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Sobre el resultado de la Primera Vuelta de las elecciones en Brasil

Todas las encuestas preliminares daban cuenta de una polarización del voto entre la candidatura de Lula y la del facho Flavio Bolsonaro. Prácticamente un empate en el que Lula aparecía con una ligera ventaja de 2 puntos porcentuales sobre Bolsonaro.

El resultado, sin embargo, resultó ser inverso, fue Bolsonaro el que obtuvo la mayoría con 2 puntos porcentuales sobre Lula Da Silva.

De repetirse este resultado en la segunda vuelta -lo que es muy probable-, el gran vencedor será el gobierno de Trump que incorporará al “Escudo de las Américas” al Brasil, la mayor economía de Sudamérica, con lo que consolidará su dominio imperial sobre su patio trasero.

El Brasil está entre la diez mayores economías del mundo, ha alcanzado un desarrollo industrial relativamente alto comparado con el resto de los países sudamericanos. Con todo el Brasil no ha dejado de ser un país capitalista atrasado de economía combinada. Junto a su complejo industrial en el Estado de Sao Paulo, coexiste el atraso de los Estados del noreste amazónico. La Paridad del Poder Adquisitivo (PPP) del Brasil es de $4,70 billones. Comparado con el PPP de la China de $37,07 billones, apenas es el 1,4%.

La democracia burguesa, es la forma con la que el poder burgués constituye gobierno y protege el sagrado principio del respeto a la gran propiedad privada de los medios de producción. Pero a su modo, en las elecciones, de alguna manera, de forma distorsionada, se expresa la lucha de clases que se desarrolla en el seno de la sociedad.

La oligarquía burguesa y las capas altas de la pequeña-burguesía con todo su poder económico para influir en el voto ciudadano, son el núcleo de la derecha recalcitrante proimperialista y fascistoide, el voto duro de derecha. En el polo opuesto, el proletariado embridado al reformismo pequeño-burgués de “izquierda” del PT, es arrastrado al campo electoral votando por el reformista Lula. Entre estos dos polos están las amplias capas pequeño-burguesas cuyo voto es definitorio en los resultados electorales. Una buena parte apoya a Lula por su posición de enfrentar al gobierno de Trump señalando que “el Brasil no cabe en ningún patio trasero” e impulsar el acuerdo de los BRICS frente a EE.UU. y sus aliados. Pero otra parte de las capas pequeño-burguesas, son arrastradas al campo de la derecha por la descomunal presión del aparato comunicacional del imperialismo que a nombre de la “libertad” combate al comunismo ateo, presentando como comunistas, hijos del diablo, a los reformistas procapitalistas como Lula. En el Brasil las sectas evangélicas -expresión capitalista del cristianismo-, que ofrecen la felicidad no el más allá después de la muerte sino aquí en la Tierra si “metes a Jesús en tu corazón” y pagas religiosamente los diezmos a la iglesia. Estas sectas han penetrado profundamente en amplios sectores pobres de la población con su discurso reaccionario proburgués y proimperialista.

La abstención alcanzó aproximadamente el 21% del padrón electoral. Este nivel de inasistencia representa a cerca de 31 millones de votantes habilitados.

La única oportunidad que le queda a Lula de voltear el resultado desfavorable en la segunda vuelta sería ganar a este importante sector para que voten contra el facho Bolsonaro en la segunda vuelta por lo que representa: el sometimiento total del Brasil al gobierno de Trump.

El POR de Brasil llamó a los obreros y a todos los oprimidos a rechazar la farsa democrática burguesa votando nulo o blanco y a luchar por fortalecer a una dirección revolucionaria marxista, leninista y trotskysta.

(POR Bolivia – Masas No.2902)