Francia: El descontento se expresa en huelgas, barricadas y movilizaciones multitudinarias en todo el país
Huelga de empleados públicos. Escuelas secundarias bloqueadas. Puertos bloqueados y terminales de combustible por parte de los pescadores franceses para protestar por el precio del diésel. Parálisis presupuestaria. Temor a que la extrema derecha llegue al gobierno. Docentes y otros empleados públicos se manifestaron contra la propuesta de congelación salarial, mientras el gobierno se esfuerza por aprobar un presupuesto. Se unieron a miles de estudiantes que han bloqueado escuelas para protestar por la falta de financiación, que provoca el deterioro de las instalaciones y la escasez de profesores. El gobierno planea congelar los beneficios sociales para los estudiantes universitarios. Estamos en presencia de una profunda crisis que está estallando.
Jóvenes manifestantes se enfrentan a la policía que los reprime con nubes de gas lacrimógeno. Las protestas estudiantiles se han convertido en la manifestación más radicalizada del malestar y el descontento. Las multitudes más grandes se concentraron en París. Cientos de escuelas en todo el país han cerrado, decenas han sufrido daños y muchos manifestantes han sido arrestados o heridos. Reclaman al gobierno mejoras en la enseñanza pública francesa, protestan por la falta de personal escolar, por las aulas hacinadas y los edificios en ruinas, por las políticas que apoyan a las escuelas privadas. Los enfrentamientos callejeros sacudieron los mercados financieros, que ya estaban nerviosos.
La base de la crisis se encuentra en el aumento del presupuesto militar y el dedicado al pago de intereses de deuda, recortando los presupuestos sociales. Es el capitalismo que está agotado y no hay como reformarlo. En las últimas dos décadas aparece una y otra vez la crisis, agravada por el endeudamiento y sus altos costos, que siguen creciendo al nivel más alto de Europa; también el aumento vertiginoso de los precios del combustible y la incertidumbre política, con elecciones presidenciales en 7 meses. Los mercados financieros temen que Francia pueda ser el próximo país europeo en caer en una profunda crisis financiera.
Recordamos las protestas de los chalecos amarillos, que se extendieron entre 2018 y 2020. Decenas de miles de personas participaron en manifestaciones semanales que comenzaron como una protesta contra el aumento de los precios del combustible y se convirtieron en demandas de justicia política y económica. Aparece una similitud entre aquel período y la actualidad, con el aumento vertiginoso de los precios del petróleo y el gas como consecuencia de la guerra contra Irán. Y recordamos las huelgas generales del 2023 contra la reforma previsional.
Los precios de la energía son una parte de la precaria situación fiscal de Francia. La deuda pública del país asciende a aproximadamente 4 billones de dólares (119 % de su PIB). Con el fuerte aumento de la tasa de interés de los bonos franceses, el gasto anual por intereses puede aumentar hasta 100.000 millones de dólares en 2027.
Además, Francia tiene mayores costos de salud y de pensiones debido al envejecimiento de su población, y un aumento del gasto militar por la guerra en Ucrania y la exigencia de EEUU de elevar el presupuesto para la OTAN.
Para evitar que el déficit presupuestario se dispare, el primer ministro Lecornu propone aumentar algunos impuestos y congelar el gasto en programas sociales como las ayudas a la vivienda y las prestaciones familiares confiando en que la ultraderecha de Le Pen acompañe la legislación. Los gobiernos parten de respetar la deuda y sus intereses y la gran propiedad, y avanzar contra las condiciones de vida y de trabajo de la mayoría.
No es suficiente con resistir a los ajustes, se debe terminar con el capital financiero en el poder. Es necesario que la clase obrera levante un programa revolucionario, luchando por su propio poder político, destruyendo el Estado de la burguesía y que indique cuáles son las tareas que deben emprenderse desde el poder para transformar la economía y ponerla al servicio de los intereses de la mayoría. No serán las elecciones el camino para terminar con el régimen.
(Nota de Masas n°511)
