Bolivia: Balance y perspectivas del bloqueo campesino
Cumplidos 47 días del contundente y radical bloqueo campesino que ha paralizado el país, aparecen signos de cansancio en algunas comunidades. Los puntos de bloqueo han disminuido de 90 a 50 –reporta la Administradora de Boliviana de Carreteras (ABC)– y que se está ejecutando la limpieza en 25 puntos de bloqueo levantados el lunes; la ciudad de El Alto ha experimentado una significativa reducción de los bloqueos, pasando de 44 días de paralización en rutas estratégicas como Senkata a una paulatina normalización del tráfico vehicular y el comercio.
Pero el conflicto no ha terminado, el bloqueo de caminos sigue siendo contundente, las rutas principales del país continúan interrumpidas y las comunidades campesinas más radicales mantienen su determinación de continuar con la medida hasta que el presidente Paz renuncie. Pero puede finalmente agotarse si no logra el apoyo y la movilización de los explotados de las ciudades.
Ante la dureza de los bloqueadores, el gobierno, organizaciones civiles y religiosas piden treguas humanitarias a los bloqueadores, sin éxito.
Las luchas indígenas campesinas son brutales, emerge el ya ancestral deseo de venganza como víctimas permanentes de la inhumana opresión, explotación, desprecio racista y abandono del Estado burgués sobre sus condiciones de vida y de trabajo, estancados en el atraso y la miseria por el minifundio improductivo.
El gobierno está acorralado entre la irreductible rebelión campesina y capas de la pequeña-burguesía citadinas que hasta ahora han soportado estoicamente el desabastecimiento de todo tipo de productos, la escasez y los precios exorbitantes de los alimentos, la parálisis del transporte por la falta de gasolina, etc., pero que, ante la prolongada irresolución del conflicto, empiezan a exigir “mano dura” contra los bloqueadores haciendo eco a la derecha fascistizante sedienta de sangre para escarmiento de “estos indios de m….”.
No podemos permitir el surgimiento del fascismo apoyándose en la desesperación de sectores del pueblo afectados por la parálisis de la economía. A estos compañeros les decimos que para que se acabe el bloqueo hay que apoyar la demanda campesina de que se vaya este gobierno de maleantes narcotraficantes de alto vuelo directamente implicados en los casos de las narco- maletas, narco-maderas, narco-avionetas, etc. y que tiene el cinismo de acusar a los campesinos de narcoterroristas financiados por ese cadáver político que es Evo Morales. El impostor que quiere montar sobre la lucha campesina para buscar resucitar políticamente con la complicidad del gobierno que, en su afán de ilegitimizar la rebelión campesina, se la atribuye a Evo.
Así como la impostura masista corrupta le tendió la cama electoral a la derecha neoliberal ahora ésta lo quiere sacar de su tumba. La vieja derecha neoliberal y la “izquierda” reformista proburguesa son hermanas gemelas salidas del vientre protector del orden burgués respetuoso de la propiedad privada sobre los grandes medios de producción.
El gobierno ha quedado paralizado en la disyuntiva de tratar desesperadamente de encontrar una salida concertada por cansancio con los bloqueadores o dictar el Estado de Excepción para acabar el conflicto por la fuerza con derramamiento de sangre.
La dirección de la COB que se adhirió al movimiento campesino no tiene la autoridad para decidir llevar el conflicto a la mesa de negociaciones como piden varias CODes, sencillamente porque es el movimiento campesino el que lleva la batuta en esta lucha.
La lucha campesina es en realidad contra la política antinacional, proimperialista y hambreadora del gobierno, pese al limitado objetivo la renuncia del presidente, sin una perspectiva política revolucionaria.
Pero, sea cual fuere el resultado del conflicto que tampoco puede prolongarse indefinidamente, el gran perdedor es el gobierno de Paz-Lara y con él la clase dominante, la oligarquía agroindustrial que maneja el gobierno. Su política radical neoliberal ha quedado herida de muerte, el pueblo trabajador: campesinos, obreros y clases medias empobrecidas le han puesto un alto a los planes antinacionales, antipopulares, dictados por el imperialismo para descargar todo el peso de la crisis económica de la burguesía incapaz y lacaya del imperialismo sobre nuestras espaldas.
La perspectiva de la lucha debe ser echar del poder a la burguesía (no sólo al presidente) para abrir al camino a una nueva sociedad sin patrones, soberana, libre de los designios del imperialismo, en la que la propiedad de los grandes medios de producción (los latifundios, las minas, las fábricas, la banca, el comercio exterior) será social y ya no privada. Para ello es necesaria la revolución social políticamente dirigida por el proletariado que sólo podrá darse por vía insurreccional para instaurar el gobierno de obreros, campesinos, clases medias empobrecidas.
(POR Bolivia – Masas n°2886)
La COB se reunió con el gobierno, planteó que se transmita la reunión por los medios y exigió la liberación de los detenidos durante las manifestaciones para continuar con el diálogo
¡FUERA EL GOBIERNO HAMBREADOR VENDEPATRIA, LACAYO DEL IMPERIALISMO Y EL GENOCIDA TRUMP!
EL BLOQUEO CAMPESINO SE MANTIENE PIDIENDO LA RENUNCIA DEL PRESIDENTE. CORRESPONDE MANTENER LA UNIDAD DE LOS EXPLOTADOS DEL CAMPO Y LAS CIUDADES, PARA PODER DERROTAR AL GOBIERNO NARCOTRAFICANTE DE LA OLIGARQUÍA BURGUESA.
LAS NEGOCIACIONES Y ACUERDOS SECTORIALES CON EL GOBIERNO SON TRAICIÓN A LA LUCHA UNITARIA OBRERO-CAMPESINA.
Profundizar la lucha unitaria, fusionar el pliego de reivindicaciones del proletariado a la lucha campesina por la renuncia del pollo Paz dándole contenido revolucionario hacia la expulsión del de la burguesía del poder y el establecimiento de un gobierno de obreros-campesinos-clases medias empobrecidas; por la nueva sociedad socialista sin opresores ni explotadores.
No podemos permitir que surja el fascismo apoyándose en sectores citadinos del pueblo desesperados por la parálisis económica que los agobia haciendo eco la demanda burguesa de “mano dura”. Contrariamente, el fin del bloqueo pasa por fortalecer la lucha unitaria obrero-campesina por expulsar a este gobierno reaccionario antipopular y vende-patria.
(POR Bolivia – Masas n°2886)
