La caída en la industria textil no tiene fondo
En agosto fue noticia el cierre de Will Der, en Zona Norte de Pacheco, que implicó el despido de 120 obreras, a quienes no se les aseguró ninguna indemnización ni tampoco se formalizó notificación del mismo a través de telegramas.
Este mes nos enteramos que en la empresa RA Intertrading, principal de fábrica de indumentaria del país, están profundizando el recorte del personal. La empresa cuenta con más de 600 trabajadores que confeccionan indumentaria para las principales marcas deportivas.
El mes pasado la empresa había comenzado con retiros voluntarios y hace dos semanas anunciaron suspensiones en su planta de Catamarca donde trabajan 100 operarios. Serán suspendidos por quincenas y se les pagará un 70% del salario. Esta medida contó con el acuerdo de las direcciones sindicales, donde la dirigente gremial del SOIVA de la seccional provincial comentó que la compañía “hizo una presentación para suspender a la mitad del personal por dos meses y no incurrir en despidos” y que “la empresa planteó que se suspenderá al 50% del personal un mes y la mitad restante el mes siguiente”.
Hay que recordar que, producto de beneficios fiscales, fueron varias las empresas textiles que se instalaron en Catamarca y La Rioja hace unos años; pero que desde 2023 han ido desmantelando las producciones en esa región. Hace unos pocos días fue la empresa Indumentaria Catamarca la que dejó de funcionar y luego de siete años de actividad despide a los 20 trabajadores que quedaban.
A su vez en la planta principal de RA en Buenos Aires adelantaron las vacaciones de los trabajadores para septiembre. La patronal envalentonada por la reforma laboral fracciona las vacaciones incluso sin respetar siquiera los periodos ni preavisos que establece la Ley de Contrato de Trabajo ya reformada.
Para sumar al conjunto de medidas avisaron que continuarán aplicando el “convenio de crisis” firmado a principios de año con la burocracia sindical que establece pagar buena parte del salario de forma no remunerativa.
Es la propia cámara empresaria la que admite una retracción acumulada en el sector de 25,5% entre enero y abril de 2026, y que están operando con apenas 42,4% de su capacidad instalada. Desde diciembre de 2023, la cadena que integra textil, confección, cuero y calzado perdió más de 24.000 puestos de trabajo.
Vemos así como los empresarios pasan a importar en lugar de producir en el país. Se descarga la contracción de la industria sobre los obreros, con despidos y mayor precarización laboral.
La clase obrera tiene que responder a esta caída con la defensa de la industria y los puestos de trabajo. La respuesta es la estatización del comercio exteriordecidiendo no importar los productos que se producen o se pueden producir en el país. La burocracia sindical está borrada junto con sus patrones. Es la hora de que la clase obrera discuta cómo toma las riendas del país junto a la mayoría oprimida en defensa propia y para liberar la Nación sometida colonialmente.
(Nota de MASAS n°510)
