Boletín Nuestra Clase – Abril 2026
Por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, ajustado mes a mes según la inflación
El salario mínimo inicial (peón) para el convenio de Aceiteros (FTCIODyARA y SOEA) se fijó en $ 2.344.000 a partir del 1 de enero de 2026. Se basa en el cálculo concreto y preciso del costo de la canasta familiar tal como establece la Constitución Nacional. La canasta familiar incluye todos los rubros necesarios para vivir como personas.
Esa es la referencia para calcular el nivel de pobreza. Todo trabajador que percibía un salario inferior a ese importe en enero era pobre.
El salario promedio de los trabajadores no registrados era de $536.000, menos de una cuarta parte del costo de la canasta familiar. Y de los trabajadores formales $1.600.000, un poco más de la mitad del costo de la canasta (promedio quiere decir que hay una masa de trabajadores que está muy por debajo de esa cifra y una cantidad por encima).
El salario mínimo en Argentina para febrero 2026 fue fijado por el gobierno en $346.800 mensuales para trabajadores de jornada completa. Y la jubilación mínima en $ 429.254 (con bono).
Estos datos nos muestran la degradación del salario y la jubilación a niveles catastróficos. Es necesario y urgente una lucha generalizada de todos los trabajadores registrados y no registrados, desocupados y jubilados, por un salario y jubilación que alcancen para vivir como personas. La inflación imparable sigue devorando nuestros ingresos. La CGT y CTA tienen una responsabilidad central en convocarla. Son cómplices con su pasividad. Nunca las patronales y el Gobierno ajustarán los ingresos por voluntad propia.
Patronales y sindicatos firman un “convenio de crisis” en la industria del vestido
Los sindicatos (SOIVA; UCI y SETIA) presentaron un CONVENIO DE CRISIS firmado el 13 de enero con las cámaras patronales.
El acuerdo establece que el 70% del salario pase a ser NO Remunerativo y dejar así de pagar los aportes a la seguridad social. Los únicos aportes y contribuciones que se mantienen son al Régimen de Obras Sociales. A su vez plantea que el salario bruto siga contando para los cálculos del aguinaldo, licencias, vacaciones e indemnizaciones. El acuerdo es hasta el 30 de abril con posibilidad de prórroga hasta que “la situación de emergencia persista”.
En el convenio las patronales se comprometen a “no efectuar despidos sin causa justificada”, pero sabemos que esto no durará nada mientras la industria textil sigue golpeada por la baja del consumo y la quita de aranceles a la importación. A su vez el compromiso firmado por las patronales de “no reducir los salarios” es un chiste cuando mes a mes suben los precios de la canasta familiar.
En los primeros tres meses del 2026 la inflación fue por lo menos del 10% por lo que este acuerdo se volvió insostenible. Las patronales tuvieron que otorgar sumas no remunerativas que recién se incorporarán al básico en mayo.
Llama la atención que hayan firmado un convenio para toda la industria y no por empresa como sucede con los Procedimientos Preventivos de Crisis. Así entraron en el acuerdo empresas que no están en crisis, todo esto sin tener que demostrar su situación.
La burocracia sindical de esta forma se adapta sin ningún tipo de lucha a la crisis provocada por las medidas del gobierno. La situación de la industria textil es de declive con cientos de despidos, la clave hoy es luchar por detener las importaciones para defender la industria nacional. ¿Qué va a pasar en los próximos meses? la situación será peor porque habrán ingresado más productos. La otra cuestión es la caída del consumo interno debido a la pérdida de poder adquisitivo de la mayoría de la población.
Lo que corresponde es que los trabajadores nos pongamos en pie de lucha contra este gobierno. Las direcciones sindicales deberían estar convocado a asambleas en todos los talleres. Ninguna adaptación a las patronales. Hay que llamar a los otros sindicatos y a las centrales sindicales a organizar la Huelga General, al igual que Aceiteros. Necesitamos un plan de lucha en defensa de los puestos de trabajo, de los salarios y en rechazo a la reforma laboral. Esta es la única forma de enfrentar a este gobierno y sus medidas que destruyen la industria.
Siguen las suspensiones y despidos en la industria textil
La histórica textil Textilana, fabricante de la marca Mauro Sergio solicitó el concurso preventivo. En marzo había anunciado que mantendría sin actividad a 175 operarios hasta junio y pagaría salarios reducidos (aproximadamente 78% del salario de bolsillo). La producción permanece prácticamente paralizada. Actualmente unos 60 empleados asisten a la fábrica, aunque con actividad muy limitada.
El año pasado despidió trabajadores y redujo su producción más del 20% para hacerle frente a la avalancha de importaciones. Se combina con la fuerte caída del consumo interno por la pérdida de poder adquisitivo de la población. En el sector textil estiman que más del 70% de las prendas que se venden en el país son importadas, creciendo cada año.
La situación de Textilana refleja el complejo momento que atraviesa toda la industria textil local. Los trabajadores informan que la planta se encuentra actualmente sin producción, lo que alimenta la incertidumbre sobre la continuidad del nivel de actividad.
Sus dificultades son similares a las que afectan a buena parte del entramado textil argentino. Durante los últimos dos años la actividad del sector registró fuertes caídas en producción y empleo. En estos días la textil fueguina Sueño Fueguino (fabricante de Danubio, Cannon, entre otras) suspendió a sus 70 trabajadores por tres meses.
Encima de la destrucción de la industria y los puestos de trabajo el Gobierno se burla defendiendo la importación. Ya es insoportable la sarta de estupideces y provocaciones de los funcionarios y sus alcahuetes mediáticos. “Yo no compré nunca en mi vida ropa en Argentina porque era un robo” textual del ministro Caputo.
La respuesta no puede ser individual, desde cada establecimiento, o desde cada ciudad. La respuesta debe ser generalizada porque esto ocurre en otros rubros de la producción. El comercio exterior debe ser estatizado y cerrar las importaciones a todos los productos que se fabrican en el país.
Ese proteccionismo debe ser impuesto por la clase obrera mediante una lucha generalizada que apunte a terminar con Milei y su política destructiva. La CGT y los sindicatos deben tomar ya esta lucha, todos los días cierran empresas, y miles de trabajadores quedan en la calle. Es una catástrofe. Necesitamos una CGT que rompa con el Gobierno y el FMI y organice la lucha generalizada de los trabajadores.
1° de Mayo obrero, socialista e internacionalista
Estamos viviendo una etapa de descomposición y destrucción a gran escala en el mundo. El imperialismo, especialmente EEUU, quiere recuperar su papel hegemónico a cualquier precio, salir de su estancamiento y crisis. Crecen las guerras del imperialismo, especialmente de EEUU y su satélite, el sionismo israelí, provocando un genocidio en el pueblo palestino y amenazando con eliminar la civilización persa, sobre la que se descargaron 15.000 ataques en un mes. En su desesperación también refuerza su autoritarismo interno con la fuerte represión sobre los inmigrantes y pasa por encima de las instituciones profundizando la crisis.
Milei y su gobierno adhieren explícitamente a esta política que está destrozando la economía nacional. Y se suma a la guerra contra Irán.
Crece la desocupación. Miles de establecimientos industriales y comerciales cierran. Eliminan cerca de 900.000 planes sociales, principalmente del programaVolver al Trabajo, de apenas $78.000 por mes. Despiden trabajadores del Servicio Meteorológico y de varios organismos estatales. Sigue suspendida la obra pública.
El capitalismo está agotado, pero no se caerá sólo. Va a resistir hasta el último de sus días amenazando con destruir la humanidad ante la posibilidad de perderlo todo. Las condiciones de vida y de trabajo se agravan cada año. Y será aún peor si no terminamos con él. El capitalismo no puede resolver sus principales contradicciones: ni la crisis de sobreproducción, ni el choque entre las fuerzas productivas altamente desarrolladas y las relaciones de producción; ni tampoco la existencia de naciones mientras la economía globalizada presiona por romper su soberanía.
La clase obrera, que produce la mayor riqueza del país, debe encabezar la lucha por el poder, como clase, con sus propios métodos de lucha, los de siempre. Debe partir de los reclamos más inmediatos y urgentes, de los salarios y las jubilaciones, de la defensa de los puestos de trabajo, contra la precarización, sumando los reclamos nacionales y democráticos, que sólo podrán ser impuestos por la huelga general.
¡Viva el 1° de Mayo! ¡Viva el socialismo, Viva el Comunismo!


