno de Milei. Algunas intervenciones plantearon la necesidad de que el movimiento obrero pase a la ofensiva. El plenario de delegados sindicales se desarrolló en comisiones que debatieron un documento propuesto por la convocatoria y favorecieron el intercambio entre trabajadores de distintos sectores.
El programa propuesto por el FRESU abre el debate sobre las tareas del movimiento obrero, es tarea de los revolucionarios dar la pelea por un programa que exprese los intereses históricos
El documento en debate reivindica la intervención de la clase obrera argentina y su capacidad de generar un proyecto de país: “Así ocurrió con el Programa de La Falda, que planteó soberanía económica, justicia social y control nacional de los resortes estratégicos. Así ocurrió con el Programa de Huerta Grande, una de las expresiones más avanzadas de elaboración política del sindicalismo argentino. Así ocurrió con el mensaje del 1° de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos, que unió lucha gremial, liberación nacional y denuncia del poder concentrado. Así ocurrió con los 26 puntos de la CGT para la Unión Nacional, que en democracia levantaron las banderas del salario, el trabajo, la producción y la defensa del pueblo frente al ajuste.”. El frente busca presentarse como una continuidad de estas tradiciones.
El salario mínimo vital y móvil es uno de los ejes principales de acuerdo del frente y se expresa en el documento como una reivindicación a la definición de la constitución política: “…mediante la satisfacción de las 9 necesidades allí contempladas: alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión.” Aceiteros se ha establecido como una clara referencia en este sentido, a partir la huelga del 2015 (enfrentando también al gobierno de CFK), donde tras 25 días de lucha lograron que el salario mínimo de su convenio cubra el costo de la canasta familiar. Hoy, probablemente impulsado por este sector, el FreSU ha situado el valor de la canasta familiar en 2.8 millones de pesos.
Sostienen que este es “el momento exacto para dar la pelea”, que no corresponde “esperar tiempos mejores apostando a una solución electoral”. En este sentido, hacen un llamado a preparar un plan de acción, debatir con todos los sectores que acuerden con encarar una lucha para concretar el programa plasmado en este documento.
El documento no logra el objetivo de plantear una propuesta obrera de país, pero si es una declaración abierta de resistencia a los ataques de este gobierno. Se posiciona por la derogación de todas las reformas regresivas en materia laboral dictadas por los gobiernos de Macri y Milei y por la defensa de los convenios colectivos, en rechazo a las privatizaciones y en defensa de las empresas públicas estratégicas, desconocimiento de la deuda ilegítima, regularización del trabajo no registrado, defensa del derecho a huelga y libertad sindical.
El contenido del documento, amplio, ambiguo y de resistencia, refleja las raíces materiales de este frente que agrupa sectores burocráticos como Furlan de la UOM, Maturano de la Fraternidad, Godoy de la CTA, con sectores combativos como aceiteros. La burguesía ataca a las masas con dureza y busca disciplinar a la burocracia que recibe las presiones de las masas que resisten como pueden. Así ha establecido multas contra Maturano y desconoció la elección de la UOM. La burocracia se ve obligada a acercarse a sectores combativos a quienes han traicionado en un pasado cercano. El contenido de resistencia que se expresa en el documento muestra que no hay un acuerdo en el proyecto de país.
La propuesta del programa, pone sobre la mesa los problemas centrales del país, aquellos a los que la clase obrera tiene que responder: los resortes de la economía, la deuda y el desarrollo industrial. En este sentido, cumple un rol progresivo al abrir el debate sobre estas tareas; sus limitaciones reflejan la coexistencia de distintas tendencias dentro del movimiento obrero, lo que abre condiciones para debatir una respuesta revolucionaria. Plantean recuperar las herramientas de decisión soberana, pero no explicitan cuáles serían dichas herramientas; no dicen bajo qué forma de propiedad se recuperarían. Proponen la investigación y desconocimiento de la deuda ilegítima, pero no hay una mención abierta a la necesidad de romper con los organismos financieros. Hablan de política industrial activa, sustitución de importaciones y defensa de la industria nacional, pero no se afirman con qué se desarrollaría dicha industria, con qué métodos se protege la industria nacional. Este terreno tiene que ser aprovechado por los revolucionarios para introducir una respuesta radical a los principales problemas del país.
La clase obrera es la única que no tiene nada que perder en esta sociedad más que sus cadenas, es la única clase que puede plantear un programa que no esté limitado por la propiedad privada sobre los medios de producción. El proyecto obrero de país tiene como punto de partida el control obrero de los resortes de la economía, la expropiación sin pago de todas las multinacionales que controlan los resortes de nuestra economía. La renta agraria, petrolera y minera tiene que utilizarse para responder a las necesidades de los oprimidos, es esta renta la que se tiene que utilizar para el desarrollo industrial.
No es posible la defensa de la industria cuando el comercio está en manos extranjeras; la estatización del comercio exterior y la banca sientan las condiciones para defender la industria, y la ocupación de toda fábrica que cierre o despida es el método para enfrentar su destrucción. Estos aspectos centrales están ausentes en la propuesta de programa del Fresu, porque nos encontramos frente a una clase obrera que está procesando las traiciones del nacionalismo burgués, pero no tiene la firme convicción de tomar el poder. El partido revolucionario tiene la responsabilidad de acompañar esta experiencia criticando en cada paso las limitaciones que la ideología burguesa impone al desarrollo programático del movimiento obrero.
Dos tendencias conviven en el frente
Los paneles de apertura y cierre evidenciaron que hay dos tendencias claras conformando este frente sindical. Por un lado, están los aceiteros que enfatizaron la necesidad de dar la pelea hoy, de no esperar a las elecciones, y la urgente necesidad de preparar una huelga general indefinida desde las bases. Las intervenciones de sus referentes enfatizaron la importancia de la formación sindical, de construir una consciencia de clase y de mantener independencia respecto de todos los partidos políticos.
Del otro lado se encuentra la tendencia que busca subordinar al movimiento obrero a una nueva aventura electoral. Esta se expresó con mayor claridad en las intervenciones de Godoy, Biró y Furlan que reivindicaron sin crítica los gobiernos kirchneristas y arengaron la consigna de “vamos a volver”.
Corresponde preguntarnos también, si es correcto que sectores combativos armen un frente de estas características con una fracción de la burocracia sindical que aspira a convertirlo en una aventura electoral del nacionalismo burgués. El esquematismo purista de izquierda, seguramente rechazará de antemano este frente por incluir a sectores burocráticos como la UOM o las CTAs. Este razonamiento abandona la batalla por la dirección del conjunto del movimiento obrero, limita la intervención en la clase al crecimiento del partido y no a la capacidad de los militantes de influir en las bases. Ciertamente, este frente es una apuesta de los sectores combativos, a que el debate penetre las bases de sindicatos burocratizados. Los plenarios, los documentos aprobados, el debate en lugares de trabajo pueden favorecer el desarrollo de tendencias antiburocráticas dentro del movimiento obrero.
Los revolucionarios debemos prestar atención a la evolución de la conciencia de clase del movimiento obrero y, en particular, de su vanguardia, cuyo mejor representante hoy es el sindicato de aceiteros. Debemos acompañar estas experiencias y ayudar a los compañeros a sacar las conclusiones sobre cada una de las frustraciones que viven con el nacionalismo burgués, llamarlos a construir el POR y así poder desarrollar tendencias revolucionarias dentro de los sindicatos.
(Nota de MASAS n°502)
