El FMI alerta sobre las mentiras de los informes de Milei y exige más ajuste
El directorio del FMI aprobó la revisión del acuerdo y desembolsó 1.000 millones de dólares. Lo anunció Georgieva antes que estuviera cerrada la revisión técnica, por orden de EEUU, para que la burocracia del FMI aprobara.
El FMI plantea metas fiscales, de reservas e inflación. Y también evalúa la capacidad de disciplinamiento político y social, y ahí aparece el “problema electoral”. Su informe repite que la “incertidumbre política de 2025” hizo lento su programa. La compra de dólares previa a las elecciones legislativas hizo caer las reservas y metió tensión sobre la cotización del dólar. Para el FMI que haya elecciones cada dos años es un problema, es un factor de inestabilidad económica. Dice que “las incertidumbres políticas antes de las elecciones presidenciales de 2027 podrían provocar salida de capitales y ralentizar o revertir el impulso reformista”.
Queda claro que su política económica puede aplicarse mejor en un régimen de dictadura abierta. Las elecciones son consideradas como un riesgo sistémico para el programa. Es un riesgo que la sociedad vote otra cosa. Reconoce que la continuidad del programa depende de “mantener apoyo social y político”. La pregunta que se hacen es cuánto ajuste puede tolerar el pueblo y hasta cuándo, lo que definen como “gobernabilidad”. Tal vez conociendo esta preocupación del capital financiero Anibal Fernández les dice que si vuelven a ser gobierno en el futuro no tocarían nada de lo hecho por Milei.
El capital financiero celebra los cambios económicos: apertura comercial, desregulaciones, centralidad del mercado y el avance del RIGI y “progreso impresionante” en materia de reformas laborales, fiscales y comerciales. Pero el informe afirma que el programa sigue bajo “riesgos elevados”: reservas frágiles, acceso restringido a los mercados de deuda y necesidades de financiamiento muy altas. La capacidad de pago de la deuda continúa bajo amenaza, reconoce que el programa todavía no resolvió su principal vulnerabilidad estructural: la deuda externa. El objetivo impuesto por el FMI de acumular reservas internacionales fue incumplida por 10.000 millones de dólares.
El Fondo apuesta a que Vaca Muerta, minería, agro y el RIGI generen inversiones que compensen la fragilidad externa. La realidad muestra que hasta ahora la Inversión Extranjera Directa no solo es una de las más bajas de Latinoamérica sino que es negativa en 480 millones de dólares.
El FMI muestra que su programa depende de financiamiento extraordinario. Reconoce la asistencia extraordinaria del Tesoro norteamericano ante las elecciones de 2025. Las próximas exigencias: más reducción de subsidios energéticos; reforma previsional; reforma tributaria; mayor flexibilización laboral; ajuste sobre provincias; profundización de privatizaciones. Insiste especialmente sobre nuevas reducciones de subsidios energéticos y gasto social y contención del gasto discrecional para compensar “iniciativas de gasto del Congreso”, como un problema que debe ser neutralizado ya que perturba el equilibrio fiscal.
El FMI reconoce que construcción y manufactura siguen paralizadas, que suben desempleo e informalidad. Que solo crecen sectores primarios y financieros.
La reforma impositiva que propone es extremadamente regresiva, insiste con la eliminación del monotributo, aumentar la base imponible para recaudar más en impuesto a las ganancias sobre los salarios.
El FMI critica la decisión de Milei de suspender la actualización del IPC del Indec, un cambio metodológico que ya había sido comprometido. Les preocupa la intervención en el organismo estadístico y piden una nueva Ley para el Indec ya que “la metodología está desactualizada y es menos representativa de la canasta de consumo actual”. El nuevo índice mostrará una inflación bastante más elevada por el impacto de las tarifas en el consumo. No tienen previsto aplicar ese recálculo retroactivamente para salarios y jubilaciones.
Y también critica que los informes de superávit fiscal no tienen en cuenta los intereses de los bonos capitalizables. Una contabilidad correcta de los intereses cada mes mostraría que no hay superávit, ¡hay déficit!
Lo que no dice el FMI es que su programa es antinacional, inflacionario, recesivo, que destruye la industria local reprimarizando la economía, que saquea el país por medio del endeudamiento fraudulento, que facilita la fuga de divisas y el parasitismo financiero. La clase obrera, que es la única clase que puede plantear consecuentemente la lucha por conquistar la soberanía nacional expulsando al imperialismo, romperá el acuerdo con el FMI, desconocerá la deuda y el programa que nos somete.
(Nota de MASAS n°504)
