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A 86 años del asesinato de León Trotsky, líder junto a Lenin de la Revolución Rusa

León Trotsky fue asesinado el 20 de agosto de 1940 en su casa de Coyoacán, en la Ciudad de México, por el agente español del servicio secreto soviético NKVD, Ramón Mercader.

La propaganda contrarrevolucionaria del stalinismo pretendió borrar de la historia a León Trotsky que junto con Lenin fueron los artífices teórica y prácticamente de la primera revolución proletaria en el mundo y la creación de la Unión Soviética.

Stalin fue la expresión de la burocratización del Estado Obrero; del Termidor Soviético cuando el proletariado y las masas que materializaron la revolución, levantan la guardia y permiten que surja una costra burocrática revisionista de los principios revolucionarios. El estalinismo con la teoría del Socialismo en un Sólo País, renunció a la lucha mundial del proletariado por la toma del poder y el establecimiento de gobiernos obrero-campesinos en todo el mundo. Destruyó el principio internacionalista de la revolución, desarticuló la Tercera Internacional (Partido Mundial del Proletariado fundado por Lenin y Trotsky), convirtió a los Partidos Comunistas en organizaciones reformistas subordinadas a la política burguesa.

Trotsky, el Presidente del Sóviet de Petrogrado, desde donde organizó la toma del poder bolchevique, el organizador del Ejército Rojo que venció al Ejército Blanco y a las potencias extranjeras en la Guerra Civil Rusa, denunció el carácter contrarrevolucionario de la Teoría del Socialismo en un Solo País, señalando que llevaría a la restauración capitalista.

La historia ya ha dado su veredicto, la Unión Soviética ya no existe y la restauración capitalista en Rusia avanza sin tregua, pero las consecuencias del revisionismo contrarrevolucionario stalinista, al haber desarmado políticamente al proletariado mundial, son nefastas para la humanidad. El capitalismo en estado de putrefacción está empujando a la sociedad humana hacia la barbarie.

“El carácter internacional de la revolución socialista, que constituye el tercer aspecto de la teoría de la revolución permanente, es consecuencia inevitable del estado actual de la economía y de la estructura social de la humanidad. El internacionalismo no es un principio abstracto, sino únicamente el reflejo teórico y político del carácter mundial de la economía, del desarrollo mundial de las fuerzas productivas y del alcance mundial de la lucha de clases. La revolución socialista empieza dentro de las fronteras nacionales; pero no puede contenerse en ellas. La contención de la revolución proletaria dentro de un territorio nacional no puede ser más que un régimen transitorio, aunque sea prolongado, como lo demuestra la experiencia de la Unión Soviética. Sin embargo, con la existencia de una dictadura aislada, las contradicciones interiores y exteriores crecen paralelamente a los éxitos. De continuar aislado, el Estado proletario caería, más tarde o más temprano, víctima de dichas contradicciones. Su salvación está únicamente en hacer que triunfe el proletariado en los países más progresivos. Considerada desde este punto de vista, la revolución socialista implantada en un país no es un fin en sí, sino únicamente un eslabón de la cadena internacional. La revolución internacional representa de suyo, pese a todos los reflujos temporales, un proceso permanente”: (Trotsky, “La Revolución Permanente”).

La tarea imperiosa: La Reconstrucción de la IV Internacional, el Partido de la Revolución Socialista Mundial.

(POR Bolivia – Masas n°2895)