Terminar con la desocupación y el trabajo no registrado
El cierre de empresas y el despido de cientos de miles de trabajadores es un objetivo de la política del Gobierno. No es un error o una falla del “modelo”. Eran conscientes de que la política recesiva que se aplicaba y sus consecuencias. Así se debilitaba la capacidad de resistencia de los trabajadores. El temor a perder el puesto de trabajo y la creciente dificultad para conseguir uno generara un efecto conservador entre los trabajadores, necesario para poder avanzar con sus planes.
El Indec informa que volvió a crecer la desocupación. Es del 7,9%, representando a más de 1,8 millones de personas sin empleo. En 2023 era de 6,1%. Al salir de la pandemia era de 6,8%.
En diciembre de 2023 había 13.364.000 trabajadores (entre asalariados del sector público y privado, empleados de casas particulares, autónomos y monotributistas) y en la actualidad hay 12.773.000. Lo que representa una pérdida total de 591.000 empleos. La tasa de empleo es de 45,0% (la proporción de personas ocupadas frente a la población total).
El mayor número de trabajadores desocupados proviene de la construcción. El gasto en obra pública (gasto de capital) registra una caída real de 74,7% en comparación con agosto de 2023. Los giros y asistencia a entes de Obras Públicas en las provincias se desplomaron un 93% frente a 2023. El FMI ordenó esta drástica reducción para generar un superávit fiscal para poder pagar la deuda externa, afectando la infraestructura del país.
Para recuperar los puestos de trabajo es necesario tirar a la basura el programa y las exigencias del FMI:
El aumento inmediato de salarios y jubilaciones para que nadie cobre menos que lo que cuesta la canasta familiar generará inmediatamente más puestos, ya que hoy cientos de miles de trabajadores tienen 2 o 3 trabajos para tratar de alcanzarla.
La reactivación de la obra pública empleará directa e indirectamente a cientos de miles trabajadores.
El monopolio estatal del comercio exterior, protegiendo nuestras industrias, dejando de importar los productos que se pueden fabricar en el país.
Estas simples medidas que reactivarían rápidamente la economía no serán implementadas por ningún gobierno capitalista ya que anteponen sus acuerdos y compromisos con el FMI contra el interés nacional y de los trabajadores. La CGT, las CTAs, los sindicatos deben tomar en sus manos la lucha por estos objetivos.
(Nota de MASAS n°510)
