CERCI

A la agresiva política exterior de los EE.UU. le corresponde la descomposición interna y la intensificación del malestar que se transforma en convulsión social interna

El desarrollo de la crisis económica mundial, viene acelerando los choques entre las potencias imperialistas y entre estas y los países atrasados y semicoloniales. La aceleración de las tendencias belicistas, de la carrera armamentista, viene de la mano de la urgencia por parte del imperialismo norteamericano de preservar la hegemonía mundial, frente al ascenso de China, Rusia e India organizadas en el acuerdo de los BRICS.

El plan intervencionista de Trump, sus maniobras en torno a la guerra en Ucrania, la matanza en la Franja de Gaza y ahora el ataque a Iran con el objetivo de acabar con el régimen de los Ayatolas que ya deriva en guerra y que se está desarrollando de forma impredecible y peligrosa, así como la ofensiva en América Latina, exponen el carácter general de la crisis capitalista y sus tendencias destructivas, que recaen sobre las naciones indefensas y la mayoría oprimida.

EEUU viene provocando a China y Rusia, peligrosamente hacia una confrontación armada más abierta, no otra cosa implica la alevosa agresión del imperialismo norteamericano contra la soberanía territorial de Venezuela, los anuncios de anexión de Groenlandia y la abierta injerencia militar en la crisis iraní. El control del petróleo venezolano e iraní y de las riquezas minerales, en particular las llamadas “tierras raras” de Groenlandia son de vital importancia para EE.UU. en su afán de imponer el retroceso de la expansión China y verse mejor posicionado en el contexto de la Guerra comercial y la eventual transformación de la misma en un conflicto bélico. China se viene desarrollando como potencia militar, pero su mejor arma es su penetración en el mercado mundial con productos cada vez de más alta calidad y baratos. Rusia por su parte no responde a las provocaciones de Trump, porque le interesa preservar sus acuerdos con EEUU torno al destino de Ucrania. En este contexto Cuba ha sido abandonada a su suerte y todo se reduce a declaraciones hipócritas de solidaridad y de condena a la política imperialista que endurece el bloqueo económico buscando quebrar por hambre la resistencia del pueblo cubano.

Es evidente la línea trazada por la administración anti-china de Trump y debilitar la alianza que Pekín ha logrado mediante una serie de acuerdos bilaterales y regionales, cuya máxima expresión se concentra en la constitución del BRICS. Su reciente expansión, que responde a la demanda china de encontrar aliados en la guerra comercial, surge como un factor de choque con las directrices económicas mundiales dictadas por Estados Unidos.

La agresiva política colonialista del gobierno de Trump se va visto alentada por el viraje derechista de los gobiernos latinoamericanos controlados por corrientes de ultraderecha disfrazadas de “libertarias” (Milei, Kast, Paz, Bukele, etc.) que se nutren del fracaso de las políticas reformistas de los impostores del “socialismo del siglo XXI” (Evo-Arce, Maduro, Kischner, Boric, etc.) La debilidad de la burguesía latinoamericana frente a las imposiciones imperialistas se expresa como extremo servilismo ante EE.UU., aun a costa de sus propios intereses.

En contraste con esta agresiva política colonialista del imperialismo norteamericana avanza la descomposición interna en EE.UU. La eclosión e inestabilidad social que se debe principalmente a la profunda desigualdad económica, el racismo estructural, la polarización política y el alto costo de vida. A estas condiciones generales, que vienen desde hace mucho tiempo atrás, se suman la aplicación de las recientes políticas racistas antinmigrantes de brutal persecución y el fracaso de las acciones económicas del gobierno de Trump que no han frenado el deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de los trabajadores, por el contrario, se ha visto acentuado el desempleo y la inflación. Queda claro para los trabajadores norteamericanos que el gobierno de Trump es el gobierno de los oligarcas más ricos a los que no les importa la suerte del pueblo norteamericano.

La Huelga General en Minnesota, que adquirió rasgos insurreccionales, como toda huelga general que incorpora a amplias capas de las masas se proyectó a poner en disputa el destino del poder político. Fue en respuesta a la brutalidad racista antinmigrante del control migratorio (ICE) en todo el país, frente al creciente autoritarismo y la brutalidad represiva que expresan la decadencia del imperio norteamericano que se sostiene en base a la destrucción de las condiciones de vida de las masas. La huelga general en Minnesota señala el camino para la emancipación del proletariado y los explotados norteamericanos. Esta experiencia podrá trocarse en capital político acumulado a condición de que aparezca el núcleo organizado de un posible partido obrero revolucionario, que entienda la importancia fundamental de desarrollarse como partido-programa y que pueda asimilar críticamente la misma para el desarrollo de la conciencia de clase.

DEFENSA INCONDICIONAL DE IRAN ANTE EL ATAQUE IMPERIALISTA DE EE.UU. E ISRAEL

SÓLO EL PUEBLO IRANÍ PUEDE DECIDIR SOBRE SU RÉGIMEN POLÍTICO

FUERA LAS MANOS SUCIAS DEL IMPERIALISMO DE ORIENTE MEDIO

POR EL DERECHO DE IRAN A DESARROLLAR SU PROGRAMA NUCLEAR

ORGANIZAR EL MOVIMIENTO ANTI-IMPERIALISTA DE TODOS LOS PUEBLOS EN LA PERSPECTIVA DE LA REVOLUCIÓN SOCIAL

(POR Bolivia – Masas No.2871)