El FMI exige que se siga privilegiando la producción primaria, contra la industrialización del país

Impulsa una mayor producción agropecuaria, minera, hidrocarburífera, para aumentar las exportaciones, para que puedan quedar dólares para pagar la deuda externa.

Desalienta un crecimiento de la economía del 4%, previsto en el presupuesto 2022, porque ese crecimiento puede demandar una mayor importación de insumos, partes, repuestos, máquinas, para sostener la producción. El FMI recomienda tasas más bajas de crecimiento, lo que equivale a mantener la situación recesiva que se arrastra desde hace varios años, sin poder atenuar las gravísimas condiciones sociales que vivimos. También reclama una suba de las tasas de interés y reducir y eliminar los subsidios aumentando las tarifas, entre varios ajustes para que el presupuesto deje un superávit que permita comprar las divisas que ingresan.

Reconocer y pagar la deuda externa significa no resolver ninguno de los problemas urgentes que viven los oprimidos por décadas. El gobierno había reducido su pretensión a que “por lo menos nos dejen crecer”, ni eso acepta el FMI porque para ellos un mayor crecimiento atenta contra la posibilidad de juntar los dólares para pagar.

Desde el gobierno tratan de convencer a la población de que no hay otro camino que pagar, que es la respuesta racional, que no pagar es utópico, que nos deja fuera del mundo, que sería peor para el país. Como ya se ha comprobado tantas veces en el pasado, lo peor es pagar la deuda ya que su consecuencia es profundizar el atraso y la miseria, la desocupación y la precarización laboral.

En el 2021 el Banco Central no pudo acumular un dólar de reservas pese a que hubo un superávit extraordinario en el comercio exterior de 15.000 millones de dólares y más de 4.000 millones que otorgó el FMI para enfrentar la pandemia. Por el contrario, perdió reservas en comparación con diciembre 2020.

En Masas 407 señalábamos que la principal salida de divisas esta vez no fue la fuga o el turismo sino el pago de la deuda externa del Estado y las empresas. Este año se pagaron 5.200 millones de dólares al FMI en concepto de capital e intereses. En los primeros 10 meses del año las empresas transfirieron 4.000 millones de dólares en pago de sus “deudas”. El Banco Central destinó más de 2.000 millones a intervenir en el mercado de bonos para contener la cotización del dólar en el mercado paralelo.

En defensa de la soberanía nacional corresponde desconocer y no pagar toda la deuda externa, estatizar la banca y el comercio exterior, terminar con todo el parasitismo interno y externo. La burguesía como clase es incapaz de defender el interés nacional y esto se refleja en sus partidos y en sus instituciones. Está condenada a vivir de rodillas frente al capital financiero. Sólo la clase obrera y la mayoría oprimida, con su organización, con su política, con sus propios métodos de lucha puede defender el interés nacional hasta las últimas consecuencias. La pueblada de Chubut muestra nuevamente cuál es el camino para derrotar el entreguismo y el saqueo de los gobiernos, sus congresos y su justicia, al servicio de las multinacionales.

Estamos frente a uno de los mayores hechos de corrupción de la historia. El país fue endeudado para saquearlo tomando deudas impagables a tasas de interés extraordinarias y esa deuda quieren pagarla con nuestros recursos y nuestras condiciones de vida. Todos sabían desde el principio cuál era el destino de esa deuda y lo que significaba la presencia del FMI.

Los que firmen los acuerdos para pagar son tan corruptos y traidores como los que endeudaron para enriquecer a un puñado de empresas y empresarios, de banqueros nacionales y extranjeros. De todos estos ladrones que se robaron el país la prensa canalla no habla, dedican horas y horas en radio y TV, páginas y más páginas en sus diarios para hablar de la “inseguridad” y los “motochorros”. No hay mayor violencia y robo que el que se está llevando delante de nuestros propios ojos.

 

(nota de MASAS nº408)

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