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Bolivia – Magisterio: La capitulación de la burocracia de la CTEUB frente el ministerio de educación

En pleno ascenso de la movilización nacional contra el gobierno neoliberal y vendepatria de Rodrigo Paz, la burocracia sindical de la CTEUB rompe la unidad de la lucha con otros sectores y firma un acuerdo con el gobierno aceptando un miserable bono a cambio de desmovilizar al magisterio.

El Magisterio se movilizó exigiendo un incremento salarial que cubra la canasta familiar ante la elevación del costo de vida como consecuencia de las medidas de ajuste del gobierno como el gasolinazo que disparó los precios por las nubes, destruyendo el poder adquisitivo de los salarios. Además, se exigía mayor presupuesto para educación para poder garantizar la gratuidad del servicio y la atención al pliego petitorio del sector.

La movilización del magisterio fue creciendo incorporando a nuevas capas del sector a la lucha, aguijoneadas por las consecuencias de la crisis económica y por la bronca contra un gobierno incapaz, es importante remarcar cómo el sector se fue incorporando a la lucha masivamente dando un salto adelante en comparación con la lucha contra el D.S 5503 donde sólo la vanguardia se movilizó en algunas partes del país, ahora el desgaste acelerado del gobierno y la evidencias de que sus medidas no resuelven la crisis, sino que sólo favorecen a los empresarios y a las transnacionales, empujan al magisterio a las calles.

El movimiento del magisterio no estuvo aislado, sino que formó parte de la lucha de obreros y campesinos contra las medidas de ajuste del gobierno, fue precisamente la lucha de todos estos sectores y principalmente el bloqueo de caminos en La Paz y El Alto lo que terminó arrinconando al gobierno y a su política neoliberal.

El gobierno fue puesto contra las cuerdas por la movilización nacional de obreros, campesinos y maestros, por lo que desesperadamente buscó una salida ofreciéndole al magisterio un bono de 2.400 Bs. para romper la unidad de los movilizados.

En este escenario aparece la burocracia reformista de la CTEUB para ofrecerle un salvavidas al gobierno con la firma del acuerdo para desmovilizar al magisterio. Similar papel cumplió la burocracia de la CONMERB que además negoció el reconocimiento de sus dirigentes nacionales.

Esta actitud traidora y oportunista de la burocracia sindical de los supuestos “Independientes”, no es un error o un pecado de inocencia, es su naturaleza misma. Los reformistas son el instrumento de la clase dominante al interior del movimiento obrero y sindical para dividir, desmoralizar a los trabajadores y combatir a la vanguardia revolucionaria (expresada en la dirección urmista de la Federación de La Paz).

Los reformistas se esfuerzan por restringir la lucha del magisterio a las limitaciones económicas del gobierno, es decir, a la política de la clase dominante. En el presente caso, cuando el movimiento estaba en ascenso, con un gobierno arrinconado y con la posibilidad real de conseguir un incremento salarial, la burocracia realiza una campaña nacional para que, a través de las federaciones que controla, termine aprobando la claudicación. Sobra decir que las federaciones que votaron por firmar el acuerdo con el gobierno no representan a la mayoría del magisterio, pues las federaciones más grandes como La Paz, Santa Cruz, Chuquisaca, Oruro, Beni, Pando y otras regionales (Tupiza, Bermejo y Villazón) votaron por el rechazo y por continuar la lucha por el incremento salarial. Hoy más que nunca se pone en evidencia que la burocracia es un obstáculo para la lucha de los trabajadores y se hace cada vez más imperiosa la necesidad de barrerla de las direcciones de los sindicatos.

La vanguardia del magisterio y las capas más radicalizadas sobre todo las que estuvieron en el ojo de la tormenta como la Federación de La Paz, se resisten a desistir de la lucha, se convierten en la referencia revolucionaria del magisterio y de los demás sectores, frente a una burocracia sindical que traiciona la lucha permanentemente.

El gobierno continuará arremetiendo contra los sectores y el peligro de la descentralización educativa continua latente por lo que el magisterio debe aprender de sus errores y prepararse para luchar junto al resto de los explotados. El miserable bono obtenido se perderá como arena entre los dedos, pero la necesidad de luchar y de buscar la unidad con otros sectores prevalecerá, más aún en el escenario de crisis económica que vivimos.

Sebastian, POR Bolivia – Masas n°2882