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Millones despidieron con dolor y tristeza al Indio Solari

¡Qué fenómeno! Tres generaciones siguieron y amaron al Indio y hoy lo despiden, se movilizaron a Plaza de Mayo donde son reprimidos, y se movilizaron por cientos de miles bajo la inclemencia del tiempo a Avellaneda, durante horas y horas para despedirlo y en tantos lugares, en todo el país, cantando sus canciones. Su poesía llegó hasta los más humildes, su grito de rebeldía, su llamado a la reflexión, hablando de la cruda realidad que vive la mayoría, su crítica a un sistema que se hunde en la podredumbre, siempre.

Por eso es venerado, por no haber transado nunca con los grandes medios ni con las discográficas, por haber permanecido fiel a sus convicciones desde que comenzó bajo la última dictadura. Sus recitales no encontraban lugar para reunir tamañas multitudes que llegaban desde todos los rincones del país para celebrar sus encuentros ricoteros.

También por esto siempre se lo atacó y hubo situaciones de violencia y conflicto relacionados con la masividad de sus eventos y los enfrentamientos con la policía asesina de Walter Bulacio.

Por eso lo odian todos los medios de comunicación en manos del gran capital y sus “periodistas”, que odian todo fenómeno popular que no se somete al poder, que no les queda más remedio que mostrar durante horas y días, porque es inocultable. Así es odiado por las elites chabacanas, tilingas e ignorantes que lo desprecian y nunca lo podrían entender.

El Indio seguramente no hubiera querido que lo velaran en la Casa Rosada o en el Congreso, antros de la descomposición, hubiera sido indigno que le hicieran un funeral “oficial” en esos lugares. Es falso que el Congreso sea la “casa del pueblo” como dijeron varios comunicadores denunciando el rechazo de las autoridades del Congreso a su velatorio en ese lugar.

Fue inevitable que esta extraordinaria manifestación popular expresara la bronca contra el Gobierno hambreador y entregador.    

(Nota de MASAS n°504)